Esfuerzos contra el odio

Shimón Peres elogia el llamado de paz del Papa

El papa Francisco besa la mano a Eliezer Grynfeld, superviviente del holocausto, en una ceremonia en la Sala del Recuerdo del Museo del Holocausto, en Jerusalén, donde concluyó su viaje en Tierra Santa

JERUSALÉN (EFE).- El presidente de Israel, Shimón Peres, dijo ayer que la peregrinación del papa Francisco a Tierra Santa supone un llamamiento de paz en la región y renovó su compromiso de compartir con él los esfuerzos para erradicar las semillas del mal, odio y racismo.

En un discurso pronunciado en la sede de la presidencia israelí, donde recibió al Pontífice, Peres recordó que toda solución “debe lograrse a través de un acuerdo mutuo” y confirmó su disposición a reunirse con él “cuando quiera” en el Vaticano.

“Estoy convencido de que los ciudadanos de esta región quieren la paz. Están preparados para hacer la paz con sus vecinos y con todas los países de la región”, explicó.

“La amenaza de la guerra nunca traerá la paz”, dijo.”Solo una constructiva perseverancia puede lograr la paz. Sólo la paz es capaz de acabar con la pobreza, superar el desespero. Sólo la paz puede liberar a los pueblos de la tiranía”, agregó el mandatario antes de criticar a los escépticos, a los que pidió recordar los pactos suscritos con Egipto y Jordania.Al hilo de estos argumentos, Peres señaló que “las raíces del mal están en el terrorismo, que carece de piedad y extiende la destrucción. Mata indiscriminadamente, sin distinción, sin piedad o lógica”.

“Debemos mantenernos juntos y firmes para hacer frente a la amenaza sobre nuestras vidas y la paz mundial”, recalcó Peres, que alabó los esfuerzos de Francisco en su combate contra ésta y otras lacras del mundo, como la pobreza, la injusticia social y el antisemitismo.

“Se que te has mantenido firme como una roca frente a cualquier intento de vincular religión y terror. Y que aspiras a crear una plataforma global común, regional e internacional, para la paz. Nosotros nos sumamos en cuerpo y alma en ese esfuerzo para borrar el crimen y reemplazarlo por las puertas de la paz”, afirmó Peres al Papa.

A este respecto, el presidente subrayó que “tu visita a Tierra Santa es una importante oportunidad para que nos unamos en una oración conjunta por la paz dirigida al cielo”, y aceptó la mano tendida el domingo por el Pontífice para sumarse a una oración por la paz en el Vaticano con el presidente palestino, Mahmud Abas.”Nos honra poder ofrecer esa oración donde sea, en nuestra casa o en la tuya. De acuerdo con la generosa oferta” hecha durante la misa de Belén, subrayó.”Una oración para que los niños puedan crecer sin peligro para sus vidas. Para que las madres puedan cuidar de sus hijos sin tener que escuchar sirenas. Para que todo hombre pueda sentarse bajo su parra o bajo su higuera sin problemas”, señaló.”Debemos trabajar todos juntos, judíos, cristianos y musulmanes para poder acabar con los conflictos”, afirmó Peres antes de recalcar que Israel, “nuestra casa, está abierta a todo peregrino”.”Creo que tu visita y tu llamamiento a la paz tendrán eco en toda la región y contribuirán a revitalizar a los esfuerzos para completar el proceso de paz entre nosotros y los palestinos, fundamentado en la idea de dos estados viviendo en paz”. “Un Estado judío, Israel, y un Estado árabe, Palestina”, concluyó.

Hacia la reconciliación

La visita del Papa a Tierra Santa, que concluyó ayer, es un paso más hacia la reconciliación judeo-cristiana que comenzó con el Concilio Vaticano II, tras 2,000 años de enemistad, aseguró el rabino Yechiel Eckstein.

“Este viaje es otro paso para promover las relaciones entre católicos y judíos desde que Juan XXIII impulsara la declaración Nostra Aetate (promulgada finalmente en 1965) y Juan Pablo II visitara por primera vez una sinagoga (1986)”, afirmó el religioso, uno de los rabinos contemporáneos más influyentes.

