El Papa ofrece su hogar

Diálogos de paz en el Vaticano entre Israel y Palestina

El papa Francisco saluda a un grupo de niños durante su visita a Jerusalén, en su gira por Tierra Santa
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El papa Francisco saluda a un grupo de niños durante su visita a Jerusalén, en su gira por Tierra Santa
El Papa saluda a Shimon Peres, presidente israelí, al llegar al aeropuerto Ben Gurion, en Tel Aviv
Un par de religiosas leen un misal mientras esperan la llegada del papa Francisco. en Belén. A la derecha, el Pontífice ora en el muro erigido por Israel en 2007, que lo separa de Palestina


BELÉN (AP).- El papa Francisco obtuvo una importante victoria moral ayer, al lograr que los presidentes israelí y palestino aceptaran visitarlo en el Vaticano el mes próximo para analizar los asediados intentos de paz.

Las negociaciones entre israelíes y palestinos se interrumpieron a fines de abril y no se habían programado reuniones de alto nivel por el resto del año.

El Pontífice llegó a Belén, la cuna del cristianismo, en un aval simbólico a las aspiraciones palestinas de un estado propio. Afirmó que el estancamiento en las gestiones de paz en la región era “inaceptable”.

Asimismo, por un momento, se calzó en la cabeza la pañoleta a cuadros blancos y negros que simboliza la causa palestina.

Al término de una misa al aire libre en la Plaza del Pesebre, en Belén, el Papa invitó al presidente palestino Mahmud Abás y al presidente israelí Shimon Peres a orar junto con él por la paz. “Ofrezco mi hogar en el Vaticano como lugar para este encuentro de oración”, les dijo a ambos mandatarios.

Las oficinas de los dos presidentes confirmaron rápidamente que aceptaban la invitación papal.

“Saludamos la invitación del papa Francisco al Vaticano. El presidente Peres ha apoyado y seguirá apoyando todas las vías conducentes a la paz”, dijo la oficina de Peres en una declaración. El vocero de Abás, Nabil Abu Rdeneh, afirmó que la cumbre tendrá lugar en algún momento en junio. Peres, de 90 años, Premio Nobel de la paz, dejará su cargo pronto y la reunión tendría lugar poco antes de su alejamiento.Peres ha sido un promotor ferviente de los esfuerzos de paz para el Oriente Medio y el presidente israelí, cuyo cargo es mayormente ceremonial, arriesga a incomodar al primer ministro Benjamin Netanyahu con su aceptación. Netanyahu ha manifestado indignación con los políticos que han tomado contacto con Abás en momentos en que el líder palestino se reconcilió con el grupo miliciano Jamas, que Israel considera es un grupo terrorista.

Una multitud de palestinos recibió entusiasta a Francisco a su llegada a la Plaza del Pesebre al grito de “¡Viva al-Baba!”. Enormes banderas palestinas con los colores rojo, blanco, verde y negro flameaban junto a las blanquiamarillas del Vaticano.

Francisco comenzó el segundo de los tres días de su gira llegando a Belén en un helicóptero desde Jordania. Los papas anteriores siempre llegaron a Cisjordania después de ir a Tel Aviv, Israel.

Las autoridades palestinas celebraron la decisión de Francisco de visitar primero Belén y de referirse al “estado de Palestina”.En su programa oficial, el Vaticano se refiere a Abás como presidente del “estado de Palestina” y su oficina en Belén como “el palacio presidencial”.”Es un día bendito”, se entusiasmó Samar Sakkakini, un palestino-estadounidense de Canton, Michigan, que asistió a la misa. “Venir a Belén y llegar desde Jordania demuestra solidaridad con el pueblo palestino, lo que es maravilloso. Necesitamos eso”.En noviembre de 2012, la Asamblea General de Naciones Unidas reconoció un “estado de Palestina” en Cisjordania, Gaza y Jerusalén oriental, tierras que Israel capturó en la guerra de 1967, como observador no miembro. El reconocimiento significa poco en la realidad ya que Israel sigue en control total de Jerusalén oriental, que se anexó en 1967 y de Cisjordania. Después de la misa, Francisco almorzó con familias palestinas y visitó un campamento de refugiados palestinos antes de viajar en helicóptero al aeropuerto Ben-Gurion de Tel Aviv para iniciar su visita a Israel.

En el campamento de refugiados de Deheishe, el Pontífice dijo a decenas de niños que “estoy con vosotros” y les exhortó a avizorar un futuro en paz. “La violencia no se aplaca mediante la violencia. La violencia se aplaca con la paz; paz, trabajo y dignidad”, sentenció el Papa.

También en Belén, el papa Francisco exhortó a palestinos e israelíes a iniciar un “éxodo” hacia la paz para poner fin al sufrimiento que castiga a la región desde hace décadas, a la vez que se identificó con los que “sufren en mayor medida las consecuencias de este conflicto”.

