De amas de casa a “agricultoras”

Festejan con una "chicharreada"su graduación

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Para Lidia, Fidelia, Estebana y 17 vecinas más de la comisaría de Chablekal, esta semana fue de fiesta, el fruto de su esfuerzo se vio recompensado y los huertos de los patios de sus casas les dieron sus regalos: rábanos, lechugas, cilantro, remolacha, calabacitas, pepino y elotes.

Felices y orgullosas, las amas de casa mostraban sus eras rebosantes de vegetales, simétricamente divididas y pintadas de blanco, con coloridas trampas para insectos y cercada el área del cultivo con malla de alambre para evitar la entrada de animales.

Lidia Candelaria Cruz Vázquez, fue la vecina que las motivó hace cuatro meses para participar en los cursos de agricultura urbana impartidos por la subdirección de Fomento Productivo de la Dirección de Desarrollo Económico del Ayuntamiento Mérida.

Estos cursos se impartieron en 4 comisarías: Chablekal, Komchén, Caucel y San José Tzal, y la colonia San Antonio Kaua III, de Mérida.

En cada localidad se invirtieron $ 99,022 pesos en herramientas, sistemitas de riego, semillas de hortalizas y capacitación. El total de la inversión fue de $495,110 pesos y los recursos provienen del programa Hábitat.

“Se siente muy bien cuando ves ya las matitas listas para cosechar, es una emoción muy bonita y atrás quedan todos los esfuerzos, desesperanzas cuando llovía mucho o le caían plagas al huerto, ni que decir cuando los chivos se comían todo el sembrado, como le sucedió a doña Estebana Chale Chim”, relató Lidia.Las mujeres coincidieron en que lo más difícil es iniciar la siembra: preparar el suelo y hacer la composta, pues luego es cuestión de vigilar que no le entre plaga o si llega, combatirla y cuidar los cultivos de los insectos.”Aprendimos muchas cosas, lo más importante creo yo, es saber que podemos hacer algo productivo que nos ayude en los alimentos y que nos deje algo de dinero, pues mucho vecinos al saber que cultivamos vienen a que les vendamos algo”, apuntó la vecina de Chablekal.El pasado jueves las 20 mujeres se graduaron en agricultura urbana, lo floreciente de sus huertos de traspatio fue su mejor examen y celebraron con una chicharreada casera, aderezada con rábanos, cilantro, pepino, cebolla y tomate, cultivados por ellas mismas.

Cerca de ahí, en Dzidzilché, también comisaría de Mérida, 11 amas de casa inician la aventura de tener su propio huerto orgánico, ellas lo hacen con el acompañamiento y asesoría de alumnos y maestros de la Universidad Marista.

El Ayuntamiento de Mérida se suma al proyecto a través de la subdirección de Fomento Productivo para brindarles la infraestructura que requieren, para mejorar sus sistemas de producción. Este apoyo se da a través del programa “Huertos de traspatio” en 4 comisarías: Tamanché (14 huertos), Sac-Nicté (8), Kikteil (18) y Dzidzilché (11).

En total el programa favorece la consolidación de 51 huertos familiares con una inversión de $688,523, del Ramo 33 para dotar a las familias de infraestructura para la producción de hortalizas y para las cercas, herramientas y sistemas de riego por goteo.Martha Cab Chac es una de las productoras agrícolas de Dzidzilché, esta es la segunda vez que hará su huerto en forma pues antes junto con su esposo sembraban en cualquier espacio disponible de su patio. Con el apoyo de la comuna ya se han construido las eras que contendrán la tierra debidamente preparada.Ella al igual que 10 vecinas más de la población reciben la asesoría de maestros y alumnos de la Universidad Marista en lo que se refiere al cultivo y podrán sembrar toda una variedad de productos como chayote, betabel, zanahoria, acelga, espinaca, cebolla, chile habanero o xcatic, cilantro, perejil, berenjena, tomate, cebolla.También pueden sembrar pepino, calabaza criolla o italiana, sandía e incluso ibes alrededor de la cerca y cuyo costo en el mercado se eleva a $45 el kilo, entre otros.José Jorge Gerardo Trujillo Aguirre es el responsable del programa de Desarrollo de Huertos de Traspatio del Proyecto Pastoral Social y Desarrollo Comunitario de la Universidad Marista, enfocado desde su creación hace cuatro años, al apoyo de familias en las comunidades marginadas y grupos desprotegidos para la producción agrícola sustentable.Aquí les enseñamos a no usar pesticidas e insecticidas químicos y a elaborar composta orgánica con los desechos de su entorno como hojas, maderas y estiércol de ovinos”, dijo.Por lo pronto estas amas de casa yucatecas han tomado la iniciativa de producir y equipadas con sus mejores herramientas, sus propias manos escarban con firmeza la tierra y depositan con delicadeza en ella las semillas para proteger luego con celo de madres los retoños que al paso de los días se convertirán en frondosos y jugosos vegetales.Al ver su diaria y entusiasta labor sus esposos se suman también al trabajo en la búsqueda de un mejor porvenir.”Yo soy viuda y vivo con mi hijo, antes me aburría en la casa sin tener nada que hacer y eso me entristecía, ahora me siento útil, me encanta sembrar y desde que amanece vengo a ver si ya salieron las matitas, si están creciendo bien, si no les falta agua y si no se las están comiendo los insectos. o los chivos, y eso me hace muy feliz”, expresó doña Estebana Chale Chim.- Luis Iván Alpuche Escalante.




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