Apasionado por el baile

Bailar, una forma de disfrutar la vida para Ernesto Pérez

El señor Ernesto Pérez, con sus clásicos lentes oscuros, en un momento del baile de ayer en  Santa Lucía, parque  a donde cada domingo acude  -solo o con su esposa- para hacer lo que le apasiona: bailar

Ernesto Pérez se pone sus mejores ropas, bolea sus zapatos, un poco de gel para el cabello, un pañuelo para el sudor que guarda en la bolsa trasera del pantalón y, claro, no puede olvidar sus lentes para el sol. Todo para asistir, como cada domingo, al baile en el parque de Santa Lucía.

“Me gusta bailar, mover los pies, la salsa, el bolero, de todo”, expresa.

A sus 70 años, Ernesto sigue bailando, pues le gusta, le apasiona. Ni el fuerte sol le impide “pulir la pista” con sus mejores pasos.

Acude con su esposa, la mayoría de las veces, aunque a veces llega solo y ahí encuentra una pareja de baile.

Al ingresar al lugar se observa gran cantidad de bailadores, sobre todo personas de la tercera edad que, para distraerse un poco, llegan cada domingo a disfrutar.

Algunos no bailan, sólo son observadores; otros bailan únicamente las canciones que les gusta y se sientan, pero otros, como el señor Ernesto, no dejan la pista sino hasta que acaba el evento.

Entre cada canción saca su pañuelo azul para secar el sudor de su rostro, se quita los lentes y los limpia.

Después de cada pausa, sigue bailando, ejecuta movimientos como un bailarín profesional, a pesar de que nunca tomó clases.

Su cuerpo se mueve al compás de cada canción, sigue el ritmo y guía a su pareja.

El bailador indica que desde las 11 de la mañana ya está en el parque, listo para empezar a moverse. Ya se volvió una tradición para él.

“Es bueno para relajarse un poco…, uno se siente bien, como que más alegre”, afirma.

En uno de los descansos platica de una de sus pasiones: el baile.

Confiesa que no falta, aunque haya mucho sol o llueva.

“Es algo bonito, vengo desde hace años que ya ni recuerdo desde cuando”, dice entre risas.

“Cuando uno ya es mayor -agrega- y tus hijos ya están grandes y viven con sus familias, esto es lo que te queda; para pasar un rato y disfrutar con mis amigos que ya son ‘viejitos’ como yo y, claro, con la compañía de mi esposa; aunque ella no vino hoy, siempre me acompaña”.

Llama la atención

Señala que en ocasiones por los pasos tan llamativos que hace las personas se le quedan viendo.

Los turistas le toman fotos, “es padre que las personas te tomen en cuenta y aprecien mis pasos”, expresa.

“No soy un gran bailarín -señala con una sonrisa-, pero me muevo con pasión, creo que lo más importante es bailar con sentimiento y conectarse con la música, aunque no sea el mejor”.

A las tres de la tarde, después de sacudir la pista, regresa a casa a descansar los pies para el siguiente domingo.- Abraham Bote Tun

De un vistazo

Para sobrevivir

Cuando no está bailando, Ernesto Pérez realiza diversos trabajos, carpintería, albañilería y más para los gastos de la casa.

Fuerte como un roble

A pesar de su edad, el bailarín Ernesto Pérez dice que se siente bien y sin algún dolor. “Todo por el baile”, confiesa.

A donde haya baile

Además de acudir cada domingo al Parque de Santa Lucía, en ocasiones va los jueves al Centenario y los martes al Parque de Santiago para sacar sus mejores pasos. “Acudo a donde se organicen bailes”, expresa con orgullo.

Momentos en familia

Ernesto Pérez dice que le gusta acudir al baile de Santa Lucía todos los domingos, porque es un excelente pretexto para pasar un rato con la familia y con los amigos.

Por los atractivos

“Mucha gente viene a ver los atractivos que hay: ropa típica de la región, libros y antigüedades, así como monedas y más cosas para coleccionistas, además de rica comida regional y mexicana”.




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