Ahora su vida es cantar

La trova lo ayudó a superar la pena de perder todo

Fausto Humberto Canché Balam con su inseparable compañera, su guitarra roja, durante una de sus presentaciones en el malecón de Progreso

Fausto Humberto Canché Balam dedicó gran parte de su vida a ser apicultor, pero debido a una temporada de mucho calor se quemaron sus colmenas, por lo que ahora su vida es ser trovador en el malecón de Progreso.

Caminando por las calles del centro con su guitarra roja encima del hombro se observa a Fausto, quien luego de trabajar con su lira en el malecón de Progreso se dispone a regresar a su casa, en la hacienda de Tecate en el municipio de Mocochá.

El trovador indica que durante más de 30 años trabajó como apicultor, oficio de familia, pues su abuelo le enseñó a su padre y éste a él.

“Fue triste ver que todo tu trabajo se desvanecía en un instante”, expresa.

Las 100 colmenas que tenía se quemaron debido al clima que azotó en el mes de mayo de hace 10 años aproximadamente, según dice.

Señala que nadie le dio apoyo cuando sucedió la desgracia. Solicitó ayuda al Ayuntamiento, pero el alcalde de Mérida, en ese tiempo Patricio Patrón Laviada, nunca lo tomó en cuenta, por lo que se deprimió ya que todo lo que su padre y abuelo le habían heredado se fue así de rápido.

Pero sus amigos y familiares le ayudaron a levantarse y sobreponerse del problema.

Después de que sus amigos y familia lo animaran a continuar su vida y seguir trabajando, para probar suerte viajó a Cancún y a Playa del Carmen donde laboró en La Quinta Avenida en lo que era su pasatiempo, lo que hacía para descansar del trabajo, para desestresarse: tocar su guitarra, su compañera.

Ahí estuvo unos años y le fue “más o menos”, según recuerda. Pero por la inseguridad que hay en esos lugares, regresó a Yucatán.

El trovador no quería tocar en camiones o en cantinas de la ciudad, así que se fue a Progreso, pues consideró que sería un buen lugar para mostrar su música al turismo.

Ahí, en el malecón, toca para los turistas que bajan de los distintos cruceros.

“Vivo al día, no gano dinero como para ahorrar y pensar en mi futuro, sólo lo suficiente para vivir el ‘ahora’ y estoy bien, acompañado de mi familia y mi guitarra”.

El músico dice que la vida siempre pone pruebas y se necesita mucha fuerza física y del alma para superarlas.

“A veces estás arriba y cuando menos lo esperas estás abajo, pero lo mejor es estar bien contigo mismo. Un equilibrio donde estés feliz y a gusto con las personas que te rodean”, expresa.

A pesar de lo que perdió hace años, ahora ya no se siente mal.”Por algo pasan las cosas, lo que es importante es que estoy bien y que a mis 67 años aún tengo energías para seguir trabajando”, señala.- Abraham Bote Tun

En sus propias palabras

FAUSTO CANCHÉ BALAM

“A veces estás arriba y cuando menos lo esperas estás abajo, pero lo mejor es estar bien contigo mismo. Un equilibrio donde estés feliz y a gusto con las personas que te rodean. A pesar de lo que perdí hace años, ahora ya no me siento mal. Por algo pasan las cosas; lo que es importante es que estoy bien y que a mis 67 años aún tengo energías para seguir trabajando”.




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