Primer ministro libio acepta la nulidad de su designación dictada por un juez

 

TRÍPOLI (EFE).- El jefe del Gobierno libio, Ahmad Maitiq, ha mostrado su conformidad con la decisión emitida hoy por la Sala de lo Constitucional del Tribunal Supremo libio que invalida su designación al frente del Ejecutivo por considerarla contraria a los principios constitucionales del país.

“Voy a ser el primero en cumplir la decisión del tribunal y en respetar a los jueces”, dijo Maitiq poco después de conocerse la sentencia del Tribunal Supremo que determinó la nulidad de la elección de Maitiq celebrada el pasado 4 de mayo.

Maitiq fue elegido jefe de Gobierno en una votación que en un primer momento fue invalidada por el primer vicepresidente del Parlamento, Azeldin al Awami, que actuaba como presidente en funciones, y que consideró que se había llevado a cabo después de que se hubiera levantado la sesión parlamentaria.

Sin embargo, un día después, la máxima autoridad de la Asamblea legislativa, Nuri Abu Sahmin, desdijo a Al Awami, ratificó a Maitiq y le encargó la formación de un nuevo Gobierno.

Tras la polémica elección, el Ejecutivo saliente de Abdala al Zani se negó a ceder el poder al nuevo equipo hasta que no hubiera una decisión firme sobre la cuestión por parte del Tribunal Superior.

“Lo que ha ocurrido hoy es uno de los mayores logros del Estado de Derecho y de las instituciones que todos deseamos”, subrayó Maitiq que logró su designación gracias al apoyo de la corriente islámica parlamentaria.

La elección del nuevo gabinete desató una crisis institucional que se vio agravada varios días después, cuando el 16 de mayo, el general retirado Jalifa Hafter protagonizó una sublevación en el este del país dirigida, según él, a acabar con las milicias islamistas y los grupos terroristas que operan en Bengasi, la segunda ciudad más grande de Libia.

Ante las cada vez mayores presiones y desacuerdos entre los distintos grupos parlamentarios y la degradación de la situación de seguridad, el Congreso Nacional libio fijó las elecciones legislativas para el próximo día 25 de junio, en un intento de poner fin a la crisis.

Esta situación de ingobernabilidad, sumada a los choques armados que enfrentaron a las tropas fieles a Hafter y a las milicias 17 de Febrero y Ansar al Sharia, ha hecho también sonar las alarmas entre un gran número de países de la región y de la comunidad internacional, que temen un eventual colapso del régimen libio.

Las principales organizaciones internacionales como la ONU, la Unión Africana o la Liga Árabe han nombrado enviados especiales para Libia, al igual que varios países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Alemania, Italia o Turquía.

La semana pasada, el enviado del secretario general de la ONU para Libia, Tarek Mitri, anunció el lanzamiento de una iniciativa para promover un diálogo político entre “varias personalidades libias influyentes”, que debería empezar una semana antes de la fecha fijada para las elecciones parlamentarias.

Esta iniciativa de diálogo se suma a otras similares como la propuesta por Argelia y que ha reunido a los países vecinos de Libia con la intención de presionar a las autoridades del país mediterráneo para que encuentren una solución política y eviten que la situación de inseguridad se desborde.



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