Patriarca recuerda emigración de cristianos en O.Medio por ola de violencia

 

JERUSALÉN (EFE).- El patriarca latino de Jerusalén, Fuad Twal, recordó hoy, en su homilía del Domingo de Resurrección, la emigración de cristianos de Oriente Medio y su dispersión por todo el mundo debido a la ola de violencia en la región estos últimos años.

Twal, máximo representante de la Iglesia católica en Tierra Santa, destacó que “hoy debemos hacer nuestra la lamentación de Marta y de María”, al referirse a la situación de los cristianos en toda la región.

En un paralelismo con el relato evangélico, Twal dijo que “si Dios estuviera con nosotros, nuestras familias cristianas no se habrían dispersado y emigrado por todo el mundo, nuestras ciudades no habrían sido destruidas, nuestras iglesias no habrían sido profanadas (…) ni nuestros sacerdotes y obispos serían secuestrados y encarcelados”.

Y en una muestra de devoción, volvió a Marta y María para pedir perdón “por nuestra impaciencia y falta de comprensión”.

Con la Misa de la Resurrección, que tuvo lugar como todos los años en el Santo Sepulcro ante miles de creyentes locales y extranjeros, Twal puso fin a las conmemoraciones públicas de la Semana Santa jerosolimitana, celebrada bajo estrictas medidas de seguridad impuestas por Israel.

La misa es una de las más emblemáticas en Tierra Santa porque tiene lugar junto al lugar en el que la tradición cristiana sitúa la tumba de Jesús, y a la misma hora -las 10.00 hora local, 08.00 GMT- a la que se cree que fue visitada por tres mujeres que la vieron vacía.

La Semana Santa en Jerusalén, que ha coincidido con la Pascua judía, se ha celebrado en vísperas de la visita que el papa Francisco realizará a Tierra Santa a finales del próximo mes de mayo, en la que visitará los lugares santos de una diócesis que comprende los territorios de Jordania, Israel y Palestina.

Por razones históricas, Chipre está también dentro de la jurisdicción del patriarcado, aunque no formará parte del peregrinaje del Santo Padre.

Durante la misa de hoy, restringida a un número limitado de feligreses, Twal, seguido por los sacerdotes y frailes, caminó en procesión entre los gritos de aleluya de los creyentes que confirmaron haber sido testigos de la resurrección.

Mañana, más en privado, concluirán oficialmente los actos en la aldea de Emaús, a diez kilómetros de Jerusalén, donde Jesús se apareció por primera vez a dos de sus discípulos y cenó con ellos.

Será una ceremonia reducida en la que participen sólo los miembros de las órdenes religiosas con representación en Tierra Santa, entre ellos los franciscanos, custodios desde hace 800 años.




Volver arriba