Israel se viste de luto

El fallecimiento de Ariel Sharon causa variadas reacciones

Ariel Sharon, en su visita al Muro de las Lamentaciones, en Jerusalén, luego de ser electo primer ministro de Israel, en febrero de 2001

JERUSALÉN (EFE, Notimex y AP).- Israel se vistió ayer de luto por la muerte de su ex primer ministro Ariel Sharon, uno de los militares más laureados y uno de los políticos más controvertidos y a la vez populares de la corta historia de este país.

“Ya está, se marchó. Se marchó cuando él lo decidió”, fue la escueta notificación que hizo a los medios Guilad Sharon, el menor de sus dos hijos, al referirse a la larga agonía de su padre.

Sharon falleció a los 85 años de edad, tras permanecer en coma desde 2006 en el hospital Shiva de Tel Hashomer, al este de Tel Aviv.

Inunda redes sociales

La información sobre su muerte inundó las redes sociales y medios israelíes, que desde primera hora de la tarde transmiten una programación especial sobre la vida y el legado del fallecido.

“El Estado de Israel está de luto”, dijo el presidente israelí, Shimón Peres. Era “un líder grande y valiente, que amaba a su pueblo y al que su pueblo amaba”.

Sharon fue primer ministro del 7 de marzo de 2001 al 4 de enero de 2006, día en que sufrió una hemorragia cerebral en la cúspide de su poder político y cuando parecía encaminarse a fácil reelección.Nacido el 26 de febrero de 1928 en Kafr Malal, en la entonces Palestina bajo protectorado británico, “Arik” Sharon, como se le conoce popularmente en el país, fue un militar, un político y representante del ala más radical del partido derechista Likud. De familia de judíos rusos emigrados a Palestina y de padre sionista (que cambió su apellido Scheinerman por el de Sharon), se alistó en el Batallón Paramilitar de Juventudes a los 14 años de edad, pero hasta los 17 años ingresó en la carrera militar.”El Halcón”, como también era conocido en Israel, es considerado el mejor comandante de campo en la historia del país por lo que fue apodado como “El rey de Israel” y “El león de Dios”.En 1948 tomó parte en la Guerra de Independencia Israelí encabezando una compañía de infantería en la Brigada Alexandroni y al finalizar la guerra en 1949 ingresó en el servicio de inteligencia del ejército. Sharon, quien estudió derecho en la Universidad Hebrea de Jerusalén en 1952 y se casó en dos ocasiones con Margalit Sharon (1953- 1962) y con Lily Sharon (1963-2000), creó y lideró en 1953 la Unidad 101, encargada de las operaciones de guerra sucia. En 1967 ocupó la jefatura del Departamento de Instrucción del ejército y participó en la Guerra de los Seis Días como general de brigada en una división blindada, estrenándose como estratega militar. En 1973, Sharon abandonó el ejército para entrar en la política israelí, con el partido Gahal, activo en la formación del Likud, y fue elegido al Knesset (Parlamento israelí). En junio de 1981 ocupó la cartera de Defensa, desde donde dirigió en 1982 la ocupación del Líbano (operación ‘Paz de Galilea’), que causó la muerte de cerca de 20 mil civiles árabes. El 18 de septiembre de ese año autorizó el ataque a los campos de refugiados de Sabra y Shatila, a las afueras de Beirut, donde el ejército israelí masacró a cerca de dos mil niños, mujeres y ancianos palestinos. Debido al impacto internacional de esos sucesos, las presiones públicas y las críticas por la población y la prensa, Sharon se vio obligado a renunciar el 14 de febrero de 1983. De 1984 a 1990 fue ministro de Comercio e Industria, de 1990 a 1992 de Vivienda, en 1996 de Infraestructura Nacional y en 1998 de Asuntos Exteriores. En septiembre de 2000 su polémica visita a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén fue considerada una provocación y dio lugar al comienzo de la nueva Intifada palestina. En las elecciones generales anticipadas del 6 de febrero de 2001 logró una aplastante victoria al frente del Likud -partido de la derecha nacionalista-, tras obtener el apoyo de diferentes sectores críticos con su antecesor, Ehud Barak. Tras una segunda oleada de atentados, en la primavera de 2002, Sharon optó por confinar a Yasser Arafat en su cuartel general de la Muqata en Ramalá, durante casi tres años, lo que motivó una declaración de condena de Naciones Unidas, Rusia y la Unión Europea. A pesar de las críticas internacionales a su política, Sharon conservó el apoyo de la población israelí, como quedó de manifiesto en las elecciones generales de enero de 2003, en las que fue reelegido por amplia mayoría. En noviembre de 2005, anunció su intención de abandonar el Likud y de crear una nueva formación política, Kadima, partido que logró una victoria en los comicios de marzo de 2006, dos meses después de que Sharon quedó en estado vegetativo. Desde entonces permanecía en estado de coma, condición que fue empeorando a principios de este año debido a una insuficiencia renal que afectó a otros órganos vitales como los pulmones. La muerte del legendario, controvertido político y militar israelí fue recibida con tristeza en Israel, donde le consideran un héroe nacional, con respeto en las cancillerías occidentales y con rencor por los palestinos, que lo acusan de “atrocidades” contra su pueblo.