Presidente de la Fundación de Amistad entre Judíos y Cristianos, creada en 1983, y autor de siete libros, Eckstein agregó además que estos nexos “han avanzado más en los últimos 30 o 40 años que en los 2000 que les precedieron” y que se trata de un proceso irreversible “y la rivalidad quedó atrás”.

Atrás han quedado casi dos milenios de rivalidad teológica que condujeron desde el siglo IV a lo que los expertos denominan el “antisemitismo cristiano”, inspirado en la acusación generalizada del deicidio, anulado en el Concilio II. Además de las sangrientas persecuciones de judíos por la Iglesia desde comienzos de la Edad Media hasta bien entrada la llamada Edad Moderna.”Juan XXIII anuló referencias negativas hacia los judíos en las oraciones (cómo ‘pérfidos judíos’), insistió en que ser buen católico no es compatible con ser cristiano, y que los antisemitas no encontrarían respaldo en la Iglesia”, subraya Eckstein sobre el largo camino recorrido desde entonces.De 63 años y casado en segundas nupcias con una española, cree que “cuando hay una sucesión de papas que demuestran su compromiso en la lucha contra el antisemitismo y dicen que los judíos son los “hermanos mayores” del cristianismo, el mensaje cambia por completo.Se trata de una definición que acuñó Juan Pablo II en su histórica visita a la sinagoga de Roma, y que Benedicto XVI y Francisco I han adoptado como suyas.Karol Woityla, que ayudó a salvar a una niña judía durante el Holocausto, fue también el Pontífice que estableció las relaciones diplomáticas con el moderno estado de Israel (1993), y el primero que visitó oficialmente este país (2000).En 1964, Pablo VI viajó para el jubileo que Francisco conmemorará este próximo fin de semana, aunque entonces eludió a las autoridades israelíes.”El hecho de que judíos y cristianos caminen juntos después de 2000 años de enemistad es un milagro de la magnitud de la partición del Mar Rojo por Moisés”, asegura Eckstein, duramente criticado por algunos de sus correligionarios ultraortodoxos por pedir donaciones cristianas para proyectos sociales judíos.El diálogo de igual a igual entre religiosos de ambas confesiones se ha propagado desde entonces por todo el mundo, y el ejemplo más emblemático es el que Francisco, siendo arzobispo de Buenos Aires, mantuvo con el rabino Abraham Skorka, que le acompañará en su periplo por Tierra Santa.Una tierra dividida por el conflicto político que enfrenta a israelíes y palestinos y por las rivalidades religiosas, por un lado, entre las tres principales confesiones monoteístas y, por el otro, entre las distintas corrientes del cristianismo.En los últimos años ha surgido en Israel un núcleo de extremistas judíos que se opone a la presencia cristiana en la para ellos consagrada “Tierra de Israel”, y que en los últimos meses realiza una intensa campaña de provocación, con pintas y ataques contra iglesias y monasterios.”Compartimos la preocupación del Vaticano, estamos profundamente avergonzados”, afirma Eckstein al recordar también los ataques contra varias mezquitas y exhortar a la “educación” como única vía para la tolerancia y a “combatir el fanatismo en las religiones por el bien de la humanidad”.En su opinión, ambas religiones han entrado en “otra época”, una en la que “la Edad Media, las cruzadas y la inquisición quedaron atrás”, pero de la misma forma que “hay católicos que no han absorbido aún el mensaje, entre los judíos quedan aún sentimientos de sospecha, rivalidad y enemistad” que afloran de tanto en tanto.”Debemos respetar el precepto que tenemos judíos y cristianos de ‘querer a tu prójimo como a ti mismo’”, insiste al defender que “en la pluralista Israel, hogar del pueblo judío, hay suficiente espacio para las tres confesiones” y que “nuestra reafirmación como pueblo no debe venir a cuenta de la negación del otro”.En ese sentido, menciona el espíritu conciliador y humanista del actual papa como vértice de su personalidad, y de lo que con ella puede llegar a contribuir al diálogo con otras religiones.”Para los israelíes la visita de un papa comprometido con el diálogo es un gran acontecimiento que servirá para fortalecer las relaciones y resolver todo tipo de cuestiones que tienen el potencial de ser perjudiciales. Estamos entusiasmados y le recibimos con los brazos abiertos”, concluyó.




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