Arrecia escándalo en EUA por trato a veteranos de guerra

 

Por José López Zamorano

WASHINGTON (Notimex).- Estados Unidos se apresta a celebrar el Memorial Day, el principal recordatorio a los caídos en combate, en medio de un escándalo nacional por la falta de atención médica a veteranos de guerra, muchos de ellos hispanos, que ha causado al menos 40 muertes.

Las clínicas del Departamento de Veteranos fueron acusadas de demorar durante meses las consultas a ex soldados enfermos, además de encubrir las dilaciones en atención médica con registros falsos para dar la apariencia de cumplir con las directrices federales.

‘Claramente el Departamento de Veteranos sufre un problema sistémico, cultural, que el Congreso no puede resolver a pedacitos, lo que se requiere es un regreso a su misión central de servir a los veteranos’, deploró el senador republicano de Arizona, John McCain.

Eugene Fierro, un hispano veterano de guerra, tuvo que esperar cuatro años para conocer que requería atención médica inmediata luego que le detectaron nodos en los pulmones en 2009. Sólo se enteró del problema el año pasado.

‘Ahora estaré enfermo por el resto de mi vida’, lamentó el veterano de 55 años de edad la semana pasada durante una emotiva asamblea comunitaria en Phoenix organizada por la Legión Americana.

Con casi 280 mil empleados y un presupuesto de unos 80 mil millones de dólares, el Departamento de Veteranos es la segunda más grande agencia federal de Estados Unidos después del Departamento de Seguridad Interna.

Fundado en 1930, el Departamento es dirigido por el general retirado de cuatro estrellas Eric Shinseki, quien adquirió notoriedad nacional en 2003 cuando públicamente discrepó con la administración Bush sobre el número de tropas necesarias para ocupar Irak.

Shinseki, quien fue designado al cargo por el presidente Barack Obama, fue objeto de cuestionamientos esta semana en el Senado por la situación de las oficinas estatales de atención a veteranos, en especial en Arizona, luego que varias organizaciones demandaron su renuncia al cargo.

‘Cualquier denuncia, cualquier incidente adversos me pone loco’, declaró el militar retirado ante un panel senatorial.

La misión del Departamento es atender las necesidades de casi la mitad de los más de 21 millones de veteranos de guerra en el país, de los cuales 1.6 millones son mujeres y 9.6 millones son mayores de 65 años. Del total un 11.3 son afroamericanos y un 5.7 por ciento hispanos.

Bajo las reglas del Departamento, sus clínicas en todo el país deben cumplir con la meta de atender a veteranos de guerra enfermos en un plazo no mayor a 14 días.

Sin embargo los veteranos se quejaron de haber sido colocados en listas de espera durante meses sin poder ser vistos por un médico. De acuerdo con conteos independientes, hasta 40 veteranos pudieron haber muertos mientras aguardaban una consulta.

Un informe del Inspector Médico del Departamento confirmó que al menos una de sus clínicas en Colorado falsificó los libros de visitas médicas para cumplir en papel con las directrices.

Otras denuncias incluyeron el brote de enfermedades en centros de atención de veteranos debido a malas condiciones de salubridad, así como demoras de más de 125 días en la determinación de incapacidades médicas.

El Departamento puso en marcha su propia investigación interna y auditorias en las clínicas; suspendió a directivos de tres consultorios en Arizona y anunció la salida del número dos de la institución, el docto Robert Petzel, subsecretario para salud.

Pero la dimisión de Petzel fue cuestionada por republicanos como un gesto cosmético, toda vez que el médico no sólo había anunciado su jubilación en meses pasados, sino que el presidente Barack Obama había nombrado a su remplazo aún antes del escándalo.

‘Caracterizar esto como una renuncia, no pasa la prueba del ácido’, deploró el presidente del Comité de Asuntos de Veteranos de la Cámara de Representantes, Jeff Miller. Sostuvo que el Departamento sólo está creando la ‘ilusión de una rendición de cuentas’.

Hasta el momento la administración Obama ha mantenido su apoyo a Shinseki y en su capacidad para adoptar las medidas correctivas una vez que concluyan las investigaciones internas, además de instruir al subjefe de gabinete, Rob Nabors, a revisar la operación de las clínicas.

Pero el senador McCain sostiene que es imperativo revisar tanto a su liderazgo político como a todos los miembros del servicio profesional de carrera dentro de la institución.

‘Como sugieren reportes recientes, todos parecen estar con frecuencia motivados por todos los incentivos y recompensas equivocados’, señaló.

 




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