Advertencia a Yucatán

La narcoviolencia, preocupación real, dice Sergio Aguayo

Sergio Aguayo charla con alumnos maristas sobre "La violencia en México y la cuenca del Caribe". Lo acompaña Antonio Salgado Borge

“¿Es Mérida un centro de lavado de dinero del narcotráfico?”, le pregunta un alumno de la Universidad Marista a Sergio Aguayo Quezada.

El profesor del Colegio de México no responde con un sí rotundo, pero tampoco lo pone en duda: “En su mayoría, las historias que se cuentan sobre el lavado de dinero son ciertas… es una preocupación real que debería ser investigada más”.

“Sólo conocemos anécdotas de cómo el crimen organizado encuentra sus refugios en ciudades muy específicas: Guadalajara hace unos años, Monterrey, Aguascalientes, Mérida. El lavado de dinero es poco estudiado porque probablemente se tocarían intereses muy poderosos., pero si yo fuera ustedes, sí me preocuparía”.

Mirar hacia afuera

Sobre la violencia que enluta al país, el investigador y periodista sostiene con evidencias que no se pueden entender sus engranajes sin mirar hacia el exterior.

Ignorar lo externo fue uno de los mayores errores en el análisis del que nació la fallida estrategia de seguridad de Calderón y es también la mayor debilidad del plan de Peña Nieto, que sigue el mismo rumbo al fracaso, dice.

En temas de seguridad, “estamos en las antípodas de Estados Unidos, para el que no existen fronteras. Pero somos un país muy insular, muy parroquial, nos cuesta entender que lo de afuera cuenta y que el presente se forjó también de la conjunción de factores externos”.

El auge de la violencia se puede entender a partir de cinco variables: armamento cada vez más poderoso, irrelevancia de la política, cambios en patrones culturales, ambiciones económicas y factores externos. Esta última variable fue el tema de la charla en la Universidad Marista y lo será de un curso que impartirá en Harvard a partir del próximo mes.

Parte importante de la ecuación, prosigue, es el profundo cambio en cuatro grandes flujos en la cuenca del Caribe: migración y drogas, que sigue una dirección de Sur a Norte, y armas y dinero, de Norte a Sur. “En el centro geopolítico de toda esa actividad relacionada con la violencia está México. Somos el pivote, el eje”.

Unos flujos entran por Belice, se van por Escárcega, Veracruz y Tamaulipas hasta la frontera. Otros siguen la ruta del Pacífico.

Fuera del mapa

“Si vemos Mérida con esta lógica, se entiende por qué aquí no hay violencia: Mérida no está en el mapa de ninguno de esos flujos, como sí lo están todas las regiones mexicanas afectadas por la narcoviolencia”.

Los carteles mexicanos, que hasta los años ochenta eran actores secundarios, cobraron fuerza por razones internas y externas. Entre estas últimas destaca la decisión de Washington, en 1986, de convertir la guerra contra las drogas en un asunto de seguridad nacional: frenar el tráfico y reducir el consumo se convirtieron en condición necesaria para la supervivencia de Estados Unidos.

El triunfo de esta guerra en Colombia debilitó las redes de distribución de los carteles colombianos. Esto y la instalación de radares en el Caribe -heredados de la Guerra Fría- invirtieron los flujos de droga: en 1997 la cocaína colombiana, peruana y boliviana era llevada por el Caribe hacia Miami. Para 2009, el caudal de narcóticos ya seguía otro cauce, el corredor Centroamérica-México, lo que significó ríos de dinero para los narcotraficantes mexicanos.

Otros flujos

“Esta bonanza económica sin precedentes alimentó la espiral de violencia que, no hay que olvidar, tiene orígenes domésticos”.

A este factor hay que sumarles los flujos de población -muchos de los millones de emigrantes se convierten en narcos-, de armas y de grandes cantidades de dinero que es lavado en México y en paraísos fiscales del Caribe.

“Si no entendemos lo que está pasando en la cuenca del Caribe, que alimenta de diferentes maneras la violencia que nos enluta, no podremos hallar una solución. Lo externo cuenta”, señala.

Y para concluir, el doctor Aguayo aconseja a su juvenil auditorio: “Hagan lo posible porque la violencia no llegue a Yucatán, porque una vez que se inserta destruye con rapidez el tejido social… y esto es irreversible”.- Mario S. Durán Yabur

¿Qué hacer? | Narco

México debe atender lo que sucede afuera para reducir la violencia, dice Sergio Aguayo Quezada.

Borrar fronteras

Si no sabemos lo que ocurre en Colombia, el Caribe y Estados Unidos no podremos establecer un plan integral de seguridad, señala el analista.

Mérida

Mérida está en un puesto de observación privilegiado para entender cómo influye en México lo que ocurre en la cuenca del Caribe, una de las principales fuentes de la violencia que azota a gran parte del país, sostiene,

Adelanto

La charla que ofreció ayer en la Universidad Marista forma parte de un curso que impartirá en la Universidad de Harvard.




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