Al rescate de la tradición

Se pierde el valor de las alpargatas, dice un artesano

Juan Bacab Chi trabaja en su taller, en el mercado Lucas de Gálvez, en la elaboración de una alpargata

Desde hace más de 20 años Juan Bacab Chi fabrica y vende alpargatas y huaraches en el mercado “Lucas de Gálvez”.

“A pesar de que es un calzado tradicional en todo el estado la gente ya no lo compra debido a que los jóvenes prefieren la moda, lo que es de importación, lo ‘cool’, lo nuevo”, expresa Bacab Chi, mientras sostiene un martillo con la mano derecha y lo deja caer en la mesa de trabajo sobre un calzado.

En el interior de sus establecimiento se escucha música de salsa que sale de un viejo radio. Dice que eso lo ayuda a relajarse para trabajar en las alpargatas.

Afirma que es triste que con el paso de los años las alparagatas se vean como un producto artesanal que cada día se va extinguiendo.

“Se avergüenzan, les da pena usar huaraches o alpargatas, y eso es triste”, expresa, mientras sostiene el martillo con la mano derecha.

Se detiene un instante para cambiar de estación, ya que las canciones que siguen no son de su agrado.

“Este tipo de zapatos sólo lo usan hoy las personas de la tercera edad, ‘los viejitos’, en ocasiones especiales, para alguna vaquería , una boda mestiza, baile de salón o alguna fiesta”.

A pesar de esto, Juan Bacab no deja de trabajar ya que es un oficio que aprendió de sus hermanos talabarteros, ocho que trabajan el cuero.

A veces es difícil la situación; afirma que en ocasiones “no sale pa comer y hay que pedir prestado, pero son tiempos malos. Al final siempre nos recuperamos, pero no te miento, chavo, sí es duro”.

Fabrica y vende alpargatas chillonas, huaraches de cuero y de suela de llanta.

El comerciante afirma que son más cómodas, baratas y resistentes que los zapatos que se compran de marca, “pues esos se rompen rápido, no duran. La gente que proviene de otros estados, los ‘gringos’, los de afuera se emocionan al ver nuestro trabajo y compran bastante. Pero los que viven en la región ni nos compran, se avergüenzan.

“Es mejor que compren calzado elaborado aquí, de la región… Así nos ayudan a nosotros los trabajadores y se rescata toda una tradición”, agrega.

Juan Bacab dice que se siente feliz con este oficio que le ha ayudado para salir adelante, para darle de comer a sus hijos y que vayan a la escuela; “no tengo mucho, pero con lo que hay me basta”.

Con el paso de los años y con el esfuerzo que ha realizado, sus manos tienen las marcas del trabajo y dedicación. Se observan cicatrices, callos, y heridas.

Sus ojos Tampoco son los mismos de hace años; en ocasiones, por el cansancio se pega con el martillo, pero “tengo mano de piedra, ya ni lo siento”, expresa mientras echa una carcajada.

El precio de sus productos van desde los $260 y hasta los $300; dice que son de calidad, hechas con sus propias manos y eso le da mucho valor.

Invita a las personas a que no les dé pena usar huaraches o alpargatas. Al contrario, que se sientan orgullosos de sus tradiciones y que apoyen a los trabajadores artesanales de la región.

“La vida es dura, pero si tienes una buena compañera, un oficio que te guste y unos hijos que te alegren el día, no me queda más que pedir que sólo una buena salud para convivir con ellos, mi familia, muchos años más”, finaliza.- Abraham Bote Tun

De un vistazo

Solicita apoyo

Juan Bacab Chi pide a los yucatecos que le compren a los trabajadores artesanales de la región ya que son productos elaborados por yucatecos, gente de la Península y es mejor que comprar cosas de importación.

Tradición

También solicita que se fomente el trabajo que él y sus compañeros realizan, a fin de que no se olviden de esta tradición que “es bonita” y que nuestros antepasados usaron alpargatas y huaraches.

Años de dedicación

Lleva dedicándose a este oficio ya 20 años y con esto ha podido sacar adelante a su familia y, “si así lo decide Dios”, se dedicaría a elaborar alpargatas y huaraches toda la vida.




Volver arriba