Anulan pena de monseñor en caso de abuso

Por MARYCLAIRE DALE

Monseñor William Lynn

FILADELFIA (AP).- La sentencia de un funcionario eclesiástico condenado a prisión por la forma en que manejó las denuncias de abusos sexuales cometidos por sacerdotes ha sido anulada y pronto deberá presentarse ante un juez para una audiencia de fianza.

Monseñor William Lynn ha cumplido 18 meses de su sentencia de entre tres y seis años de prisión por poner en peligro a un menor antes que el Tribunal Superior estatal revocara el jueves la condena de delito grave. El panel de tres jueces rechazó de forma unánime los argumentos de que Lynn, el primer funcionario de la Iglesia católica de Estados Unidos en ser acusado o sentenciado por el manejo de quejas sobre abusos sexuales de clérigos, era legalmente responsable del bienestar de un niño víctima de abuso. Los abogados defensores subrayaron que Lynn, de 62 años, fue condenado bajo una ley promulgada años después que dejó su cargo en la Arquidiócesis de Filadelfia.

“Fue injusto desde el primer día”, dijo el abogado defensor Thomas Bergstrom. “Ha estado 18 meses en prisión por un delito que no cometió y no podría cometer bajo la ley. Es increíble lo que le sucedió a este hombre”.

La defensa esperaba que Lynn fuera liberado de inmediato, pero el Tribunal de Apelaciones envió el caso de la fianza la otra corte. Eso podría hacer que Lynn tenga que presentarse de nuevo ante la jueza M. Teresa Sarmina, que rechazó repetidamente los intentos de la defensa de retirar los cargos antes del juicio. La fiscalía anunció que se opondrá a la fianza y desafiará el fallo de 43 páginas del jueves.

“Debido a que apelaremos, la sentencia se mantiene por ahora, y el acusado no puede ser liberado hasta que el proceso termine”, aclaró el fiscal Seth Williams en un comunicado. Durante el juicio, la fiscalía afirmó que Lynn reasignó a depredadores conocidos a nuevas parroquias en Filadelfia mientras era secretario de la Arquidiócesis para el Clero entre 1992 y 2004.

La condena de Lynn surge del caso del sacerdote Edward Avery, que fue declarado culpable de abuso sexual contra un menor en 1998 después del traslado.




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