China y EEUU liman asperezas en Hawai

 

Tamara Gil

PEKÍN (EFE).- China ha dado un paso más hoy en su acercamiento a EEUU al participar por primera vez en las maniobras navales más grandes del mundo organizadas por Washington, un movimiento que perfila un nuevo modelo de relación entre ambas potencias en el que las fricciones y la cooperación van de la mano.

Ni la imputación de EEUU a cinco militares chinos por espionaje ni los conflictos marítimos que Pekín mantiene con varios países vecinos, en los que Washington apoya a los rivales de China, han impedido que el gigante asiático esté presente hoy en los ejercicios militares RIMPAC (Anillo del Pacífico), que organiza EEUU desde 1971.

China ha acudido por primera vez a esta cita, celebrada cada dos años, con la segunda mayor flota -después del anfitrión-, de los 23 países que participan en esta actividad naval.

Lo hace en medio fuertes tensiones entre ambas potencias, después de la imputación de EEUU a cinco militares del Ejército Popular de Liberación chino por supuesto ciberespionaje de empresas estadounidenses, o las disputas de soberanía que tiene abiertas Pekín en Asia-Pacífico con varios de sus países vecinos, algunos de ellos históricos aliados de Washington, como Japón.

“Actualmente existen fricciones entre China y EEUU como la ciberseguridad o los problemas en Mar de China Meridional y Oriental, pero aceptamos la invitación de EEUU para participar en las RIMPAC porque es natural tener desacuerdos”, explicaba esta semana el capitán Zhang Junshe, vicepresidente del Instituto de Investigación Naval de China.

El contacto militar entre ambos países ha sido hasta ahora el punto débil de las relaciones de la primera y segunda potencia mundial, un asunto que comenzó a mejorar desde que los presidentes Xi Jinping y Barack Obama se reunieron en 2013 en California, cuando abogaron por “un nuevo modelo de relaciones” entre ambos países.

“Somos dos países con sistemas sociales y contextos históricos diferentes. Es natural que haya diferencias. La clave es tratar de gestionarlas de una manera adecuada”, resumía hoy la portavoz del Ministerio de Exteriores chino Hua Chunying con el mismo mensaje que transmitían antes diversos capitanes y comandantes de la Armada.

Y es que, en una relación bilateral de la complicidad de la de EEUU-China, el pragmatismo ahora es clave, subraya Chen Qi, experto del Centro para las Políticas Globales Carnegie-Tsinghua.

“La esencia de la nueva relación es que la potencia emergente y el poder establecido busquen la cooperación para poder prevenir y gestionar un conflicto a escala mayor”, explica Chen, profesor asociado de Relaciones Internacionales de la Universidad de Tsinghua en Pekín.

“Con su participación en la RIMPAC, China busca combatir la enemistad, aumentar la confianza y el conocimiento mutuo”, asegura a Efe el catedrático.

El constante contacto, incluido a nivel militar, es la premisa bajo la cual China y EEUU quieren alcanzar su nuevo modelo de relación, a pesar de las continuas diferencias que les enfrentan y que a nadie le conviene que escalen, según los analistas.

“Se han producido ya numerosas visitas de alto nivel en un lado y en otro. Y hay diálogos más abiertos sobre los asuntos polémicos en la zona”, subraya el profesor, quien hace referencia a la visita del secretario de Defensa de EEUU, Chuck Hagel, a China en abril de este año.

Fue ahí, precisamente, donde Hagel y su homólogo chino Chang Wanquan acordaron el perfil de una relación que se escenifica hoy en Hawai, tras diálogos marcados por las diferencias y que, como advierten los expertos, “no dejarán de aparecer”.




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