Multitudinario adiós

Desfile en Pretoria ante el ataúd de Nelson Mandela

1 / 2


Policías permiten el retiro de mujeres y niños de una zona abarrotada de gente deseosa de abordar autobuses que les llevarían a de despedirse de Nelson Mandela. Abajo, la viuda del ex presidente sudafricano, Graca Machel (derecha), pasa unos momentos ante el féretro de Madiba


PRETORIA, Sudáfrica (EFE).- Miles de personas dijeron ayer adiós en Pretoria al cuerpo sin vida de Nelson Mandela, en el primer día de visitas a la capilla ardiente instalada en la sede del Gobierno de Sudáfrica, bautizada ahora con el nombre del ex presidente.

Una multitud de ciudadanos peregrinó frente al féretro de Madiba -como se conoce a Mandela en su país- en los Union Buildings, adonde el ataúd fue conducido por un cortejo fúnebre que le llevó allí desde el Hospital Militar 1 de la capital sudafricana.

Antes del velatorio popular, centenares de dignatarios de varios países y miembros de la familia Mandela presentaron sus respetos ante el féretro del activista contra el apartheid.

El último presidente de ese régimen racista, Frederik de Klerk, así como los jefes de Estado de Zimbabue, Robert Mugabe, y de Sudán, Omar Hassan Al Bashir, fueron algunos de los líderes internacionales presentes en este primer día de capilla ardiente, que volverá a abrirse al público hoy y mañana.

La viuda de Mandela, Graça Machel, llegó al complejo gubernamental junto al actual presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, y a la segunda esposa de Madiba, Winnie Madikizela-Mandela, vestidos todos de riguroso negro.

Quienes quisieran despedirse de Mandela debían llegar a la sede del Gobierno con los autobuses habilitados por la organización, lo que evitó colas y aglomeraciones a la entrada de la capilla ardiente.Sí hubo esperas largas en el punto de salida de los autobuses en el oeste de Pretoria, donde miles de personas desafiaron al intenso calor para no perder la ocasión de ver los restos de Mandela.”Llevamos horas aquí, pero vale la pena porque así podremos ver a Mandela”, dijo Thuli Gumede, en una de las colas para subir a los autobuses, presididos en la luna delantera por carteles con la cara de Mandela facilitados por los periódicos locales.

“Queremos mandarle un abrazo a ‘mama Winnie’ y ‘mama Graça’”, añadió esta vecina de Pretoria, en referencia a las que fueran mujeres de Madiba.Entre los cánticos de la lucha contra el “apartheid” que entonaban muchos de sus ocupantes, esos mismos autobuses llegaron después a los edificios del Gobierno, en cuyo patio central descansaban los restos de Madiba, flanqueado por guardias de honor vestidos de blanco.

Una fila, interminable pero fluida, pasaba brevemente junto al cuerpo sin vida de Mandela, vestido con una de sus características camisas coloridas.Los soldados y policías sudafricanos que se acercaron a la capilla ardiente hacían una reverencia al pasar junto al féretro, mientras sus compañeros de servicio ayudaban a desplazarse a las personas mayores o inválidas.”He venido porque es parte de nuestra historia, y porque es el hombre que puso a trabajar mano a mano a blancos y negros en este país”, contó a Efe el expolicía blanco Brandon Labuschagne, que en 1994 integró la guardia de honor de la ceremonia de investidura de Mandela como presidente en los mismos Union Buildings.

Ya en las escaleras de salida, en la explanada de la montaña sobre la que se alza el recinto y con las excelentes vistas de la ciudad en la que en 1964 condenaron a cadena perpetua a Mandela, muchos lloraban.”Es muy triste ver yaciendo a nuestro héroe, especialmente cuando sabemos que no habrá nadie como él”, dijo Fortunate Baloyi, que regresaba a casa del velatorio, donde acudió con su sobrina.”Tenía la cara muy maquillada e hinchada, no lo he reconocido”, explicó Baloyi a los pies de la colina, mientras el río de visitantes no se detenía detrás de la baranda marrón del recinto de estilo colonial que alberga al Ejecutivo sudafricano.

