Más soldados expulsados por indisciplina en EE.UU.

WASHINGTON, Estados Unidos (AP).- El número de soldados expulsados del ejército de Estados Unidos por problemas de disciplina ha subido considerablemente en los últimos años, a medida que las fuerzas armadas emergen de una década de guerras que vio más énfasis en competencia militar que en carácter.      

Datos obtenidos por The Associated Press muestran que el número de oficiales que dejaron el ejército por indisciplina aumentó a más del triple en los últimos tres años. El número de soldados dados de baja por drogas, alcohol, crímenes y otros problemas de conducta aumentó de unos 5.600 en el 2007, en el momento álgido de la guerra en Irak, a más de 11.000 el año pasado.      

Los datos revelan un marcado contraste entre los servicios militares y resaltan las presiones que despliegues prolongados y reiterados a las líneas del frente han ejercido sobre los soldados y sus líderes.      

Reflejan además el rápido crecimiento del ejército a mediados de la década 2001-2010 y la decisión de relajar requerimientos para reclutar y retener a decenas de miles de soldados, en momentos en que el Pentágono aumentaba su presencia en Irak y continuaba la guerra en Afganistán.      

El ejército llego a tener unos 570.000 soldados durante el pico de las guerras, y los soldados representaban el grueso de las tropas en los campos de batalla, comparados con otras ramas de las fuerzas armadas.  “Yo no diría que se toleró la falta de carácter en el escenario de guerra, pero el hecho de los últimos 10 o 12 años de despliegues reiterados, de la alta intensidad de las operaciones, pudiéramos haber perdido foco en el asunto”, dijo el general Ray Odierno, jefe del estado mayor del Ejército, en conversación con la AP la semana pasada. “En ocasiones en el pasado hemos pasado por alto problemas de carácter a causa de competencia y dedicación”.    

Sus comentarios son similares a los expresados por el general de ejército Martin Dempsey, jefe del estado mayor conjunto de las Fuerzas Armadas, varias veces en meses recientes. Las indisciplinas, dijo Dempsey, pueden ser atribuidas en cierta forma a 10 años de guerra en los que las fuerzas armadas no mantuvieron un equilibrio apropiado entre carácter y competencia.      “No es la guerra la que ha causado esto”, dijo Dempsey. “Es la intensidad, y nuestra incapacidad para entender que, a ese ritmo, estábamos descuidando las herramientas que nos sostienen como profesión a lo largo del tiempo”.      

En el último decenio, una serie de escándalos _desde violaciones sexuales y fallos de liderazgo hasta maltrato de combatientes enemigos y gastos no autorizados_ han plagado las fuerzas armadas, llevando a amplias revisiones de ética y nuevas políticas de personal.      

Entre esos escándalos estuvieron la destitución del general de ejército William “Kip” Ward por gastos excesivos no autorizados; acusaciones de conducta sexual impropia contra el general de brigada Jeffrey Sinclair; y casos de juegos de azar y consumo de alcohol por otros oficiales.




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