"Ahí está Teodoro Rivero"

“Ahí está Teodoro Rivero”

Prefiere "pescar" en vez de robar hombre epiléptico

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Con su "casco salvavidas", Teodoro Rivero Poot recorre las calles "pescando" monedas en alcantarillas


Afectado por ataques epilépticos que le impiden trabajar de manera regular en un oficio, Teodoro Rivero Poot se dedica a “pescar” monedas con un imán en las alcantarillas, charcos y registros en las calles del Centro.

Toeodoro lleva colgado en el cuello un cartel con la leyenda: “Padezco de ataques epilépticos. Teodoro Rivero Poot. En caso de accidente, favor de avisar a esta dirección…”.

Rivero Poot usa un casco amarillo para que, cuando le dé uno de sus ataques, al caer no se lastime la cabeza con el suelo o con alguna pared. “Me lo regalaron”, dice.

Dentro de su bolsillo derecho tiene otro imán, donde va colocando las monedas que va recolectando.

Según relata, cuando tenía 14 años de edad se cayó de un camión de transporte que se dirigía a Progreso. “Me rajé la cabeza”, recuerda. A partir de ese momento empezó a sufrir los ataques.

A pesar de su condición, Teodoro es feliz y busca la manera de salir adelante; “prefiero andar ‘pescando’, que robar”, señala.

“Hace tiempo -aunque trata de hacer memoria no recuerda la fecha exacta-, pedía limosna en lo que ahora es el teatro “Armando Manzanero”, pero los policías me sacaron, me odian.

“Los policías me dijeron que no podía pedir caridad en ese lugar, así que me ordenaron que me fuera. Debido a esto, me las ingenié para crear una forma de ganar dinero, sin tener que hacer ‘malas acciones’. Creo que Dios me dio la idea”, comenta Rivero Poot.

Con un imán que un amigo le regaló, al cual le adaptó una cadena, va recogiendo monedas de las alcantarillas y de los charcos que se forman en las calles.

Teodoro reconoce que es en los paraderos de los camiones donde más encuentra dinero.

Cuando le va bien, llega a reunir hasta 50 pesos.

“Para algunos 50 centavos o un peso no es nada, pero para mí es suficiente para salir y comprar mi comida”, manifiesta. Varias personas del Centro ya lo conocen; cuando lo ven dicen: “Ahí está Teodoro Rivero”.

En algunos puestos de cochinita del mercado, donde también lo conocen, le ofrecen que si lleva un pedazo de francés ellos le regalan la carne.

Sin embargo, no todo ha sido fácil, se ha topado con malas experiencias. En ocasiones algunas personas le han robado lo poco que consigue “pescando”, cuando sufre alguno de sus ataques que, por desgracia, le vienen sin avisar.

A veces, mientras camina por las calles, en un instante ya se encuentra en el suelo convulsionando. Sin embargo, las personas lo ayudan y piden una ambulancia.

Además de ganar algunas monedas pescando. Teodoro también hace mandados a comerciantes de los mercados, cuando le piden que vaya a comprar algo, o ayuda a la gente a llevar su mercancía.

Aunque ya no le queda ningún familiar vivo, no se siente solo, ya que ahora tiene varias amistades.

La sonrisa no se borra de su rostro y, a pesar de su condición, siempre demuestra ganas de vivir y un gran cariño por los animales.

En ocasiones compra carne para regalarle a los gatos y perros de la calle.

Todos los días Teodoro sale a las calles a conseguir un poco de dinero con esta manera tan particular e ingeniosa, demostrando que cuando uno quiere busca la forma y, a pesar de su enfermedad, no se da por vencido.- Abraham Bote Tun

De un vistazo

Por su cuenta

Teodoro vive solo en la colonia Amalia Solorzano. Hace un par de años falleció su madre, quien lo ayudaba.

65 años

Actualmente tiene 65 años y lleva “pescando” monedas años después de sufrir el accidente en la cabeza que lo marcó con los ataques epilépticos.

“Todos me ayudan”

Señala que las personas que ya lo conocen en ocasiones le regalan comida. En el templo que se encuentra en la Amalia le ayudan con despensas, igual que, en ocasiones, en los albergues. “Gracias a Dios todos me ayudan”, expresa.

Desaparecido

Se dice agradecido con Dios, quien, asegura, le dio la idea de usar un imán para recoger las monedas. Afirma que con lo que “gana” le es suficiente para comer y subsistir.




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