Niños mueren de hambre y fabricantes de armas festejan: El Papa

El papa Francisco con el presidente de Haití, Michel Joseph Martelly, y su esposa, Sophia Saint-Rémy. Los jefes de Estado reafirmaron las buenas relaciones entre ambos países en una audiencia privada ayer

CIUDAD DEL VATICANO (NOTIMEX).- ‘Parece que el espíritu de la guerra se adueñó de nosotros’ clamó hoy el Papa antes de reclamar que miles de niños mueran de hambre mientras los fabricantes de armas festejan en clubes exclusivos.

Durante la homilía de su misa privada matutina, celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta del Vaticano, Francisco insistió en que la paz no puede ser solamente una palabra y exhortó a todos los cristianos a no acostumbrarse al ‘escándalo de la guerra’.

En su comentario a las peleas que surgieron entre los apóstoles de Jesús por ver cuál de ellos era el más importante, constató que cuando ‘los corazones se alejan, nace la guerra’.

‘Cada día, en los periódicos, encontramos guerras en este lugar se dividieron en dos, hubo cinco muertos; en otro otras víctimas. Y los muertos parecen formar parte de una contabilidad cotidiana. íEstamos acostumbrados a leer estas cosas!’, lamentó.

Sostuvo que si se escribiese una lista de todas las guerras en el mundo, se podrían llenar varias páginas.

Destacó que se realicen actos para recordar los millones de muertos de la Primera Guerra Mundial y todo se escandalizan, pero hoy en día es lo mismo sólo que, en lugar de una gran guerra, existen pequeñas guerras por todas partes, pueblos divididos que, por conservar el propio interés, se matan entre ellos.

Echando mano de sus conocidas metáforas aseguró que las guerras, el odio y la enemistad ‘no se compran en el mercado’, sino que se encuentran en el corazón del ser humano.

‘¿Y las consecuencias? Piensen en los niños hambrientos en los campos de refugiados. íEste es el fruto de la guerra! Y si quieren, piensen en los grandes salones, en las fiestas que hacen los que son los dueños de las industrias de las armas, que fabrican las armas, las armas que acaban allí’, denunció.

Advirtió que el ‘espíritu de la guerra’ que aleja a los hombres de Dios no está lejos, sino en la propia casa, donde familias enteras terminan destruidas porque los padres son incapaces de encontrar el camino de la paz y prefieren la guerra.

‘íLa guerra destruye! Las guerras en la familia, las guerras en el barrio, las guerras por todas partes ¿De dónde vienen las guerras y las peleas entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones? íDel corazón!’, apuntó.




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