Peregrino en la Tierra

Emotiva despedida para Benedicto XVI en el Vaticano

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Numerosos fieles enviaron mensajes de agradecimiento al papa Benedicto XVI, poco antes de su salida del Palacio Apostólico en el Vaticano. A la izquierda, Su Santidad se despide en Castel Gandolfo, ayer
Personal de seguridad vigila la entrada del palacio apostólico de Castel Gandolfo, Italia, ayer. A las 8 de la noche, la Guardia Suiza cerró la puerta del edificio, dando por concluido su servicio al Papa Joseph Ratzinger y abandonó el lugar
Benedicto XVI durante un encuentro con los cardenales celebrado en el Vaticano, en el último día de su pontificado ayer. A la izquierda, numerosos fieles miran en una pantalla la salida del Papa rumbo a Castel Gandolfo
El papa Benedicto XVI saluda a decenas de fieles reunidos en la plaza de la Libertad de Castel Gandolfo, Italia, su nueva residencia durante los próximos dos meses
El helicóptero papal lleva a Benedicto XVI desde el Vaticano al palacio de Castelgandolfo, ayer


CIUDAD DEL VATICANO (EFE).- Benedicto XVI, 265o. sucesor del apóstol San Pedro al frente de la Iglesia, dejó de ser Papa ayer para convertirse en un “simple peregrino que inicia la última etapa de su vida”, que dedicará a la oración en el Vaticano, a pocos pasos del futuro Pontífice, al que ya ha prometido “respeto y obediencia”.

Hacía más de 800 años que un Papa no renunciaba por voluntad propia al papado, desde que Celestino V lo hizo en el 1294, por lo que la decisión del papa Ratzinger marcó un hito en la historia de la Iglesia Católica.

Hasta ahora, los papas morían en su cama del Vaticano, pero ayer Benedicto XVI abandonó el Vaticano por su propio pie, a bordo de un helicóptero y se trasladó a la residencia de Castel Gandolfo.

En Castel Gandolfo permanecerá dos meses hasta que concluyan las obras del monasterio de monjas de clausura “Mater Ecclesia”, que se levanta en los jardines del Vaticano donde se alojará.

Anteayer, tras ocho años de pontificado, se despidió de los fieles en una audiencia pública a la que asistieron unas 200,000 personas, a las que dijo: “no abandono la cruz”.

Ayer se despidió de los cardenales. 144, de los 207 que forman el Colegio Cardenalicio, acudieron a la Sala Clementina. Sereno, sonriente, con buen aspecto, les dijo: “Entre vosotros está el futuro Papa, al que prometo mi respeto incondicional y obediencia. Continuaré rezando, especialmente en estos días (del cónclave)”.

Con esas palabras, según los observadores vaticanos, Benedicto XVI quiso dar seguridades de que el próximo pontífice no estará “condicionado” por un Papa emérito, que además vivirá a cien metros de distancia.

Con lágrimas, entre ellas las de su secretario y Prefecto de la Casa Pontificia, Georg Ganswein, que no pudo contener la emoción, le despidió el personal del Vaticano en el patio de San Dámaso.

En algunos momentos también se le vio a él emocionado, pero inmediatamente recuperó la sonrisa y la serenidad, la misma que mostró cuando saludó desde el balcón del palacio de Castel Gandolfo a los cerca de diez mil fieles que le acogieron.

Les dijo que no era un día como otros del Pontificado y que a las ocho de la noche, la hora en que dejaba de trabajar todos los días, dejaría de ser el líder de más de 1,200 millones de católicos del mundo, para convertirse en un “simple peregrino más que inicia la última etapa de su vida”.

No hubo ceremonia especial, ya que, según establece el Código de Derecho Canónico, lo único que hace falta es que el papa renuncie en plenas facultades mentales y lo haga presente ante los cardenales, lo que ya hizo el pasado 11 de febrero.La única señal visible que anunció al mundo que Benedicto XVI ya no era papa fue el momento en el que se escucharon, en el reloj de palacio, las campanadas de las ocho de la noche e inmediatamente la Guardia Suiza cerró la puerta del edificio, dando por concluido su servicio al papa Ratzinger y abandonando el lugar.Desde ese momento, comenzó la Sede Vacante -el interregno que va desde que fallece o renuncia un papa hasta que se elige el sucesor- y el gobierno provisional de la Iglesia pasó a manos del cardenal camarlengo, que es también el Secretario de Estado, Tarcisio Bertone.

Lo primero que hizo Bertone fue sellar el apartamento papal y el ascensor que lleva al mismo, en el Vaticano.La norma vaticana prevé que tras la muerte o, en este caso, renuncia del papa, el apartamento papal tiene que quedar libre y es sellado hasta que haya nuevo pontífice.También tendrá que anular el anillo del Pescador, que simboliza el poder pontificio.

Su destrucción es la señal de que el reinado concluyó.Hoy, el cardenal decano, Angelo Sodano, comenzará a llamar a los purpurados de todo el mundo para preparar el cónclave que elegirá al sucesor de Ratzinger y participar en las congregaciones preparatorias.La primera congregación se celebrará el próximo lunes, anunció ayer el cardenal de Nápoles, Crescenzio Sepe, y tal vez ya ese día se anuncie la fecha del cónclave.

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Papa | Mensaje

Las cuentas del papa Benedicto XVI en Twitter fueron suspendidas ayer.

Cercanía

“Gracias por su amor y cercanía. Que experimenten siempre la alegría de tener a Cristo como centro de su vida”, fue el último mensaje que se transmitió en la cuenta @pontifex ayer.

Logo

La fotografía de Joseph Ratzinger se sustituyó por el logo de la sede vacante: un paraguas abierto sobre las llaves cruzadas de San Pedro.


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