Fiesta en Denver

 

Coffee shops en Denver.- (Foto de internet)

Cultivar semillas de mariguana feminizadas es fácil en aquellos países en los que es legal, pero desde luego consumirla no es tan atractivo si sólo se puede hacer en privado, y con el discutible atractivo de lo ilegal… En Denver, que recientemente legalizó el consumo recreativo de la mariguana, ya se han abierto los primeros coffee shops.

El uno de enero a las ocho de la mañana pudieron abrir sus puertas las primeras tiendas tras ser ratificada la normativa que se votó en referendum en el 2012. Este experimento es seguido de cerca por otros países y estados de Norteamérica, y también por Holanda y Uruguay, este último recién incorporado a esta política de tolerancia con la mariguana.

En Holanda es legal comprar, vender y consumir (pero no cultivar), y en Uruguay será el estado el que produzca, distribuya y venda el cannabis. Y estos matices son importantes, porque el estado de Colorado, por ejemplo, estima un beneficio de 418 millones de euros, de los cuales 49 son impuestos (la mariguana está grabada con una tasa impositiva del 15%).

Por supuesto la apertura de estos locales y la legalización han ido acompañados de una campaña para fomentar el consumo responsable y dar información a los futuros consumidores. La ley establece la cantidad de gramos permitida (28 para los habitantes del estado y siete para los foráneos), las ventas deben ir etiquetadas e informar de la cantidad de THC –componente psicoactivo del cannabis- que contienen, y también se estipula un límite para la conducción bajo los efectos de la mariguana, como ocurre con el alcohol.

Los que temen que estas medidas lleven al descontrol no tienen muchos argumentos para afirmar que la normativa es demasiado permisiva: que en Denver se pueda fumar mariguana no significa que todos, en cualquier caso, cualquier cantidad y en cualquier lugar puedan hacerlo. 




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