El premier israelí, Benjamín Netanyahu, dejando de lado su antigua rivalidad política con el difunto, declaró que la “memoria de Ariel Sharon está grabada en el corazón del pueblo de Israel”.

“Ariel Sharon tuvo un papel central en la lucha por la seguridad del Estado de Israel a lo largo de toda su historia, era ante todo un bravo luchador y un gran militar”, afirmó Netanyahu.El presidente israelí, Shimón Peres, quien después de años de rivalidad con Sharon le apoyó y acompañó en la creación del partido Kadima en 2005, lo describió como “un soldado valiente y político atrevido que no conoció el miedo”. El presidente de EE.UU., Barack Obama, declaró que Sharon “dedicó su vida al Estado de Israel” y el secretario de Estado, John Kerry, subrayó que “lo arriesgó todo por la paz”.

“Mientras Israel dice adiós al ex primer ministro Sharon, nos unimos al pueblo israelí rindiendo homenaje a su compromiso con su país”, indicó Obama, quien reafirmó el “inquebrantable compromiso” de EEUU “con la seguridad de Israel”.El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lamentó la muerte de Sharon, al que definió como “un héroe para su pueblo”, e instó a Israel a aplicar su legado de pragmatismo en las actuales negociaciones de paz con los palestinos.

“A lo largo de una vida dedicada al Estado de Israel,Ariel Sharón fue un héroe para su pueblo, primero como soldado y después como estadista”, indicó en un comunicado el portavoz de Ban, Martin Nesirky.Añadió que el difunto “será recordado por su valentía política y su determinación de seguir adelante con la histórica y dolorosa decisión de retirar a colonos y soldados israelíes de la franja de Gaza. Su sucesor enfrenta el difícil reto de llevar a cabo las aspiraciones de paz entre los pueblos israelí y palestino”.En nombre de la UE, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, subrayó que Sharón “jugó un papel clave en la historia reciente de Israel”, mientras el jefe de la Eurocámara, Martin Schulz, destacó su figura como “un general, luchador y líder que, no sin controversia, dejó su marca en todo Oriente Medio”.La canciller alemana, Angela Merkel, calificó a Sharón como “un patriota” que tomó la “valiente decisión” de evacuar las colonias judías de la franja de Gaza, mientras el primer ministro británico, David Cameron, dijo que “Israel ha perdido a “una de las figuras más destacadas de su historia” que al frente del Gobierno tomó “decisiones valientes y controvertidas en búsqueda de la paz”.El rey Juan Carlos I de España envió un mensaje de condolencia al presidente de Israel con su pesar por la muerte de Ariel Sharon, y también el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, trasladó sus condolencias “a todo el pueblo israelí”.Desde Moscú, el presidente ruso, Vladímir Putin, recordó a Sharón como un gran estadista y militar, del que destacó su gran autoridad en la escena internacional, elogió su labor en la defensa de los intereses de su país y puso énfasis en el gran respeto que sentían los israelíes por él. En contraparte, los dirigentes palestinos recordaron las “atrocidades” del ex primer ministro israelí.

“Sharon no deja ninguna simpatía o compasión en el corazón de los palestinos”, dijo Mahmud Labadi, jefe de la diplomacia del movimiento gobernante Al Fatah.

