Nuevas acusaciones

Más revelaciones en el caso del banco vaticano

El prelado Nunzio Scarano, investigado por lavado de dinero

CIUDAD DEL VATICANO (Notimex).- La Guardia de Finanzas emitió ayer una nueva orden de arresto por lavado de dinero y fraude contra el sacerdote Nunzio Scarano, ex contador del Vaticano, quien ha sido llamado “monseñor 500″.

Según informó la policía financiera italiana, la orden de custodia cautelar fue notificada al clérigo en su casa, donde se encuentra detenido en arresto domiciliario luego de una primera detención en junio pasado con acusaciones similares.

Fuentes judiciales confirmaron que al momento de la notificación del arresto, el sacerdote sufrió un desmayo y su abogado, Silverio Sica, pidió al juez una visita psiquiátrica a causa del “turbamiento generado por las nuevas imputaciones”.

Por orden del juez del Tribunal de Salerno, Italia, se realizó un cateo en el domicilio del acusado. El nuevo arresto fue emitido tras una investigación sobre falsas donaciones por millones de euros utilizadas para ocultar reciclaje de capitales.

Junto con Scarano otro sacerdote y párroco de Salerno, Luigi Noli, terminó con arresto domiciliario mientras un notario obtuvo la prohibición del ejercicio de su actividad profesional.

Por otra parte, la sala de prensa de la Santa Sede desmintió que la Guardia de Finanzas haya realizado una inspección también en la sede del Instituto para las Obras de Religión, conocido como banco vaticano.

En un primer momento había trascendido una supuesta revisión en esas oficinas, que se ubican dentro del territorio del Estado Vaticano.

Al contrario, la Procuraduría de Salerno envió, a través del Ministerio de Justicia italiana, una carta solicitando la colaboración de las autoridades pontificias.

Fuentes vaticanas confirmaron que existe plena disponibilidad de ayuda y recordaron que ya fueron respondidas otras dos rogatorias requeridas por el caso de Nunzio Scarano.

El prelado detenido es llamado “monseñor 500″ por su constante disponibilidad de billetes de 500 euros.

Hasta mayo pasado era contador en el Vaticano.

Tras ser detenido el 28 de junio y pasar un tiempo en la cárcel, el 25 de octubre el clérigo fue trasladado a un régimen de “arresto hospitalario” por “graves motivos de salud” en una clínica de su ciudad natal, Salerno (al sur de Nápoles). Luego había obtenido el arresto domiciliario.Esas medida fueron emitida por el juez de instrucción de Roma, donde se investiga desde hace tiempo un intento fallido de introducir ilegalmente en Italia unos 20 millones de euros que debían ser depositados en las cuentas de Scarano en el Instituto para las Obras de Religión.

Durante el avance del caso registrado ayer, la Guardia de Finanzas ha procedido a confiscar algunos bienes inmuebles y cuentas corrientes, por cerca de seis millones de euros en bancos italianos.Aunque fuentes judiciales citadas por los medios de comunicación puntualizaron que en el caso de la orden de confiscación de las cuentas corrientes del banco vaticano se ha emitido una carta rogatoria, ya que se trata de otro Estado, y que se espera aún la respuesta de la Santa Sede al respecto.Según las investigaciones, Scarano se ocupaba de una amplia red de lavado de dinero que hacía pasar por falsas donaciones para los pobres y que acababan en las cuentas del banco vaticano.

Las pesquisas han comprobado que la red de Scarano se ocupaba de entregar a las personas que querían blanquear capitales unos sobres con dinero sacado de cuentas del banco vaticano, y estos después devolvían la misma cantidad en donaciones para los pobres.El pasado junio, Scarano fue detenido y puesto bajo arresto domiciliario junto con el ex agente de los servicios secretos internos italianos Giovanni Maria Zito y Giovanni Carenzio, un intermediario financiero cuya actividad tiene sede en las islas Canarias en España.

A todos ellos se les acusaba de la entrada ilegal en Italia de 20 millones de euros procedentes de Suiza, una operación que supuestamente el prelado pudo llevar a cabo de acuerdo con el ex agente.Scarano ya había sido suspendido por el Vaticano de todos sus cargos después de que se supiera que la Fiscalía de Salerno le investigaba por blanqueo de dinero por un caso de cheques justificados como donaciones de origen poco claro, por un total de 580,000 euros.



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