Lío entre mexicanos en Estados Unidos

Sorpresa por la acusación de una joven a un hombre

Isidro García, quien podría ser condenado a cárcel perpetua

LOS ÁNGELES, California (EFE).- La Fiscalía del condado de Orange acusó ayer al mexicano Isidro García de violar y mantener cautiva desde hace una década a una niña de 15 años, también mexicana, a quien habría obligado a casarse con él y con la que tuvo una hija, lo que sorprendió a muchos vecinos del secuestrador.

A los vecinos de García les resulta difícil aceptar que la joven madre, que ahora tiene 25 años, realmente fuera forzada a vivir con su secuestrador durante ese tiempo.

“Ella era libre, tenía su auto y salía en él y trabajaba haciendo limpieza en unas oficinas del gobierno”, declaró María Sánchez, vecina y amiga de García, a quien conocía como “Tomasito” Medrano, un hombre religioso y entregado a su esposa.

Usaba otro nombre

Según el Departamento de Policía de Santa Ana, la joven, que supuestamente fue obligada a casarse con García y utilizaba el nombre de Laura Ortiz, lo denunció el lunes pasado por violencia doméstica e informó de que éste la había secuestrado en 2004, cuando ella tenía 15 años.

La Fiscalía del distrito de Orange emitió ayer un comunicado en el que confirma que hace 10 años la joven fue reportada por su madre como “desaparecida” y señaló a García como sospechoso de haberla secuestrado.

De acuerdo con las autoridades policiales, una denuncia efectuada en 2004 revela que la joven de 15 años desapareció en agosto de ese año, cuando vivía con su madre y el novio de esta, Isidro García, en el conjunto residencial Villa del Sol.

“García está acusado de atraer a la joven en junio de 2004, comprándole regalos y defendiéndola cuando ella y su madre discutían”, confirmó hoy la Fiscalía de Orange, que señaló que “entre julio y agosto de 2004 García besó a la adolescente en la boca y le acarició el trasero”.

El inmigrante, originario de Morelos está acusado de “asaltarla sexualmente en tres ocasiones separadas y forzarla sexualmente al menos una vez en la residencia donde vivían juntos”.

Según los cargos presentados ayer, una vez que García secuestró a la adolescente, en agosto de 2004, la llevó a vivir a Compton, al sur de Los Ángeles, en donde la mantuvo drogada y encerrada en un garaje y le suministró una identificación falsa.

Cambio de residencia

Con el fin de no ser localizado, García cambió de residencia al menos cuatro veces en los últimos 10 años y le dijo a la joven, quien en ese entonces apenas tenía seis meses viviendo en Estados Unidos, que su familia había dejado buscarla y la amenazó con hacerla deportar.

De acuerdo con la fiscalía, tras abusar sexual, física y emocionalmente de la joven, en 2010 García la obligó a casarse con él y dos años después tuvieron una hija.

“La niña ha sido su adoración”, aseguró María Sánchez, quien señaló que su padre la llamó Lupe, “porque es muy devoto de la virgen de Guadalupe”.”Que ahora vengan a decir que las tenía secuestradas es increíble para nosotros”, aseveró la vecina.Para la familia Sánchez, y para otros vecinos que han conocido la pareja durante los últimos años, a la historia “le falta un pedazo”, tal como señaló otro vecino que prefirió no identificarse.María Sánchez, quien ha asistido a fiestas de cumpleaños de la niña y en el bautizo, y afirma haber visto la dedicación del padre hacia su hija y esposa, señaló que la acusación actual no sólo la ha dejado impactada, sino que es difícil de creer.”Si ella, (Laura) estaba secuestrada y forzada, ¿por qué no fue a las autoridades desde tiempo atrás si ella podía salir y entrar cada vez que quería?”, cuestionó la vecina y amiga de la pareja.Por su parte, Elizabeth Smart, una víctima de secuestro, pidió hoy en una entrevista con la cadena NBC que no se adelanten afirmaciones inculpatorias a la víctima y que no se le juzgue por no escapar antes.García Medrano fue acusado formalmente ayer jueves de un cargo de violación, tres cargos de actos lascivos con un menor de edad y un cargo de delito grave de secuestro para cometer un delito sexual.De ser hallado culpable de todos los cargos, el hispano, a quien se le fijó una fianza de un millón de dólares, enfrenta una sentencia de cárcel entre 19 años y cadena perpetua.




Volver arriba