Cartas al Diario

Recibimos la siguiente carta de J. Vázquez, que dice lo siguiente:

Muchas personas conocemos el significado de las palabras adicción y adicto, pero pocas conocemos el significado cuando tiene rostro, nombre y apellido, cuando la adicción toma un cuerpo y lo devora, como un animal salvaje toma a su presa.
Yo y tal vez algunos lo conozcan y es realmente aterrador verlo comiendo, royendo hasta dejar sólo dolor, tristeza y llanto a su paso.

Habrían de tener un doble significado estas palabras en el diccionario, pero en fin ese no es el punto. Yo quiero narrar una experiencia, donde la presa es muy niño y se encuentra perdido viviendo en manos de este monstruo llamado adicción.

El adicto no siempre es elegido por alguna característica especial, sino que es elegido al azar, no importa edad,  sexo, estatus o interés.

Es simplemente un ser vivo, como tú, como yo. Él cree que fue elegido para aumentar su autoestima, su valor y volverlo alguien poderoso y superior, sin saber que será devorado y devaluado como nunca imaginó.

Es por eso que en estos días veo tantas víctimas andar como zombies por el mundo, desvastadas, sin tener un rumbo a dónde ir.

Y es que en este mundo actual, tan material, ser sobrevaluado y con poder es algo tan importante y necesario para sobrevivir.

El adicto entrega su ser, su voluntad, se vuelve esclavo fiel de la señora adicción.

Ésta lo somete, lo obliga a hacer cosas inimaginables. Si el esclavo en algún momento quiere escapar, lo deslumbra de nuevo, con disfraces y luces de mil colores que hacen confuso distinguir.

Hay que respetar a la señora, ya que es hábil, astuta y tiene mil rostros, que hasta llega a confundir.
Enseña a mentir, a robar, a engañar, incluso a matar.

Pero lo mas triste es que de entrada obliga a la autodestrucción.

Yo me pregunto, con tanto avance, tecnología y redes de comunicación, ¿cómo es posible que en pleno siglo XXI no se haya descubierto un elemento que luche contra ella? Porque es muy fuerte y poderosa. No sé, tal vez pronto aparezca un superhéroe que la pueda someter.

Ojalá y sea pronto, porque cada día se lleva más vidas, vidas jóvenes y ancianas, así como familias enteras en su afán de poder.

Yo quise ser héroe y peleé, luché hasta no tener fuerzas , incluso le ofrecí amistad, tratando de salvar al niño que se llevó. Todo intento fue en vano, simplemente me venció.

Hoy ya resignada sólo observo, pienso, imagino y sigo igual. Mi mente juega con el “si hubiera”, pero la respuesta es la misma, nada hubiera cambiado el hecho, pues mi niño fue elegido y, ante esto, no hay fuerza que evite el desenlace que la gran señora tiene preparado para sus víctimas, sean niños o adultos, todos acaban por igual en una enorme telaraña, enredados sin poder escapar, salvo algunas veces que lo logran con una gran fuerza y toda su voluntad.

Salen ya maltrechos, tratando de revivir, de sobrevivir, de respirar, y sé de algunos que lo logran al final.  Aunque después de ser su víctima-esclavo ya nada vuelve a ser igual.
Mérida, Yucatán




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