Alertan de catástrofe en la costa

Insisten en daños por el proyecto del parque eólico

Pescadores de Dzilam de Bravo junto a sus embarcaciones. La pesca y otras actividades de la economía de ese puerto están amenazadas por el proyecto de la Central Eoloeléctrica, advierte un grupo de expertos

Representantes de organizaciones civiles, de organismos de protección al medio ambiente y de instituciones de investigación piden a las autoridades que analicen bien las decisiones que tomarán sobre el proyecto de instalación de un parque eólico en Dzilam de Bravo, por el grave impacto que tendrá esta infraestructura en el entorno social, económico y ecológico.

De entrada subrayan que se pretende construir ese parque en una zona de conservación, que no permite actividad industrial ni el uso de maquinaria de excavación.

El proyecto, advierten, contraviene disposiciones del Programa de Ordenamiento Ecológico del Territorio Costero de Yucatán (Poetcy), vigente desde 2007, y por sólo ese hecho no debería ser autorizado.

Los especialistas coinciden en que el desarrollo de la Central Eoloeléctrica -su nombre oficial- en el lugar planeado causará una auténtica catástrofe en los ámbitos social, económico y ecológico de la zona.

Según explican, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) debió emitir un dictamen sobre la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto hoy viernes 13, pero antes de que venciera el plazo decidió una prórroga de 60 días hábiles.

Esto no significa, precisan, que se tenga que agotar el nuevo plazo. Podría dar a conocer el dictamen antes.

Como hemos publicado, el proyecto de la Central Eoloeléctrica de Dzilam considera una inversión estimada en 140 millones de dólares. El capital y los trabajos, en caso de autorización, estarán a cargo de la empresa Vive Energía.

El parque tendrá 36 aerogeneradores con altura de 125 metros, desde el suelo hasta el centro del rotor; las palas o álabes tendrán una longitud de 50 metros. Por tanto, el total de altura será de 175 metros.

En anteriores ocasiones, ambientalistas y organizaciones civiles han manifestado su oposición al proyecto, que, según afirman, debe ser reubicado por los daños que causará en el sitio programado.

Anteayer, representantes de agrupaciones e instituciones relacionadas con el tema platicaron con un reportero de este periódico e hicieron nuevas observaciones sobre el proyecto, basadas en estudios científicos.

Participaron en la plática Jazmín Sánchez Arceo, de Grupo Yansa y experta en energías renovables; Bárbara MacKinnon, considerada la máxima autoridad en aves en la Península de Yucatán; Eurídice Leyequién Abarca, del Centro de Investigaciones Científicas de Yucatán (CICY); Rodrigo Migoya Von Vertrab, de la asociación Niños y Crías, y Alfonso Munguía Gil, profesor investigador del Tecnológico de Mérida e integrante del Sistema Nacional de Investigadores.

En próxima edición abundaremos en sus puntos de vista.- ÁNGEL NOH ESTRADA




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