Estrategia contra las adiciones

Pretenden evitar el uso de nuevas drogas en EE.UU.

WASHINGTON (EFE).- El gobierno estadounidense delineó ayer una estrategia para prevenir y tratar el creciente uso de heroína y otros opiáceos que generan una “epidemia” en el país, además de hacer frente a nuevas drogas sintéticas y fortalecer los mecanismos de prevención de la adicción a narcóticos y medicamentos.

En un país donde las muertes por sobredosis superan a los accidentes de tráfico y los homicidios como la principal causa de muerte violenta, la estrategia nacional de control de drogas para 2014 que presentó la Casa Blanca enfoca el problema como un asunto de salud pública y no sólo de justicia.

El “zar” antidrogas de Estados Unidos, Michael Boticelli, dijo que el gobierno de Barack Obama, que centra su estrategia nacional antidrogas en la prevención y el tratamiento, está cada vez más preocupado por la “epidemia” de adicción a analgésicos con receta que vive el país y la “posible transición a la heroína” de muchos de los adictos a esos opiáceos, explicó Boticelli.

Tras varios años de consumo más reducido después de su apogeo en las décadas 70 y 80, la heroína ha vuelto a las calles de EE.UU. como alternativa barata y accesible a los analgésicos con receta derivados del opio, cuyo precio es mucho mayor y su acceso está mucho más restringido.Un frasco de opiáceos como el OxyContin o Vicodin, que necesitan receta médica, puede costar unos 140 dólares, mientras que en las calles es posible obtener una dosis de heroína por menos de 10.La estrategia busca ampliar el acceso al medicamento Naloxone, que permite revertir en el cuerpo el efecto de la sobredosis en casos de emergencia; además de aumentar la información al público sobre los riesgos de muerte por consumo excesivo de las sustancias y sobre cómo responder a una emergencia.

El Gobierno de Obama quiere trabajar con los estados para fomentar la aprobación de leyes conocidas como de “Buen Samaritano”, que dan garantías a los ciudadanos que duden si ayudar o no a un adicto que haya tenido una sobredosis por temor a ser procesados por posibles lesiones no intencionadas o por la muerte del sujeto.Boticelli subrayó además que el impacto del abuso de drogas “va mucho más allá” de los costes que provoca en la vida de los adictos, dado que “destroza familias, atrae el crimen”, daña la economía y satura el ya “recargado” sistema carcelario de Estados Unidos, que concentra casi el 25 % de la población reclusa del mundo.Casi la mitad de los 219,000 presos federales que tiene EE.UU. “están condenados por crímenes relacionados con las drogas, y muchos sufren de problemas de abuso de sustancias”, explicó Boticelli.Además, datos oficiales de 2007 “muestran que, en solo un año, el consumo de drogas costó al país 193,000 millones de dólares en gastos de salud pública, crimen y productividad perdida”, agregó.”Esto demuestra que el consumo de drogas nos afecta a todos de una forma u otra, y tenemos una responsabilidad compartida de reducirlo”, aseguró Boticelli, que reconoció que él mismo fue adicto a sustancias no especificadas durante años.El Gobierno estadounidense confía en que la reforma sanitaria aprobada en 2010, que exige que las empresas y aseguradoras incluyan en sus planes de cobertura a personas con problemas de drogadicción, aumente considerablemente el acceso a tratamiento de los adictos.En 2012, de los 23.1 millones de estadounidenses de más de 12 años de edad que necesitaban ayuda por el consumo de alcohol o drogas ilícitas, solo 2.5 millones recibieron tratamiento.

Entre sus más de cien acciones previstas para este año, la estrategia presentada incluye por primera vez un plan de acción para combatir “la amenaza de nuevas drogas sintéticas, como las sales de baño, el K-2 y el Spice, que se utilizan en el país”, según prevé la nueva estrategia.

De forma paralela a su acción a nivel nacional, Boticelli se comprometió a seguir trabajando para “desmantelar las organizaciones criminales” que trafican con narcóticos y generan violencia en todo el continente. En promedio 110 estadounidenses mueren al día por sobredosis, y en 2011, los analgésicos con receta estuvieron relacionados con más de la mitad de esos fallecimientos.




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