Se enreda una reforma

La ley migratoria en EE.UU. sigue en difícil cabildeo

Inmigrantes y algunos familiares exigen en el Capitolio de Estados Unidos una reforma migratoria, durante una protesta en abril de 2013

WASHINGTON (AP y EFE).- Los intentos más recientes del presidente Barack Obama de presionar a los legisladores republicanos para que discutan proyectos de ley inmigratoria serán contraproducentes y dificultarán la acción, advirtió ayer el presidente de una comisión de la Cámara Baja.

El representante republicano Bob Goodlatte, presidente de la Comisión Judicial, criticó la decisión de Obama de postergar una revisión de la política de deportaciones hasta fines del verano.

Funcionarios de la Casa Blanca declararon que querían dar a los republicanos la oportunidad de actuar antes del receso legislativo de agosto próximo.

Si no lo hacen, se prevé que Obama tomará medidas ejecutivas para limitar las deportaciones, que han alcanzado cifras récord durante su presidencia.

“Cuando el presidente dice que va a imponer un límite de tiempo y luego estudiar medidas él mismo, eso no facilita sino que dificulta la reforma inmigratoria”, dijo Goodlatte durante una audiencia con el secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson.

Johnson estaba revisando las políticas de deportación del gobierno cuando la Casa Blanca dijo que la demoraría hasta agosto para darle al Congreso tiempo para actuar. El proyecto sigue empantanado en la Cámara Baja 11 meses después de que el Senado aprobó el suyo, una medida amplia que abarca la seguridad fronteriza y una vía hacia la ciudadanía para millones de personas. Si la cámara no toma una decisión antes del receso anual de agosto, se prevé que Obama tomará medidas limitadas bajo su propia autoridad.

Johnson ha dado escasos indicios sobre sus recomendaciones. Ayer declaró que un programa para identificar a inmigrantes en situación irregular que están presos en cárceles locales debería recibir un “nuevo impulso”. Además, afirmó ante los legisladores que se opone a eliminar el programa llamado Comunidades Seguras, que emplea huellas digitales presentadas al FBI para identificar a inmigrantes susceptibles de ser deportados. “Creo que la realidad de donde nos encontramos (Comunidades Seguras) necesita un nuevo impulso”, afirmó. “Creo que el programa tiene un objetivo muy digno que se debe mantener”, agregó.El programa ha recibido quejas de fuerzas de seguridad locales, y un número creciente de condados, municipios y estados opta por no participar a la luz de decisiones judiciales recientes que lo ponen en tela de juicio. Johnson también confirmó ayer que su revisión busca modificar las prioridades en cuanto a las personas a deportar.Las prioridades deben apuntar a quienes constituyen un peligro para la seguridad nacional, la seguridad pública y la seguridad fronteriza, afirmó. Los republicanos criticaron enérgicamente al secretario tanto por la revisión como por la aplicación discrecional de las leyes de inmigración por parte del gobierno.Según estadísticas federales difundidas este mes, el Departamento de Seguridad Nacional dejó en libertad el año pasado a 36,007 inmigrantes convictos de algún delito y que enfrentan la deportación, incluidos 193 implicados en homicidios y 426 en agresión sexual.Casi todos estos inmigrantes aun enfrentan la deportación y están obligados a presentarse ante las autoridades migratorias en lo que se resuelve su situación. Goodlatte dijo que Johnson no es responsable por decisiones “peligrosas e irresponsables” tomadas antes de su nombramiento en diciembre. Sin embargo sostuvo que los estadounidenses han perdido la confianza en el gobierno en cuanto a la aplicación de las leyes de inmigración. Johnson afirmó que ha pedido una “comprensión más cabal” de por qué el departamento liberó a los inmigrantes y prometió seguir colaborando con la policía de inmigración y Aduanas (ICE) para garantizar la seguridad pública.Johnson dijo que muchos fueron liberados por orden de un juez o por motivos legales.

Misa por víctimas

También ayer varios obispos católicos oficiaron una misa en honor de víctimas de la inmigración en una iglesia cercana al Capitolio, dondese reunirán con integrantes del Congreso para pedirles la aprobación de la reforma migratoria.

Los religiosos, que celebraron hace unas semanas una misa en la frontera con México para recordar a los miles de indocumentados fallecidos en su intento de cruzarla, trasladaron así su campaña a Washington para llamar la atención del gobierno y el Congreso sobre el sufrimiento de los inmigrantes.

En el templo católico de Saint Peter, en el barrio de Capitol Hill, los obispos rezaron por los inmigrantes y pusieron el acento sobre el aspecto moral de la aprobación de una nueva ley sobre inmigración, que está bloqueada en el Congreso.

“Como un asunto moral, el sistema migratorio debe ser reformado. Debemos rezar para que nuestros funcionarios electos reconozcan esto y tengan el valor de lograr reformas”, dijo el arzobispo de Miami, Thomas Wenski, en su homilía.El presidente del Comité sobre Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos y obispo auxiliar de Seattle, Eusebio Elizondo, calificó como “urgencia moral” la aprobación de la reforma migratoria, en una rueda de prensa posterior a la misa.Tras la ceremonia religiosa, los obispos se dirigieron al Capitolio para visitar a varios miembros del Congreso estadounidense, entre ellos el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, para reclamarles que consideren una legislación migratoria.La reforma migratoria se encuentra actualmente bloqueada, tras la aprobación en el Senado, en junio del año pasado, de un proyecto legislativo bipartidista que incluye un camino para la ciudadanía para los casi 12 millones de inmigrantes indocumentados que se calcula que hay en el país, que no ha sido votado en la Cámara baja.Las organizaciones de apoyo a los inmigrantes han intensificado su campaña para reclamar la aprobación de la reforma migratoria y un alto a las deportaciones, que en los cinco años de gestión del presidente Barack Obama en la Casa Blanca superan ya los dos millones.




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