Palestinos recuerdan a prisioneros en Israel con protestas por Cisjordania

 

RAMALA (EFE).- Los palestinos recordaron hoy a sus más de 5.200 prisioneros en centros penitenciarios israelíes con manifestaciones por numerosas ciudades en Cisjordania y el llamamiento a poner fin a la ocupación de sus tierras.

“800.000 palestinos han sido arrestados por las fuerzas israelíes desde 1967, de los que 5.224 siguen hoy en prisión”, dijo el negociador Saeb Erekat en un comunicado con motivo de la jornada, en la que las calles palestinas se han volcado en una ola de solidaridad con las familias de los presos.

El jefe del equipo negociador que trata de alcanzar con Israel una salida negociada al conflicto de Oriente Medio, Erekat consideró que “estas cifras reflejan una de las peores experiencias de encarcelamientos en la historia contemporánea” y aseguró que está diseñada para “romper la voluntad de toda una nación en busca de la libertad”.

El de los presos es uno los asuntos más sensibles en la sociedad palestina, que los considera “luchadores por la libertad”, y también en la israelí, que los ve como “terroristas” por la participación de muchos de ellos en sangrientos atentados suicidas contra civiles.

La reciente suspensión por Israel de la liberación de una treintena de ellos que cumplen condena por delitos cometidos antes de 1993 ha desencadenado una crisis en las negociaciones de paz que comenzaron en 2013 bajo mediación de EEUU.

Hoy, cientos de palestinos se concentraron en la Plaza del Reloj de Ramala para exigir la liberación de todos los encarcelados, en una protesta en la que proliferaron las banderas del Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP) y, en menor cuantía, del movimiento Al Fatah, que preside Mahmud Abás.

“Esta manifestación es una carta que enviamos a nuestros presos para decirles que la sociedad palestina se mantiene a su lado y que nuestro objetivo es alcanzar la liberación de todos ellos. Son unos héroes que pagan su esfuerzo por defendernos de la ocupación israelí”, dijo en la concentración Ziad Abu Ein, viceministro de asuntos para los prisioneros en la ANP.

Los participantes, sobre todo mujeres, agitaron grandes carteles con las imágenes de sus hijos y maridos en prisión, y entre ellas la del ex secretario de Fatah en Cisjordania Marwán Barguti.

Condenado hace una década por el asesinato de cinco israelíes, Barguti es habitualmente mencionado como un posible sucesor de Abás y en una reciente campaña internacional se le ha llegado a calificar como el Nelson Mandela palestino.

Según Abu Ein, el asunto de los presos volverá a ser tratado hoy en una reunión prevista entre negociadores israelíes y palestinos con la mediación del enviado estadounidense Martin Indyk.

“Esperamos alcanzar un acuerdo con ellos y si no seguiremos apelando a instituciones y organismos internacionales. Usaremos toda la presión que haga falta”, aseguró.

En la protesta de Ramala, que coincidió con otras por las principales ciudades de Cisjordania, los participantes alzaron pancartas con las promesas de “No os olvidamos” y “No habrá paz sin la liberación”.

Por su parte las ong Adalah, Al Mezan, Médicos por los Derechos Humanos (Israel) y el Comité Público contra la Tortura en Israel han lanzado un llamamiento pidiendo que este país respete los derechos de los prisioneros, que se encuentran en su mayoría en prisiones fuera del territorio palestino, como lo exige la IV Convención de Ginebra.

Israel sólo tiene una prisión en el territorio ocupado de Cisjordania, la de Ofer, que se encuentra al sur de Ramala, por lo que la mayoría cumplen condena o están detenidos en prisiones comunes israelíes.

El comunicado también denuncia la práctica de las “detenciones administrativas” -en la que los palestinos no son acusados formalmente ni llevados ante un juez-, las restricciones a visitas de familiares, y los impedimentos a servicio médicos o educación, entre otras muchas presuntas violaciones.

El pasado mes de marzo una comisión de verificación del Parlamento Europeo criticó éstas y otras prácticas y lamentó el que Israel no le diera acceso a sus prisiones para comprobar la veracidad de las denuncias.




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