Labadi dijo que “los palestinos no podemos recordar ni un sólo momento bueno que Sharón nos haya dado”, aunque reconoció- “Estamos tristes por que el conflicto no se haya resuelto durante su período como primer ministro”.El ex jefe de los servicios secretos palestinos, Yibril Rayub, lamentó que “Sharón no llegara al tribunal penal internacional por sus crímenes”, e incluso lo acusó del “asesinato en 2004 de Yaser Arafat”, a pesar de que se trata de una acusación nunca probada por vía judicial.Por su parte, el movimiento islamista Hamás, que gobierna en la franja de Gaza, calificó al ex primer ministro israelí de “criminal” y “responsable de desgracias” del pueblo palestino.”Sharón era un criminal y era uno de aquellos que causaron desgracias al pueblo palestino”, manifestó el portavoz de Hamás en la franja, Salah al-Bardawil, quien añadió- “Rezamos a Alá para que Sharón y todos los dirigentes sionistas que cometieron masacres contra nuestro pueblo se vayan al infierno”.Según Al-Bardawil, “cuando el pueblo palestino recuerda a Sharón, sólo recuerda dolor, sangre, tortura, desplazamientos y crímenes. Él es un gran criminal y nunca sentiremos pena por su muerte”, apostilló.El anuncio de la muerte de Sharon fue recibido con disparos al aire y bailes por los refugiados palestinos del campamento de Ain el Helu, en el sur del Líbano, quienes recordaron al político y militar difunto como “el carnicero de Beirut”.

