Cartas al Diario

Con el título “A los políticos del futuro”, el bachiller Diego Castro Estrada nos envía la siguiente carta:

Si en los años en gestación y los años presentes estuvieran laborando dos valijas con un insólito mensajero, reclutaría dos o tres montículos de misivas y las recluiría en las mochilas ya hoy atípicas del cartero.

Seguramente, por el carácter de mi emisión, el cartero al que he citado sería una especie de nodo político y, asimismo, un nodo intemporal, porque podría ir a los años en gestación y diñar, únicamente a los políticos (esto para no alterar la telaraña del tiempo), sus respectivas enmiendas, respectivos consejos, decálogos, catilinarias o peticiones de dermis epistolar.

(Luego, el cartero retornaría a 2014, en este caso, o a lo mejor se acomodaría más en esos años futuristas y colgaría una hamaca de hilos virtuales, ¡Qué sé yo!).

Aquí el punto es: ¿Qué le diríamos a esos políticos del futuro, a los del Japón, a los del Perú, a los galos, o a esos que tanto quiere usted que mencione, los políticos mexicanos? Bueno, claro está que las opciones son muchas, muchísimas.

Empero, son finitas y casi casi consabidas; escaneando un factor común, en estas cartas temporalmente ilícitas, se exhortaría el cumplimiento estricto y draconiano (que es lo mismo) de las promisiones políticamente atractivas, tal como una esbelta odalisca en el relente de una noche queda y macabra.

Le pondríamos un cronicón, quizás, y tal como los griegos, sujetaríamos al papel los cánones de un político ideal. Nos quejaríamos profusamente de nuestros líderes actuales, claro que sí, que porque roban, que porque son corruptos, que porque viven en pronunciadas casas de latrocinios en vez de bloques, o simplemente solicitaríamos que ejerciten la audición para que al escuchar a los ciudadanos las palabras no salgan por la fuga del segundo oído. O por la fuga del cohecho y el cinismo.

Usted piense, si esto fuera posible y si cada carta fuera leída hasta entre líneas, ¿los años en gestación canibalizarían a éstos que en gran medida nos asedian?

Usted piense en un cartero trotatiempos como el superhéroe mirífico de algunos.

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