Modi, un político indio hecho a sí mismo ante reto de traer “buenos tiempos"

Modi, un político indio hecho a sí mismo ante reto de traer “buenos tiempos”

NUEVA DELHI (EFE).- Narendra Modi, un político hecho a sí mismo que de niño ayudaba a su padre vendiendo té en una estación de tren, inicia hoy una nueva etapa como primer ministro de la India con el reto de convertir en realidad su mensaje de que “se acercan buenos tiempos”.

“India ha ganado, se acercan buenos tiempos”, fue el mensaje lanzado por el líder nacionalista hindú en las redes sociales nada más conocer su contundente victoria electoral, con la que el país asiático deja atrás diez años de gobierno del Partido del Congreso, que afronta una derrota histórica.

La desaceleración de la economía ha sido uno de los lastres del Gobierno saliente ante un electorado eminentemente joven que espera que Modi traslade al resto de la India el crecimiento que ha sido capar de lograr en Gujarat como jefe de Gobierno de esta región.

La buena marcha de la economía en ese estado occidental, cuyo gobierno ha presidido el ahora primer ministro durante trece años, es uno de los principales avales del líder del Bharatiya Janata Party (BJP).

Modi se ha forjado una imagen de honesto y buen gestor en Gurajat, uno de los estados en los que mejor funciona la Administración, un logro que durante la campaña electoral ha vendido como exportable al resto de la India.

Por contra, los casos de corrupción han minado la imagen del Gobierno encabezado por el Partido del Congreso, de la dinastía Nerhu-Gandi que ha gobernado la India prácticamente desde la independencia del país en 1947.

A sus 63 años, NaMo, como le apodan sus seguidores, se ha rodeado de un equipo que se ha encargado de difundir esta imagen de buen gestor de forma masiva en las redes sociales, en un país con cien millones de usuarios en Facebook, una cifra que solo supera EEUU.

Su mensaje en Twitter “India ha ganado, se acercan buenos tiempos”, el día de la victoria electoral, fue reenviado masivamente en esta red social en la India.

Modi ha llegado a dar mítines en tres dimensiones (3D), para estar presente hasta en 140 lugares a la vez en las pasadas elecciones, comparándose de paso con líderes espirituales y dioses del hinduismo, a los que la tradición atribuye el estar en varios sitios al tiempo.

Nacido en 1950 en el seno de una familia numerosa de casta baja de la localidad de Vadnagar, en Gujarat, creció ayudando a su padre, vendedor de té, en la estación de tren.

De adolescente protagonizó un episodio oscuro al casarse a los 18 años con una joven de un poblado cercano, según la costumbre de que los padres acuerden las bodas de sus hijos sin consultarles.

Modi dejó a su esposa, Jashodaben Chimanlal, a los tres años de un enlace que no figuraba en su biografía oficial, aunque durante los comicios tuvo que reconocer el matrimonio, pues la ley obliga a nombrar al cónyuge para evitar casos de corrupción.

El abandono a su pareja coincidió con el fin de los estudios de Modi y su ingreso en 1971 en el Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), grupo de extrema derecha hindú que simpatizó con la Alemania nazi y del que formó parte Nathuram Godse, el asesino del Mahatma Gandhi.

Tras más de una década de afiliación a ese grupo, Modi se hizo militante en 1985 del BJP, partido hinduista con un perfil más moderado, pero que se inspira en el ideario y la doctrina del RSS.

La carrera política de Modi ha sido desde entonces meteórica- tras ganarse la confianza de los dirigentes y escalar sin pausa en el organigrama del partido, fue en 2001 candidato al gobierno local de Gujarat, donde ha sido primer ministro regional tras triunfar en cuatro comicios consecutivos.

Sin embargo, la gestión de Modi en ese estado se inició con un capítulo sangriento, que ha generado el temor entre minorías como la musulmana, en un país en un 80 por ciento hinduista.

En febrero de 2002, 59 peregrinos hindúes murieron al incendiarse el tren en que viajaban y radicales hindúes acusaron a activistas islámicos de prender fuego al convoy, perpetrando como represalia una matanza indiscriminada de más de un millar de musulmanes.

Modi no fue conducido ante la justicia, pero algunos testigos afirman que instruyó a la Policía para que dejara hacer a los asesinos.




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