Cartas al Diario

Recibimos una carta de la señora Magaly Cruz Nucamendi titulada “Cuando un hermano se va”, que dice:

La pérdida de un ser querido siempre dejará en los corazones una huella profunda y difícil de borrar. Sergio, nuestro querido hermano, se ha ido, repentino, silencioso, estoico, de la misma manera en que sobrellevó su larga y difícil enfermedad.

Él no era un hermano común, era un hermano especial, que con su forma de ser y dadas las circunstancias en que sobrellevó la mitad de su vida nos condujo por caminos difíciles, dolorosos, de impotencia, pero también de alegrías, ingenio y retos ante la adversidad.

Nos dio ejemplos de lucha por la vida y a través de él aprendimos que la unión familiar y la solidaridad fraterna son valores insustituibles que nos sostienen cuando se acepta la realidad que nos toca vivir a cada uno.

Sergio era el centro en el que convergía toda la familia y en torno suyo se vivieron historias de gozo, de cariño, de esperanza, de aceptación cristiana, pero sobre todo de un gran amor a Dios y al hermano desvalido.

Hoy, a la luz de la fe, tenemos la certeza de que está gozando de la vida eterna.

Sin embargo, el corazón no deja de llorar y su recuerdo quedará grabado en cada instante de nuestras vidas.

Gracias, Sergio, gracias, querido hermano, porque contigo aprendí que la vida no termina en el “bien estar” y en el “bien ser”, que cerca de cada uno siempre hay alguien que lucha por sobrevivir, por salir adelante y en esa tarea, todos podemos dar un poco.

Gracias por los momentos vividos a tu lado, porque las angustias y las penas, las alegrías y tus ocurrencias nos enseñaron a valorar la vida, la salud y los dones que Dios nos ofrece día a día.

Gracias, porque junto con nuestros padres fomentaste en nosotros, tus hermanos, entrañables sentimientos de cariño, unidad fraterna y solidaridad que hoy ofrecemos a nuestros hijos, tus sobrinos que hoy te lloran, como ejemplos de vida cristiana y unión familiar.

Tu encuentro con el Señor Dios, nuestro Padre, y la certeza de que hoy gozas al lado de papá y mamá nos fortalece y confirma que “Nacimos para morir y morimos para vivir la vida eterna”.

Descansa en paz, querido hermano. Nunca te olvidaremos.

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Mérida, Yucatán



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