Confían en la sobada

El servicio de las parteras todavía tiene demanda

Las comadronas María Aída Mul Rubio, Felipa Cauich Chan y Teodosia Ucán Pérez al término de la  ceremonia de instalación del Comité Estatal de Medicina Tradicional Maya e Intercultural en Salud. Los servicios de las parteras aún tienen bastante demanda en el área rural de la entidad

Aunque el estilo de vida de la mujer rural ya cambió por efectos de la modernidad, los servicios de las parteras o comadronas todavía tienen demanda en Yucatán.

Diez mujeres mayas de Tzucacab y Peto que practican la ancestral costumbre de asistir los nacimientos de bebés llamaron ayer la atención en la zona hotelera de la avenida Colón por sus coloridos hipiles, su plática en maya y la marcha en fila para ir al lugar donde estaba la camioneta que las regresarían a sus comunidades luego de su participación en la instalación del Comité Estatal de Medicina Tradicional Maya e Intercultural en Salud.

Las comadronas María Aída Mul Rubio, con 55 años de ejercer la actividad; Felipa Cauich Chan, con 38; y Teodosia Ucán Pérez, con más de 30, comentaron que en sus pueblos las mujeres rurales todavía piden y confían en las sobadas del vientre para acomodar al bebé, posicionarlo para un fácil alumbramiento y para que la mujer no “contraiga enfermedades posparto”.

Dicen que como parte de la capacitación que reciben del Sector Salud ahora recomiendan a las mujeres embarazadas que acudan a los médicos y al hospital para que tengan sus bebés. Antes ellas los recibían en las casas.

Cuando se acerca el alumbramiento las mujeres acuden a la sobada del vientre para que sepan cómo viene la criatura, pero si les ataca de momento los dolores de parto le brindan asistencia, que generalmente permite un nacimiento natural exitoso.

“Bendito sea Dios, en 38 años todo ha salido bien”, comenta Felipa Cauich. “Ya sabemos. Aprendimos de nuestras abuelas y llevamos años como comadronas”.

Donde ya cambió la costumbre “por la modernización” es en el cuidado de las mamás. Antes, después de un parto la mujer permanecía encerrada ocho días, se bañaba con hojas de naranja caliente para que produzca suficiente leche materna y comían caldo de gallina caliente. Además, iban a sesiones de sobadas posparto para el reacomodo del vientre.

Hoy en día las mujeres del campo no quieren las sobadas, quieren ser modernas, y ya no se cuidan como antes.

“Ya no descansan, no se cuidan. Ahora comen puro frío como helado, comen cosas de la calle, toman refresco y tortas”, indica María Aída Mul. “Ahora todo es modernización. Lo primero que hacen cuando salen del doctor es tomar su refresco helado y su torta, por eso no tienen leche para el niño”.

Las comadronas dicen que los niños de ahora “se enferman mucho” porque no toman abundante leche materna. Antes la leche materna era el principal alimento de los bebés hasta que empezaban a comer.- Joaquín Chan Caamal

De un vistazo

Reconocidas

La Secretaría de Salud de Yucatán informó que tienen registrado a 152 parteras tradicionales y a 135 sobadoras.

Sobada

Las mamás antiguas piden a sus hijas embarazadas que vayan a las comadronas para la sobada del vientre, que se hace con pomada de azahar y aceite de comer. La sobada es para que se mueva el bebé, tenga la posición correcta de salida y facilitar el alumbramiento.




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