Último día del papa Francisco en Tierra Santa

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El papa Francisco pidió hoy que Jerusalén sea la verdadera “Ciudad de la Paz”, una ciudad viva abierta a todas las personas, en una jornada, la última de su primera peregrinación a Tierra Santa, dedicada al diálogo interreligioso con musulmanes y judíos.

Bergoglio inició su apretada agenda con una simbólica subida al corazón del conflicto de Medio Oriente- la explanada de las Mezquitas o Monte del Templo, cuya heredad se disputan ambas confesiones.

Minutos después se trasladó al Muro de las Lamentaciones, único vestigio de aquel templo, al que se acercó y entre cuyas piedras introdujo un papel, como hacen millones de turistas y fieles cada año, con la oración de Padre Nuestro en español, según fuentes vaticanas.

El pontífice  reflexionó durante su visita al Huerto de Getsemaní, donde celebró su penúltima parada en su peregrinación por Tierra Santa con un encuentro ecuménico con religiosos, abrumado por los sentimientos que le asaltaron en el lugar donde Cristo oró antes de someterse a la voluntad divina que lo llevaría a la cruz.

Tras la meditación y según fuentes de la Custodia de Tierra Santa, Bergoglio realizó su aportación a tan histórico lugar con la plantación de un olivo en el Huerto, como ya hiciera hace 50 años Pablo VI, en un gesto considerado por la Custodia como un “augurio de paz y prosperidad para Tierra Santa”.

El papa Francisco se translado al Cenáculo, el lugar donde se considera que Jesús celebró la Ultima Cena con sus discípulos e instituyó la eucaristía, para celebrar una misa con un grupo reducido de líderes eclesiásticos.- (EFE)




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