"Hay que trabajar"

“Hay que trabajar”

A sus 60 años, disfruta con la limpieza de Mérida

Javier Loeza Encalada trabaja para el Ayuntamiento en la limpieza de calles en el Centro de Mérida, una labor que, dice, disfruta mucho

A lo largo de su vida, Javier Loeza Encalada, de 60 años de edad, se dedicó a varios oficios, pero hace siete años que es empleado de Servicios Públicos Municipales. Dice que disfruta su trabajo, pero que las costumbres de los meridanos ya cambiaron y ahora “son más cochinos, tiran la basura en todos lados”.

A pesar de su edad avanzada, Javier Loeza sigue trabajando, ¿por qué?, “es sencillo”, afirma, “porque no sé hacer otra cosa… -hace una pausa y continúa- más que trabajar”.

“Toda mi vida he trabajado, no me gusta quedarme sin hacer nada en mi casa”.

Dice que está consciente de que ya es grande para hacer trabajos fuertes como solía hacer, albañil, carpintero, pero si no hace nada se siente inútil, además de que necesita el dinero. Por eso decidió dedicarse a la limpieza de las calles del Centro.

“Me gusta lo que hago, mantener limpia mi ciudad, pero algunas personas son sucias, ven que barres y aún así tiran la basura”, expresa, mientras recoge algunas hojas y las deposita en el bote de basura.

Su hijo ya se casó, pero en ocasiones ayuda a sus padres con los gastos, aunque Javier prefiere valerse por sí mismo con la ayuda de su esposa.

Con una pala y una escoba limpia las calles, no deja ningún espacio sin limpiar. Trata de recoger toda la basura que pueda. Aunque los problemas de la edad empiezan a cobrar, pues su vista cada día se debilita más, usa anteojos. Señala que hay que trabajar, “mis hijos ya hicieron sus vidas. Sólo me queda mi esposa y ella me ayuda en la casa y los quehaceres”.

A veces es complicada su labor, “sobre todo cuando el clima está malo, como recientemente; llueve mucho y me mojo, en ocasiones me llego a enfermar o, por el contrario, hay mucho sol y se me dificulta trabajar, sudo mucho”.

“Cuando uno es joven”, afirma, “uno desea hacer muchas cosas, se quiere comer el mundo, pero no se da cuenta de que todo eso se acaba.

“Sean conscientes de que hay que trabajar para conseguir los alimentos y, antes que nada, estar con la familia, nunca dejarla sola, aunque haya muchos problemas económicos y de salud, siempre hay que estar unidos para salir adelante y superarlos”.- Abraham Bote Tun

De un vistazo

Pasiones

Además de trabajar, una de las pasiones de Javier Loeza Encalada es bailar. Le gusta acudir en compañía de su esposa a los bailes que se realizan en el parque de Santiago o en Santa Lucía los domingos. Espera que su salud le alcance para seguir asistiendo a esos bailes, “aunque sea con bastón”, expresa.

Oficios

El oficio que más le gustaba desempeñar era el de carpintero ya que le disfrutaba trabajar con la madera para fabricar mesas, sillas y otras cosas. Pero debido a su edad y el peligro que correría por las herramientas que usa, su esposa le recomendó que lo dejara, aunque veces hace cosas sencillas sin esforzarse tanto.




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