Enfermera y profesora

Enfermera y profesora

Dedicada a la salud toda su vida y a cuidar gente

Bertha Noemí Ley Sansores en su salón de clases con lo que combina su labor de enfermera en el turno nocturno en la UMAE (Unidad Médica de Alta Especialidad) del Hospital "Ignacio García Téllez", del IMSS

Hacer las cosas sin recibir nada a cambio, de manera altruista; tener mucha empatía con las personas, con sus semejantes y ser alegre es lo que se necesita para ser enfermero, al menos así lo indica Bertha Noemí Ley Sansores, quien por más de 30 años se ha dedicado a cuidar a las personas, a que su salud mejore, en un trabajo que considera un regalo de Dios.

Combina su labor de enfermera en el turno nocturno en la UMAE (Unidad Médica de Alta Especialidad) de la T1 y en las mañanas es maestra en el Instituto de ciencias humanas (INCIH), escuela de Enfermería donde imparte la clase de Maternal Infantil y Pediatría, además de que trabaja en el Hospital Juárez, en el área de Nutrición, y en las tardes da clases en el Sindicato del Seguro Social.

Inició en el ambiente de la salud a la edad de 14 años.

Cuando estaba en la secundaria y por consejos de su maestro de Educación Física, ingresó como rescatista voluntaria en la Cruz Roja.

“Como rescatista me gustaba ayudar a las personas, hacer labor social, visitar albergues de ancianos, ayudar a las personas en desastres naturales…”, expresa.

Ahí fue cuando se dio cuenta de que era su vocación, que quería pasar el resto de su vida al servicio y cuidado de las personas.

“Lo hacía por gusto, por amor, por pasión. No recibía ningún sueldo y tampoco lo necesitaba”, asegura.

Como era menor de edad, necesitaba el consentimiento de sus padres. Su madre no estaba muy de acuerdo porque lo consideraba peligroso, pero su padre sí la apoyó.

A lo largo del tiempo su madre observó que era algo que en verdad le gustaba y que lo hacía con mucho entusiasmo, por lo que terminó aceptándolo.

Directora

Por su experiencia y gran desempeño se volvió directora de la Unidad de Capacitación y Adiestramiento de los jóvenes en la Cruz Roja.

Al mismo tiempo, entró a estudiar la carrera de Enfermería en la Uady, pero al momento de realizar su servicio social tuvo que dejarlo.

“Es una satisfacción muy grande que las personas te den las gracias, eso es lo que hace que valga la pena tu trabajo”, indica.

Recuerda su primera experiencia, cuando ayudó en un parto. Fue algo “maravilloso”, ahí supo que estaba en el camino correcto.

Es enfermera especialista en pediatría, “chiquiatra”, dice ella entre risas.

Lo que más le gusta de su trabajo es ver la evolución de sus pacientes, de sus pequeños. “Ver que con tus cuidados van mejorando día a día es mi más grande satisfacción”, apunta.

Actualmente también es docente por las mañanas, donde transmite a las nuevas generaciones su experiencia y todos sus conocimientos.

Nunca hay que perder el lado humano, ser bueno, tener empatía con las pacientes; mostrarles una buena cara, aunque tengas problemas. Darles ánimo para que estén bien, palabras que trata de dejar en las mentes de sus alumnos.- Abraham Bote Tun

De un vistazo

Trabajo complicado

Aunque ser enfermera es difícil, hay situaciones complicadas que tienen que pasar. Así lo indica Bertha Noemí Ley Sansores. “Cuando por más que hiciste y te esforzarte no pudiste salvar la vida de algún niño, un bebé, eso es lo más complicado de esta labor”, expresa.

Siempre firme

Pero ella no se quiebra ante estas situaciones, al contrario, sigue adelante y se esfuerza cada día por sus pacientes, para que estén bien de salud.

“Instrumento divino”

“Ser enfermero es como ser un instrumento de Dios para que estemos ahí, ayudando a los seres humanos, colaborando para que estén mejor y yo lo hago con los niños. Tú eres importante para su recuperación”, señala.




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