Al término de la ceremonia, el féretro de Madiba regresó como había venido, escoltado por agentes motorizados, al Hospital Militar 1 de Pretoria.Desde allí volverá a recorrer hoy a primera hora las calles de la capital, para volver a descansar en la que fuera sede del poder del régimen racista al que combatió Mandela, en un nuevo día de tributos de los sudafricanos. Y al tiempo que los homenajes se sucedían -como una lectura de poemas en el Market Theatre de Johannesburgo, organizada por la Comunidad de Artistas Sudafricanos- también se aceleraban los preparativos para su entierro, un acto que desbordará la pequeña población de Qunu, en la provincia del Cabo Oriental.

Decenas de operarios están concluyendo la instalación de una gran carpa sobre un terreno rural propiedad del expresidente, bajo la cual se llevará a cabo el sepelio.En declaraciones a la agencia sudafricana de noticias SAPA, el alcalde de la localidad, Nomakhosazana Meth, aseguró hoy que la población “está lista” para acoger este acto.Según Meth, a partir del jueves se declarará una zona de exclusión aérea sobre el aeropuerto de Umtata -a unos 30 kilómetros de Qunu y custodiado ya por el Ejército- para poder recibir a los jefes de Estado que acudirán al entierro de Mandela.

También habrá cierres de carreteras en Qunu y en Umtata para evitar las aglomeraciones, por lo que el alcalde pidió que se tomaran rutas alternativas que serán debidamente señalizadas.La carretera N2, que es la principal vía de acceso y salida a Qunu, será cortada unos kilómetros antes y después de la casa de Mandela.El gobierno local habilitará once espacios con pantallas para poder seguir el sepelio, indicó el alcalde, quien instó a los ciudadanos a acudir a esos lugares.Qunu y las localidades de sus alrededores albergan una población aproximada de 40.000 habitantes que, según las previsiones de las autoridades, podría elevarse a 70.000 durante el próximo fin de semana por el entierro del expresidente de Sudáfrica.

La inminencia del funeral en el remoto pueblo de Qunu ha disparado los precios del alojamiento y de otros servicios en la zona.Familias locales pedían ayer a los periodistas extranjeros hasta 300 euros por noche y persona, cuando todos los hoteles de la aldea y sus inmediaciones están reservados ya a precios muy superiores a los habituales.

Ante esta situación, el departamento de turismo de la provincia del Cabo Oriental, donde se encuentra Qunu, ha pedido a los locales que fijen “precios de residentes” para los días del funeral.Pese a que el país parece paralizado por el duelo y la celebración de Mandela, los delincuentes no descansan, y la casa de Ciudad del Cabo del premio Nobel de la Paz Desmond Tutu fue asaltada ayer durante su estancia en Johannesburgo, donde participó en el servicio religioso oficial en memoria de Madiba.

“El incidente tuvo lugar ayer entre las siete de la tarde y las nueve de la noche”, dijo ayer el coronel Tembinkosi Kinana, de la Policía de la sureña provincia de Cabo Occidental”En estos momentos, no podemos dar más detalles, ya que la investigación del suceso aún está en curso”, agregó Kinana, citado por la agencia de noticias sudafricana Sapa.

De momento, las fuerzas de seguridad no han efectuado ninguna detención en relación con el robo.Los ladrones eligieron, para cometer el delito, la jornada del martes, justo cuando Tutu se hallaba en Johannesburgo en la ceremonia religiosa en honor de Mandela, a la que asistieron casi cien jefes de Estado y Gobierno y miles de personas.