Munir Makdah, responsable militar de Al Fatah, dijo a Efe por teléfono que “la alegría reina en todas partes” de Ain el Helu, ubicado en las afueras de la ciudad de Sidón, y ese estallido de júbilo se repitió en otros campamentos de refugiados en el Líbano.Makdah afirmó que Sharón fue “el símbolo del terrorismo, las matanzas y los crímenes contra los pueblos árabes, en especial contra los palestinos”, mientras Zuheil Natur, el responsable del Frente Democrático para la Liberación de Palestina, agregó que “Sharón representa el terrorismo y la ocupación de las tierras de los palestinos”. JERUSALEN (AP) _ Fue una escena típica de Ariel Sharon: con su voluminoso cuerpo bamboleándose detrás de una barrera de soldados antimotines, el ex general encabezó una marcha hacia un sitio sagrado de Jerusalén que se disputan desde siempre árabes e israelíes. Esa marcha motivó un alzamiento palestino que estancó las negociaciones de paz. Cinco años más tarde, Sharon se halló nuevamente detrás de una muralla de agentes de seguridad, esta vez como primer ministro. Y los guardias no lo protegían de los palestinos sino de extremistas judíos enfurecidos por su decisión de abandonar la Franja de Gaza. Nuevamente, Sharon siguió adelante con su iniciativa y forzó la partida de 8.500 colonos judíos, iniciando un nuevo capítulo en la búsqueda de la paz. Sharon fue uno de los líderes que más impacto tuvo en la historia de Israel, si no el que más. Fue un agricultor que tomó las armas, un soldado que se dedicó a la política, un político que alcanzó la estatura de un estadista, un israelí impetuoso que erigió asentamientos en territorios capturados por la fuerza y los destruyó cuando consideró que ya no eran útiles. Sin embargo, el 4 de enero del 2006, cuando buscaba la reelección y había puesto en marcha un proyecto que le cambió la cara a Oriente Medio, sufrió un derrame cerebral agudo que lo dejó en estado de coma durante ocho años hasta que murió el 9 de enero de 2014 a los 85. La retirada de Gaza y la construcción de una barrera entre Israel y la Margen Occidental cambiaron radicalmente las cosas, pero Sharon no pudo completar su obra. Había vivido todas las etapas del conflicto de Oriente Medio, incluidas las escaramuzas iniciales y cinco guerras. En una de ellas cayó en desgracia. En otra fue considerado el salvador de la patria. Durante toda su vida se opuso a hacer concesiones a los árabes, pero terminó cediendo territorios y ofreciéndoles a los palestinos un estado propio. La suya fue una vida llena de sorpresas, la más grande de ellas su elección como primer ministro en el ocaso de su carrera. Como gobernante, al principio se dedicó a aplastar una revuelta palestina y luego dispuso la retirada de Gaza. La retirada liberó a 1.300,000 palestinos del control militar israelí y dejó a sus sucesores un proyecto un tanto impreciso para lograr la paz con los árabes. Tras la retirada de Gaza, Sharon volvió a estremecer las estructuras de la política israelí al abandonar el Likud, el partido de línea dura que había ayudado a fundar tres décadas atrás. Creó un partido centrista, llamado Kadima, mediante el cual se proponía sacar adelante su proyecto de lograr la paz con los palestinos y establecer fronteras fijas. Bajo la conducción de su sucesor, Ehud Olmert, Kadima no logró los resultados esperados y surgió otra coalición de gobierno débil. Y en julio del 2006, mientras Sharon yacía en su lecho de un hospital, el conflicto dio un brusco giro cuando las tensiones latentes dieron lugar a una feroz ofensiva militar israelí en el Líbano y bombardeos de ciudades israelíes por parte de la milicia Jezbolá. Sharon, a quien sus compatriotas llamaban “Arik”, participó en la mayoría de las guerras que libró su país, se hizo fama de ser un genio militar y fue uno de los abanderados de la campaña para establecer asentamientos en Cisjordania y la Franja de Gaza. Detestaba a Yaser Arafat, el adversario de toda su vida, a quien consideraba un “obstáculo para la paz’” A su vez, era detestado por todo el mundo árabe. Los israelíes lo consideraron un héroe de guerra. Para sus enemigos fue un criminal de guerra. Como soldado, Sharon apeló a tácticas osadas y en algunas ocasiones se negó a acatar órdenes. Como político le decían la “aplanadora”‘, un hombre que ignoraba a sus detractores y lograba resultados. Su tendencia a hacer las cosas por su propia cuenta marcó su segundo período como primer ministro. Impaciente por el estancamiento en las negociaciones de paz, optó por separar a Israel de los palestinos, cuya tasa de nacimientos era superior a la de los israelíes. Cedió Gaza, con sus 21 asentamientos judíos, y cuatro asentamientos de la Margen Occidental. Fue la primera vez que Israel se retiró de los territorios capturados en la Guerra de los Seis Días de 1967. Esto, sumado a la construcción de una barrera de muros y vallas que erigió entre Israel y la Margen Occidental, hizo que muchos pensasen que su verdadera intención era dejar de lado las negociaciones con los palestinos y asegurarse el control de lo que realmente le interesaba: sectores de Cisjordania que tienen un valor bíblico para los judíos y sirven además como zona de contención en caso de un ataque desde el este. Sharon personificó al granjero-combatiente que pasó a ser figura central del estado judío nacido de las cenizas del Holocausto. Hijo de inmigrantes rusos, nació el 27 de febrero de 1928 en la comunidad agrícola de Kfar Malal, 16 kilómetros al norte de Tel Aviv. A los 14 años se unió a la Haganá, una unidad que fue precursora de las fuerzas de defensa del estado judío. Comandó una brigada de infantería en la guerra de 1948. Tempranamente se hizo fama de no respetar las reglas. En 1953 comandó la Unidad 101, una fuerza creada para tomar represalias por los