HRW denuncia bombardeos en hospital en Iraq

BAGDAD (EFE).- El Ejército iraquí bombardea desde enero de forma “indiscriminada y salvaje” barrios residenciales de la provincia de Al Anbar, afectando en repetidas ocasiones al principal hospital de la ciudad de Faluya, denunció hoy Human Rights Watch.

Los ataques contra el Hospital General de Faluya indican que ha sido blanco directo de las fuerzas gubernamentales, lo que constituye “una seria violación de las leyes de la guerra”, aseguró la ONG en un comunicado.

Desde principios de año, el Ejército bombardea con proyectiles de mortero y con barriles explosivos lanzados desde helicópteros zonas de Al Anbar, donde lucha con grupos armados, entre ellos yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL).

“Estos ataques indiscriminados han causado víctimas entre los civiles y forzado a miles de habitantes a huir”, explica la nota, que califica los bombardeos de “salvajes”.

El asesor especial de HRW Fred Abrahams apunta que los ataques han aumentado este mes de mayo y que las tropas muestran “un temerario desprecio por la población civil atrapada” entre ambos bandos.

HRW señala también que las tropas opositoras, entre ellas el EIIL, probablemente hayan cometido “crímenes contra la Humanidad”, después de que reivindicaran la ejecución de soldados iraquíes, entre otros.

La ONG se basa en declaraciones de habitantes de Al Anbar y en personal médico del hospital, ya que por motivos de seguridad no ha podido visitar esta provincia de mayoría suní.

Los residentes de Faluya explicaron que el EIIL ha colocado artefactos explosivos en la zona y cuenta con prisiones.

En cuanto al hospital, las fuentes aseguraron que los bombardeos -al menos 16 tandas- han dañado gravemente los edificios, entre ellas la sala de emergencias y la unidad de cuidados intensivos, y herido a pacientes y facultativos.

Según un oficial de seguridad consultado por HRW, hay informaciones de que los yihadistas han tomado el control parcial del hospital, que usan para tratar a sus combatientes y detener a funcionarios locales.

Esta fuente señaló también que los barriles con explosivos han sido disparados contra barrios muy populosos para causar “una gran destrucción”, porque la decisión del Gobierno es “destrozar la ciudad antes que invadirla”.

HRW afirma también que los bombardeos han afectado al menos a dos mezquitas y una escuela, que no estaban siendo usadas con fines militares.

Los suníes se quejan de ser discriminados por el Gobierno, encabezado -aunque ahora de forma interina- por el chiíta Nuri al Maliki, lo que ha facilitado que los yihadistas se hagan fuertes en algunas áreas de mayoría suní




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