“Animo a los pueblos palestino e israelí, así como a sus respectivas autoridades, a emprender este feliz éxodo hacia la paz con la valentía y la firmeza necesaria para todo éxodo”, dijo el Pontífice en su primer discurso en Palestina, que dio junto al presidente Mahmud Abás.Francisco fue recibido con los honores de jefe de Estado a su llegada a Belén procedente de Jordania, donde ayer inició su histórico peregrinaje por Tierra Santa.En un discurso a favor de la paz y en contra del sufrimiento de los pueblos de la región, sostuvo que “Oriente Medio vive las dramáticas consecuencias de la duración de un conflicto que ha causado heridas difíciles de cerrar”.”Incluso cuando afortunadamente no se desata la violencia, la incertidumbre de la situación y la incomprensión de las partes producen inseguridad, negación de derechos, aislamiento y éxodo de comunidades enteras, divisiones, carencias y sufrimientos de todo tipo”, abundó sobre la situación de los palestinos, aunque sin mencionarlos explícitamente.”Desde lo más profundo de mi corazón deseo decir que, por el bien de todos, ya es hora de poner fin a esta situación, que se hace cada vez más inaceptable. Que se redoblen pues los esfuerzos y las iniciativas para crear las condiciones de una paz estable, basada en la justicia, en el reconocimiento de los derechos de cada uno y en la recíproca seguridad”, insistió.El Papa conoció de cerca las consecuencias del conflicto cuando pase junto al muro de separación que Israel construyó a partir de 2003 entre Belén y Jerusalén, y se encuentre con refugiados palestinos del campo de Deheishe.En ese sentido, Francisco aseguró que “ha llegado el momento de que todos tengan la audacia de la generosidad y creatividad al servicio del bien, el valor de la paz, que se apoya en el reconocimiento, por parte de todos, del derecho de dos Estados a existir y a disfrutar de paz y seguridad dentro de unos confines reconocidos internacionalmente”.”Deseo que todos eviten iniciativas y actos que contradigan la voluntad expresa de llegar a un verdadero acuerdo”, animó a las partes.También tuvo palabras el obispo de Roma para la pequeña comunidad cristiana de la región, que a menudo sufre el castigo de los extremistas.”La activa comunidad cristiana ofrece su significativa contribución al bien común de la sociedad y participa de las alegrías y sufrimientos de todo el pueblo. Los cristianos desean seguir desempeñando este papel como ciudadanos de pleno derecho, junto con los demás ciudadanos a los que consideran como hermanos”, les dijo.

Finalmente, el Papa y el Patriarca Ecuménico Bartolomé firmaron una declaración conjunta en la ciudad vieja de Jerusalén en la que abogan por la unidad de los cristianos ante los retos futuros.

Ambos repitieron así la histórica escena que hace cincuenta años protagonizaron sus antecesores Pablo VI y Atenágoras I, que rompieron una hostilidad que se remontaba al siglo XI.

“Nuestra reunión, un nuevo encuentro de los Obispos de las Iglesias de Roma y Constantinopla, fundadas a su vez por dos hermanos, los Apóstoles Pedro y Andrés, es fuente de profunda alegría espiritual para nosotros”, afirmaron los líderes religiosos.”Representa una ocasión providencial para reflexionar sobre la profundidad y la autenticidad de nuestros vínculos, fruto de un camino lleno de gracia por el que el Señor nos ha llevado desde aquel día bendito de hace cincuenta años”, agregaron.A este respecto, ambos subrayaron que “nuestro encuentro fraterno de hoy es un nuevo y necesario paso en el camino hacia aquella unidad a la que sólo el Espíritu Santo puede conducirnos, la de la comunión dentro de la legítima diversidad”.”El abrazo que se dieron el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras aquí en Jerusalén, después de muchos siglos de silencio, preparó el camino para un gesto de enorme importancia, remover de la memoria y de la mente de las Iglesias las sentencias de mutua excomunión de 1054″, recordaron ambos.Un gesto que Francisco y Bartolemeo I admiten que no ha sido suficiente en el largo camino que aún queda por recorrer para quitar las trazas de un conflicto que en ocasiones ha incluido actos de violencia.”Aun siendo plenamente conscientes de no haber alcanzado la meta de la plena comunión, confirmamos hoy nuestro compromiso de avanzar juntos hacia aquella unidad por la que Cristo nuestro Señor oró al Padre para que “todos sean uno”, dijeron.Una unidad que también debe fundamentarse, insistieron , en la defensa de los más desfavorecidos, de la dignidad de la persona humana, en cada estadio de su vida, y de la santidad de la familia basada en el matrimonio, en la promoción de la paz y el bien común y en la respuesta ante el sufrimiento que sigue afligiendo a nuestro mundo”.”Reconocemos que el hambre, la pobreza, el analfabetismo, la injusta distribución de los recursos son un desafío constante. Es nuestro deber intentar construir juntos una sociedad justa y humana en la que nadie se sienta excluido o marginado”, recalcaron.”Invitamos a todos los cristianos a promover un auténtico diálogo con el Judaísmo, el Islam y otras tradiciones religiosas. La indiferencia y el desconocimiento mutuo conducen únicamente a la desconfianza y, a veces, desgraciadamente incluso al conflicto”, explicaron.




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