ataques de los árabes. Luego del asesinato de una mujer israelí y sus dos hijos, esa unidad destruyó 40 viviendas en Quibya, una localidad de la Margen Occidental gobernada entonces por Jordania. En la acción murieron 69 árabes. Sharon dijo que pensó que no había gente en las viviendas. Luego de la invasión de la península del Sinaí de 1956, se acusó a Sharon de forzar una batalla innecesaria con fuerzas egipcias en las que murieron 30 soldados israelíes. Junto a las críticas llovieron también elogios, particularmente por su desempeño en la Guerra de los Seis Días, en que Israel capturó la Margen Occidental, la Franja de Gaza, la península del Sinaí y las Alturas del Golán. Su momento más brillante como militar, según él mismo, se produjo en la Guerra de Yom Kipur en 1973, cuando al frente de 27.000 soldados hizo una osada incursión a territorio egipcio a través del Canal de Suez. Aisló a unidades egipcias y abrió las puertas a la victoria de Israel. Ya volcado a la política, apeló a la fuerza de su personalidad para formar el Partido Likud, aglutinando a una serie de agrupaciones enemistadas entre sí. Cuatro años después, el Likud llegó al poder, poniendo fin a 29 años de gobierno del Partido Laborista, más moderado. Sharon fue ministro del gobierno de Menajem Beguín y promovió sus puntos de vista intransigentes. Votó en contra del histórico acuerdo de Camp David que Beguín firmó con Egipto y que fue el primer acuerdo de paz entre Israel y un país árabe. La prueba más dura que tuvo que enfrentar Sharon en su tumultuosa carrera se produjo en 1982, cuando como ministro de Defensa dirigió una invasión al Líbano que inicialmente fue pintada como una incursión rápida, de alcances limitados, pensada para expulsar a combatientes palestinos de la frontera norte con Israel. Más adelante se supo que Sharon tenía otros objetivos: instalar un régimen pro-israelí en el Líbano. El conflicto se expandió rápidamente e Israel permaneció 18 años en el Líbano. En septiembre de 1982, una milicia cristiana aliada de los israelíes ingresó a los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila y mató a cientos de personas, mientras unidades israelíes apostadas en las vecindades no hacían nada. Una comisión investigadora en Israel dictaminó que resultaba “imposible justificar el que el ministro de Defensa haya ignorado el peligro de una masacre” y Sharon fue despedido de esa cartera. Sharon, quien jamás aceptó responsabilidad alguna en la matanza, permaneció en el gobierno como ministro sin cartera y lentamente se fue rehabilitando. Sirvió en el Parlamento y tuvo varios puestos en el gabinete. Impulsó la construcción de decenas de asentamientos en la Margen Occidental y en Gaza a pesar de las protestas internacionales. Siento ministro de Relaciones Exteriores en 1998, exhortó a los colonos judíos a que se apoderasen de la mayor cantidad de territorios posible antes de que se llegase a un acuerdo con los palestinos. “Todo lo que tomemos quedará en nuestras manos, todo lo que no tomemos quedará en las manos de ellos”, expresó. Poco después encabezó una polémica visita al Templo del Monte, o Haram as-Sharif, que se disputan israelíes y árabes. Ello motivó una rebelión en la que murieron más de 3,000 palestinos y 1,000 israelíes. Hacia febrero del 2001 continuaban los combates y no había perspectivas de paz. Cundió la desesperanza en Israel, donde todos tendían a responsabilizar a Arafat por el estado de cosas. Ansiosos por tener un líder fuerte, los israelíes designaron primer ministro a Sharon, con una victoria abrumadora. Los combates continuaron en el primer término de Sharon, quien fue reelegido para un segundo período en el 2003. Ese mismo año, mientras las poblaciones israelíes sufrían una ola de ataques suicidas lanzados desde Cisjordania, Sharon comenzó a construir barreras. Era una idea a la que se había opuesto, por temor a que fuese interpretada como una renuncia tácita de Israel a la Margen Occidental. Pero surgían indicios de una transformación en Sharon. A fines del 2003 dio a conocer un plan de retiro unilateral de territorios que ya no consideraba útiles, sin que hubiese un acuerdo con los palestinos. “Nos interesa llevar a cabo negociaciones directas, pero no queremos que la sociedad israelí sea un rehén en manos de los palestinos”, explicó el primer ministro. La muerte de Arafat en el 2004 hizo que Sharon pudiese lidiar con una conducción palestina más moderada. Y en un discurso dejó caer una verdadera bomba: por primera vez dijo que la presencia de Israel en la Margen Occidental y en Gaza constituía un “ocupación” y admitió que era inevitable la creación de un estado palestino independiente. La retirada, sin embargo, no tuvo el alcance que había contemplado su predecesor y no resultó aceptable ni siquiera para los palestinos moderados. Si bien Sharon prometió reanudar las conversaciones de paz, también se mantuvo firme en su posición de que Jerusalén seguirá siendo la capital de Israel “eternamente”. Detrás de su imagen pública un tanto tosca, quienes lo conocían decían que tenía un agudo ingenio, era carismático y le gustaba la buena comida y la música clásica. Enviudó dos veces y tenía dos hijos. Un tercer hijo murió en 1967 en un accidente con un arma de fuego.

Sharon | Contrastes

Encontradas reacciones al fallecimiento del ex primer ministro israelí Ariel Sharon.

Decisiones valientes

“Tomó decisiones valientes y controvertidas en busca de la paz”, dijo el primer ministro británico James Cameron.

Violaciones impunes

“`Su fallecimiento es recordatorio sombrío de que años de impunidad a violaciones a los derechos humanos no nos han acercardo a la paz”: Sarah Leah Whitson, directora para Oriente Medio en Human Rights Watch.




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