Ohio usará nueva inyección letal

Por ANDREW WELSH-HUGGINS

Dennis McGuire se convertiría en el primer prisionero en ser ejecutado en Estados Unidos

LUCASVILLE, Ohio (AP).- Un asesino de Ohio sentenciado a muerte se prepara para ser ejecutado con un método de inyección letal nunca antes probado y que fue adoptado después de que la droga usada previamente por las autoridades del estado se agotó.

Dennis McGuire se convertiría en el primer prisionero en ser ejecutado en Estados Unidos con la combinación de dos drogas en caso de que su ejecución se lleve a cabo el jueves. Funcionarios de Ohio planean el uso de dosis intravenosa de dos drogas, la sedante midazolam y el analgésico hidromorfona -derivado de la morfina- para ejecutar a McGuire.

El método ha formado parte del proceso de ejecución de Ohio desde 2009, si bien nunca ha sido usado en Estados Unidos. El abogado de McGuire dice que su cliente enfrenta serios riesgos de sufrir un fenómeno médico conocido como disnea, que lo llevaría a sentir terror al tener dificultad para respirar.

El estado presentó evidencia de su propio experto para rebatir esa posibilidad, y argumentó que McGuire esperó demasiado para presentar la apelación, que fue entregada a principios de este mes. Un juez federal le dio la razón al estado de Ohio al autorizar la ejecución.

A petición de la defensa de McGuire, el juez Gregory Frost también ordenó el miércoles que el estado fotografíe y conserve las cajas de las drogas y ampolletas, así como las jeringas usadas en la ejecución. McGuire, de 53 años, fue sentenciado a muerte por la violación y muerte por apuñalamiento de Joy Stewart, ocurrida en 1989 en el condado Preble del oeste de Ohio.

Stewart, de 22 años y originaria de West Alexandria, Ohio, estaba embarazada al momento de su asesinato. El asesinato de Stewart permaneció sin resolver durante 10 meses hasta que McGuire, detenido por un incidente no relacionado y esperando mejorar su situación legal, dijo a los investigadores que tenía información sobre la muerte de la mujer del 12 de febrero de 1989.

Sus intentos por culpar del crimen a su cuñado fracasaron rápidamente y las autoridades luego lo acusaron a él, de acuerdo con la fiscalía. Más de una década después, evidencia de ADN confirmó la culpabilidad de McGuire, y él mismo reconoció ser el asesino en una carta dirigida al gobernador de Ohio, John Kasich, el mes pasado.



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