Mexicanos salen a las calles de Chicago para dar comida a indigentes

CHICAGO (EFE).— Un grupo de mexicanos recorrió hoy las calles de Chicago para ofrecer chocolate caliente, café, pan dulce y sandwiches a decenas de indigentes que deben permanecer a la intemperie estos días de extremo frío en la ciudad.

“La verdad es que es triste ver a estas personas que carecen de esta necesidad y por qué no darles un poquito de lo que nosotros tenemos”, dijo a Efe Patricia Cortez, oriunda de Ciudad Altamirano, en el estado mexicano de Guerrero, quien junto con su esposo se unió a un grupo de personas para tender una mano amiga.

A pesar de las temperaturas bajo cero que todavía se registran en Chicago y el medio oeste del país, este grupo de personas salió a las calles para ayudar a los desamparados que encontraron a su paso en barrios latinos de la ciudad.

La ayuda fue bien recibida por decenas de desamparados como Vicente Garza, quien perdió su empleo y ahora se ve obligado a vivir en la calle.

“Ay oiga, siento bien bonito porque poca gente se preocupa por los demás”, dijo Garza, quien debe pasar la noches en un albergue religioso del centro de Chicago.

“Nos salimos a la calle. Ya en la tarde es cuando volvemos a estar ahí. Así es como funciona”, explicó Garza en referencia a que en la mayoría de los albergues sólo se permite a los indigentes pasar la noche y deben abandonar este recinto de abrigo a primera hora de la mañana.

Por eso sienten tanto agradecimiento al recibir un bocado y una bebida caliente.

“Es lamentable ver que estas personas tienen que pasar todo el día en la calle, que no tienen un lugar en donde estar, pasando fríos, pasando hambre. Hoy lo hice yo; mañana quien lo pueda hacer, adelante. Quienes quieran unirse a nosotros también serán bienvenidos”, añadió Cortez.

La buena samaritana y su esposo recorrieron dos vecindarios en Chicago y uno más en Cicero, un suburbio de la ciudad. También buscaron a indigentes bajo puentes y edificios abandonados donde se suelen refugiar personas sin hogar.

Cortez repartió alrededor de 200 litros de café, 50 sandwiches y 100 piezas de pan dulce y fruta, muchos de los cuales fueron donados por pequeños comercios latinos de la zona.

En el medio oeste, debido a las bajas temperaturas y el viento, la sensación térmica era de 45 grados fahrenheit bajo cero, lo que ha llevado a estas personas a salir a las calles de la ciudad para ayudar a los que no tienen hogar.

Como parte de un plan de contingencia ante los efectos de la tormenta “Hércules”, el Gobierno de la ciudad abrió doce centros para que indigentes y demás personas que no tengan suficiente calefacción en sus viviendas puedan calentarse y protegerse de la intemperie.

Las condiciones climatológicas severas que vive la ciudad obligaron a las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) a permanecer hoy cerradas por segundo día consecutivo para evitar exponer a los estudiantes a las peligrosas temperaturas y los fuertes vientos.

Por otra parte, el Departamento de Apoyo a Familias de la Alcaldía planea invertir este año 48 millones de dólares en servicios a indigentes.

Imelda Rodríguez, directora de Programas en La Misión San José Obrero, en el barrio latino de Pilsen, explicó que en Chicago hay 116,000 personas sin hogar.

En su misión, en la que el 70 % de las personas que reciben asistencia son latinos, disponen de 40 camas para hombres, 50 para mujeres, 5 para mujeres embarazadas de entre 18 y 24 años de edad y 3 cunas.




Volver arriba