“Llena de sentimiento”

La reparación de imágenes, pasión de un matrimonio

Teresita Noemí Solís Gamboa y su esposo, José Antonio Pérez  Domínguez, se dedican a la reparación de imágenes religiosas

“Cuando estoy trabajando me olvido de los problemas, de que existe el mundo, es mi terapia”, expresa Teresita Noemí Solís Gamboa, quien desde hace tres años se dedica a la reparación de imágenes religiosas.

Teresita Gamboa y su esposo, José Antonio Pérez Domínguez, se dedican a la reparación de imágenes en su local ubicado en la avenida Alemán.

Teresita indica que se dedica a esto debido a que cuando vendían artesanías que traían de Guadalajara, algunas llegaban en mal estado por el viaje, por lo que tenían que mandarlas a reparar y les salían muy caro, pues con el flete y los gastos del viaje todos resultaba demasiado.

Para ahorrarse el gasto de la reparación de las artesanías tomó un curso de restauración.

Antecedentes

Primero empezó reparando sus propias figuras en su local, pero luego sus vecinos empezaron a ver su trabajo y le solicitaban que les repare sus imágenes. “Les decía que no, que sólo lo hacía para mí, no para el público”, expresa.

Sin embargo sus vecinos insistieron y le decían “no sea mala, repárelas” y así lo hizo y desde ese momento comenzó con ese trabajo.

Comenta que gracias a Dios trabajo no le ha faltado hasta el momento. Le han llevado imágenes de iglesias de Tabasco, Quintana Roo y Campeche.

Su trabajo, afirma, lo realiza con mucha pasión y dedicación, “es lo que se necesita, no basta con saber hacerlo, te tiene que gustar y ser muy paciente”, expresa.

Señala que todo el trabajo ella lo hace a mano, con pincel, muy artesanal, con detalle, “por eso a las personas les gusta mi trabajo”, manifiesta.

Publicidad

Teresita dice que no maneja publicidad porque no la necesita, su mejor publicidad, enfatiza, son sus clientes que les encanta su trabajo y la recomiendan.

“De casi todo reparo”, expresa. Desde porcelana y fibra de vidrio hasta madera en estofado.

Dice que siempre se ha dedicado a las manualidades, las artesanías, “soy educadora”, expresa.

Antes realizaba repujado y pintaba fachadas, pero ya lo dejó.

Señala que las personas prefieren ir con ella ya que hace un buen trabajo, porque ama lo que hace. “Lo hago con esmero y dedicación”.

“A veces en que estoy trabajando me pierdo, me olvido de todo que hasta ya han entrado a robar al local”, indica entre risas.

Además, agrega, estamos en una buena ubicación en la avenida, no hay problemas para estacionarse y son pocos lo que hacen este trabajo.

“En el mercado hay algunos restauradores”, indica.

La artista señala que incluso le han llevado imágenes que las repararon pintores y no les gusta como quedaron. “Una cosa es ser pintor y otra el gusto a este trabajo, si no les gusta no lo hacen bien” expresa.

El humor, clave

Comenta que dependiendo de su humor es cuando trabaja mejor. Si anda en un mal día prefiere no trabajar ya que “este trabajo se hace mejor cuando hay el sentimiento, no es sólo hacerlo por hacer”, expresa.

Dice que todo trabajo y profesión se tiene que hacer con gusto, con pasión. Porque si no hay esa pasión, ese sentimiento “sólo lo harás por hacer y no tendrás una buena creación”.- Abraham Bote




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