Atropellada y muerta

Deambulaba por las calles de la Leona Vicario

Sitio donde quedó el cuerpo de Yolanda Reinalda Ku, de 44 años, quien fue atropellada en la Leona Vicario

Yolanda Reinalda Ku, de 44 años, falleció ayer en la colonia Leona Vicario al ser embestida por un camión en la calle 42, a sólo unos pasos de su propia vivienda y ante la mirada atónita de sus familiares.

La mujer perdió la vida después de que, según vecinos y testigos, había estado a punto de ser atropellada en varias ocasiones recientemente, en esa misma calle, una de ellas apenas ayer.

Según trascendió, la fallecida sufría un trastorno mental debido al cual deambulaba por esa zona y cruzaba las calles de manera intempestiva y sin fijarse.

Los hechos ocurrieron alrededor de las tres de la tarde en la calle 42 entre 15 y 17 de la citada colonia, cuando Yolanda Ku cruzaba la calle para dirigirse a su casa.

Cuando cruzaba, un camión de carga la embistió.

La mujer resultó con serias lesiones que le quitaron la vida en el mismo lugar del percance. Su cuerpo quedó tirado a un costado de la carretera.

Luego del impacto, el guiador del camión descendió del mismo y huyó con rumbo desconocido, dejando abandonado el vehículo. La mujer, a quien le sobreviven tres hijos y varios familiares que viven enla misma calle, tenía algunos problemas mentales, según se averiguó.De acuerdo con una vecina de la zona, apenas a principios de esta semana, una ambulancia estuvo a punto de atropellar a la hoy difunta, no lejos del sitio del accidente de ayer.Ese día, Yolanda Ku cruzó la calle sin precaución y solo la salvó el hecho de que el vehículo de emergencia no circulaba a alta velocidad.Ayer, cuando su cadáver yacía sobre el pavimento, un automovilista reconoció a Yolanda y dijo que apenas la mañana del viernes, la mujer también se había atravesado intempestivamente al paso del auto del hombre, quien también estuvo a poco de arrollarla.Policías estatales y personal de la fiscalía estatal se hicieron cargo del levantamiento del cuerpo y del peritaje correspondiente.- Roberto García Hidalgo




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