Inauguración del Centro de Mediación y Juicios Orales “Benito Juárez”

Comunicado de prensa

Muy buenos días tengan todos ustedes. Es un honor y un privilegio regresar a mi alma mater, porque la Facultad de Derecho de la UADY siempre será la casa de las ideas en las que se forjó mi vocación profesional y el compromiso de servir a Yucatán y a los yucatecos, sobre la base de los principios y valores que caracterizan a los universitarios.

Si bien la Facultad de Derecho ya cuenta con nuevas instalaciones y está ubicada en este moderno Campus de Ciencias Sociales, Económico-Administrativas y Humanidades, el espíritu y convicción de una formación humanística e integral, que ha imperado desde los tiempos de la Escuela de Jurisprudencia, continúa vigente y se percibe latente en todos sus espacios.

Vamos a seguir trabajando para que esa tónica se mantenga, vamos a seguir poniendo manos a la obra y destinando los recursos que sean necesarios para que la Universidad Autónoma de Yucatán siga siendo un semillero inagotable de agentes de cambio y de bienestar.

Vamos a seguir trabajando para que esta Facultad continúe siendo el espacio de formación integral de abogados y profesionales del Derecho, que contribuyen a que Yucatán sea un estado con certeza jurídica, con seguridad y con armonía social.

Porque ese es el fin último de la ciencia del derecho y de la práctica del derecho. Un fin y un objetivo que, estoy seguro colegas y futuros colegas de profesión, vamos a seguir persiguiendo cada día y en cada una de nuestras actividades laborales.

La historia de esta Facultad, del estudio y ejercicio del derecho en Yucatán se remontan al siglo XIX. No obstante también es claro que la Facultad de Derecho ha sabido cómo mantenerse al día, vigente y a la vanguardia a través de reformas y cambios en sus estatutos internos.

Ciertamente, en la implementación de la reforma penal y del nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio en la entidad, también correspondía a la UADY decir presente y reportarse lista para contribuir a mejorar las capacidades, destrezas y habilidades de quienes están y estarán involucrados en esta enorme transformación en la forma de impartir y procurar la justicia.

La práctica jurídica que deriva de ese Sistema modifica sustancialmente la labor del abogado. Quienes ejercimos con el modelo anterior, nos hemos tenido que capacitar para mantenernos vigentes.

Ahora, las nuevas generaciones encuentran que en el orden familiar, penal, laboral y derecho indígena, se aplican los principios de oralidad y de mediación, lo cual significa un gran avance para dar certeza a la ciudadanía de que se hará justicia y prevalecerá el Estado de Derecho.

Es decir, estamos ante un gran cambio cultural de la forma en la que toda la sociedad se relaciona con el sistema jurídico de México. Un cambio de fondo, que se traduce en la forma y en las formas de nuestras instancias de justicia, para incrementar la confianza ciudadana en sus instituciones y reforzando el entendimiento entre las partes.

Resulta imperativo contar con el capital humano profesional y bien capacitado que sepa responder y actuar ante esta nueva dinámica jurídica y social. En ese sentido, la consolidación de infraestructura educativa de calidad, como este Centro de Mediación y Juicios Orales al interior de la Facultad, permitirá a los estudiantes poner en práctica la teoría académica.

Poner en práctica lo aprendido en las aulas, en los libros, a través de sus catedráticos y familiarizarse con los mecanismos, procesos y aristas de la reforma constitucional en materia penal, para estar en condiciones plenas de brindar a las familias yucatecas un servicio moderno, eficiente, transparente y accesible.

La hoja de ruta de la implementación de este nuevo modelo está bien definida y la hemos seguido de manera responsable y organizada, a través de cuatro líneas estratégicas de acción. Primero, adecuamos el marco normativo. Segundo, transformamos y reorganizamos las instituciones estatales para responder a las necesidades del nuevo proceso.

Tercero, consolidamos y construimos los espacios pertinentes para dar cumplimiento a los principios constitucionales de publicidad, contradicción, inmediatez y oralidad. Y cuarto, hemos impulsado e instrumentado los mecanismos de capacitación continua de nuestro recurso humano.

En las cuatro estrategias la participación de la academia y de la sociedad civil ha sido fundamental para que desde el 2 de junio se implementara plenamente el nuevo Sistema en Yucatán. Por ello, estas instalaciones que hoy se ponen en marcha en la UADY, van en la dirección correcta. En la ruta que abona a reforzar la infraestructura que se requiere y a mejorar la capacitación del activo humano, de los hombres y mujeres que dan viabilidad a la procuración e impartición de justicia.

Decía don Manuel Crescencio Rejón que “Es tiempo que el pueblo yucateco debe entrar en el pleno y más perfecto goce de sus imprescriptibles derechos”. Es tiempo y es nuestro tiempo.

Un tiempo que es el de la UADY, el de los estudiantes de Derecho, el de abogados y litigantes. Un tiempo de bienestar, de transparencia y de confianza en las instituciones que nos corresponde seguir consolidando.

Les reitero el honor que constituye regresar a mi Universidad, y es doblemente gratificante cuando aprecio el compromiso y las ganas de sumar para que Yucatán salga adelante.




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