Tribunal Supremo israelí da un rayo de esperanza a los cristianos de Belén

Tribunal Supremo israelí da un rayo de esperanza a los cristianos de Belén

 

JERUSALÉN (EFE).- El Tribunal Supremo israelí ha abierto una puerta para la esperanza a los habitantes de la aldea cisjordana de Beit Yala y el valle de Cremisán, vecinos a Belén, al exigir al Estado que justifique porqué insiste en el actual plan para trazar el muro y descarta rutas alternativas que no segreguen las tierras.

“El caso no ha concluido ni concluirá hasta que haya una decisión definitiva, pero es una muy buena noticia que ha traído alegría y esperanza a la comunidad (cristiana) de Cremisán”, explicó a Efe Anica Heinlein, portavoz de los demandantes.

“Hasta que el Estado responda, todo tipo de trabajo debe quedar detenido. La decisión de la corte da a entender que no se inclina por las tesis estatales”, argumentó Hainlein antes de precisar que Israel tiene hasta el 10 abril para contestar al juez.

A este respecto, celebró que la siguiente vista se retrase hasta el verano, lo que permitirá -dijo-, que el papa Francisco pueda ser informado en persona de la situación de unas tierras que pertenecen a 58 familias cristianas y a la iglesia Católica, durante la visita que realizará en mayo a la localidad vecina de Belén.

El peregrinaje judicial de los vecinos de Bet Yala comenzó casi ocho años atrás, cuando interpusieron un recurso contra la construcción de un tramo del muro que dividiría el conocido como Valle del Cremisán.

Las 58 familias propietarias de las tierras, junto a representantes eclesiásticos, elevaron una demanda conjunta al Tribunal de la Magistratura de Tel Aviv.

Su petición se fundamentó en defender un rediseño del trazado del muro para evitar que un monasterio y un convento salesiano -este último utilizado como escuela infantil- campos de deporte, y hectáreas sembradas de viñedos, almendros y olivos quedaran fuera de su alcance una vez construido el muro.

Con el plan israelí actual, estas tierras pasarían a formar parte del Estado de Israel y quedarían anexionadas a dos asentamientos que rodean la localidad cisjordana, Gilo y Har Gilo, que Israel pretende unir.

En abril de 2013, su primera demanda fue rechazada por el Tribunal, por lo que decidieron acudir al siguiente -y último- escalón en la escala judicial para luchar por lo que consideran “su derecho”.

El Consejo de Paz y Seguridad, asociación integrada por personal israelí de Seguridad de alto rango, ha sugerido la posibilidad de establecer un trazado alternativo por debajo del asentamiento ilegal de Gilo, menos lesivo para los habitantes de Cremisan, y que sirve igualmente a los objetivos de seguridad.




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