Deja huella un capitán yucateco

La Sedena le da un lugar en la historia debido a un himno

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En el muro de hombres ilustres de la Secretaría de la Defensa Nacional, en el Campo Militar de la ciudad de México, aparece el nombre del capitán yucateco Jaime Antonio Concha Escobedo como creador del Himno de la Escuela Militar de Transmisiones en 1957.

Antes de su fallecimiento hace ocho años, el capitán Concha, como lo identificaron los mandos militares y sus subordinados, pidió a su esposa, profesora de educación primaria elemental y superior Josefina Esther Echazarreta Cabrera, y a su hijo Jaime Raymundo Concha Echazarreta, licenciado en Idiomas, que hicieran los trámites para que el Ejército reconozca como suya la autoría del Himno de la Escuela Militar de Transmisiones.

La promesa familiar se cumplió el 20 de abril de 2013: la Comandancia de la X Región Militar remitió el oficio S-2(Infn)/1034 donde la Sedena entregó copia de la letra y música del Himno de la Escuela Militar de Transmisiones, un extracto de la historia del servicio y donde reconoce que el autor del himno es el capitán segundo de Transmisiones Jaime Antonio Concha Escobedo, oriundo de Tixpéhual, que vivió una odisea para alcanzar sus metas en su carrera militar y empresarial.

El capitán Concha siempre presumía la autoría del Himno militar, pero no tenía documentos ni evidencias que acreditaran su hazaña académica de 1957. Sin embargo, el documento de la Sedena no sólo lo reconoció como autor de la letra, sino que reveló datos de la celebración del XXV aniversario de la Escuela Militar de Transmisiones donde la Orquesta Sinfónica militar interpretó con un gigantesco coro de los alumnos el glorioso himno militar y ante la presencia del secretario de la Defensa, general de División Matías Ramos Santos.

En su calidad de alumno destacado, Concha Escobedo fue uno de los oradores distinguidos de dicho aniversario en reconocimiento a la composición del himno.

“Mi papá fue emprendedor. Además de militar tenía cinco camiones de carga en el sindicato Rogelio Chalé y una hacienda que estoy rescatando con recursos propios”, informó Jaime Raymundo en una entrevista en su casa de la colonia Miraflores.

Recordó que su padre se enfrentó a la mano dura de aquella época donde había limitaciones para el estudio. Su padre estudió la primaria y luego se embarcó como polizón en el “Emancipación” para llegar al puerto de Veracruz en busca de oportunidades escolares.

Se ocultó tres meses en la Escuela de Agricultura de Chapingo con apoyo de unos amigos hasta que lo descubrieron. Luego viajó con otros jóvenes aventureros a México, donde suplicó que le dieran oportunidad de presentar un examen de aptitudes en el Colegio Militar.

Sus conocimientos matemáticos, cultura y carisma rompieron el duro régimen militar y con un 10 extra (que equivale a 11 de calificación) inició una ascendente carrera militar de 30 años.

“Como todo buen yucateco, mi padre era atento, cortés y tenía habilidades para la guitarra, la música de trova y las composiciones”, recordó el profesor de idiomas. “El director donde estudió Transmisiones lo apreciaba y cuando había fiestas de gala en el Casino Militar llamaba al trío que formó para que amenizara parte de la fiesta”.

La petición familiar es que la sociedad sepa del pequeño logro de un yucateco distinguido.- Joaquín Chan Caamal




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