Aumenta el ambulantaje

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Un menonita ofrece queso a los conductores que hacen alto en un cruzamiento de la ciudad. Detrás de él se observa a otra persona que oferta pizarrones y caballetes de pintura para niños, en un fenómeno que ya se observa en otras calles y avenidas principales de Mérida, sobre todo en las “horas pico”, donde los cruces ya no son centro de operaciones de operaciones de un solo ambulante, pues ahora se observa dos o hasta tres que ofrecen distintos productos; e incluso, en el mismo sitio, a limosneros, “sordomudos”, malabaristas, lavaparabrisas y personas “botean”




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