Durante el acto, Tutu, de 81 años, pronunció un discurso electrizante en el que ensalzó la vida del “extraordinario icono” que fue Mandela, fallecido el pasado jueves a los 95 años.No es la primera vez que los cacos asaltan la vivienda del premio Nobel de la Paz de 1984 en Ciudad del Cabo, ya que en agosto pasado unos desconocidos irrumpieron en la casa y se apropiaron de varias pertenencias.

Ese robo ocurrió de madrugada de forma muy sigilosa, mientras el arzobispo emérito dormía junto a su esposa, Leah.Desmond Tutu alcanzó fama mundial durante los años ochenta del pasado siglo por su lucha contra el régimen de segregación racial del “apartheid”, que encabezó la minoría blanca de Sudáfrica hasta su desmantelamiento en 1994. Además, se denunció ayer que el intérprete de lenguaje de signos que tradujo las intervenciones de los jefes de Estado durante el servicio religioso oficial celebrado anteayer en memoria de Nelson Mandela “era un impostor”.

Al parecer, los signos que utilizó no tenían sentido alguno y tampoco empleó ningún gesto facial, técnica que usan los intérpretes para transmitir las emociones, según publican diferentes medios sudafricanos.”Fue un fraude total y absoluto”, aseguró la directora de la Escuela de Educación del Lenguaje de signos de Ciudad del Cabo, Cara Loening, en declaraciones a la agencia de noticias SAPA.”Sus movimientos no tenían nada que ver con el lenguaje de signos, sólo estaba agitando sus manos”, agregó Loening, quien considera que fue una “burla” hacia la memoria del ex presidente de Sudáfrica y para todos los que asistieron y vieron el acto a través de la televisión.

La alarma saltó durante el propio oficio religioso, cuando comenzaron a publicarse mensajes al respecto en las redes sociales.”Por favor, ¿puede alguien pedir al intérprete que abandone el escenario, es vergonzoso”, decía uno de ellos.”Es un evento que todo el mundo está mirando, pero las personas sordas no pueden entender ni una sola palabra de lo que se está diciendo”, añadía otro mensaje, según el diario “Mail & Guardian”.El Gobierno de Sudáfrica aún no ha respondido a estas acusaciones, aunque asegura que emitirá un comunicado cuando haya investigado el hecho “a fondo” el escándalo por el intérprete es una indicación más sobre la mala organización del servicio fúnebre en un estadio de fútbol.

Otras dificultades fueron el transporte público irregular que impidió que muchos pudieran asistir y un sistema de audio defectuoso que hizo que algunos discursos fueran inaudibles para muchos de las decenas de miles de asistentes. Nicole Du Toit, una intérprete oficial del lenguaje de signos que presenció la transmisión, dijo en una entrevista telefónica que era una vergüenza. “Era horrible, realmente un circo. Solo él podía entender esos gestos”. El intruso también hizo interpretación en un acto el año pasado al que asistió el presidente sudafricano Jacob Zuma, dijo Druchen.

En esa ocasión, una persona sorda entre el público videograbó el acto y entregó el vídeo a la federación de los sordos, que preparó un informe y presentó una queja formal al Congreso Nacional Africano, agregó. En su queja, la federación sugirió que el individuo se sometiera a los cinco años de entrenamiento necesarios para recibir la certificación como intérprete en Sudáfrica. Druchen agregó que se presentará una nueva queja al CNA con el pedido de una reunión urgente. “Queremos formular una declaración que sea una advertencia a otros intérpretes falsos”, dijo. “Espero que el gobierno sudafricano tome nota de esto”‘. Los intérpretes falsos son un problema en Sudáfrica, porque personas con un conocimiento superficial tratan de hacerse pasar por intérpretes, explicó Parkin.

Y como quienes los contratan por lo general no conocen el lenguaje de los signos, no tienen idea de que aquellos no están capacitados, agregó. “Se presentan como intérpretes porque conocen diez signos y pueden ganar algún dinero fácil”, dijo. “Es un abuso a la comunidad de los sordos, de la que se aprovechan para ganar dinero”.




Volver arriba