Candidato quiere un Egipto sin Facebook, alcohol y protestas

Edu Marín e Imane Rachidi

El CAIRO (EFE).- El nuevo Egipto no venderá alcohol, restringirá el acceso a las redes sociales y prohibirá el derecho a la manifestación durante un año si Mortada Mansur es elegido presidente, según asegura el candidato, quien afirma que las leyes “no se hacen para ser aceptadas o no, sino para ser cumplidas”.

Ataviado con sus características gafas de sol, el polémico candidato a las elecciones presidenciales del próximo mes de mayo recibe a Efe en su despacho del barrio cairota de Mohandisin, en una entrevista en la que se presenta como el “hombre fuerte que necesita Egipto para recuperar su posición en el mundo”.

Abogado de profesión y recientemente elegido presidente del club de fútbol Zamalek (el segundo más popular del país), Mansur ha sido el último en anunciar su candidatura a los comicios, después del izquierdista Hamdín Sabahi y el exjefe de las Fuerzas Armadas, Abdelfatah al Sisi.

En las elecciones presidenciales de 2012, Mansur -conocido en Egipto por sus exabruptos y controvertidas opiniones- ya se postuló, pero fue descalificado por un defecto de forma.

El candidato centra su programa electoral en “reflotar la economía egipcia, devolver la seguridad al país y corregir el descontrol ético reinante desde la revolución del 25 de enero” de 2011, que derrocó al expresidente Hosni Mubarak.

Entre otras medidas que cita como prioritarias figuran atajar el desempleo juvenil, acabar con la ausencia de la mujer en la vida política y garantizar la libertad de credo a los cristianos coptos.

“La verdadera revolución fue la del 30 de junio de 2013”, dice, en referencia a las protestas que dieron pie al derrocamiento militar del islamista Mohamed Mursi.

Para conseguir la ansiada seguridad, Mansur ve necesario “controlar las redes sociales cuando estas se conviertan en una herramienta para destruir un país”, como ha sido -asegura- el caso de Egipto.

Además, si es elegido, asegura que prohibirá las manifestaciones y huelgas durante un año “hasta que el país recupere su estabilidad”. Después, las normas regularán las protestas “como en los países occidentales como España”, donde -sostiene- no ha visto nunca “atacar a un coche de policía o insultar a un agente”.

Mansur reconoce además su deseo de restringir la venta de alcohol exclusivamente a extranjeros y acotarla a los hoteles, ya que -asegura- el islam, el judaísmo y el cristianismo prohíben su comercialización- “Yo solo voy a prohibir lo que Dios ha prohibido”, señaló.

Sobre la situación actual de la organización de los Hermanos Musulmanes, declarada terrorista por el Gobierno egipcio, Mansur considera que dentro de ella existe una mayoría “pacífica y religiosa que se dedica a hacer el bien, difundir el amor, la fe y los programas humanitarios”.

Sin embargo, no defiende de igual forma a los jóvenes liberales que promovieron la revolución de 2011, y acusa a algunos de los activistas encarcelados, como Ahmed Duma, Mohamed Adel o el fundador del Movimiento 6 de Abril, Ahmed Maher, de “traidores”.

Del activista recientemente liberado Alaa Abdel Fatah afirma que “su destino es la cárcel por insultar a la religión, al Ejército y a la Policía, y por defender cosas absurdas como que los hombres puedan acostarse entre sí”.

En cuanto a sus rivales en la carrera presidencial, Mansur reconoce tener “admiración” por Al Sisi, al que calificó de figura nacional por “salvar a Egipto de un gobierno fracasado, religioso y dictatorial”, aunque afirma no verlo como presidente.

Además, acusa al izquierdista Sabahi de ser un “felul” (remanente del antiguo régimen mubarakista) y de haber sido financiado por el partido de Mubarak en su pasada campaña electoral de 2012.

En el plano internacional, Mansur rechaza la ayuda para la cooperación de Estados Unidos si aceptarla “supone una forma de acallar a Egipto o de someterse a sus políticas”.

En su opinión, EEUU “está ayudando a organizaciones terroristas como Al Qaeda a destruir Egipto”.

Mansur destaca la necesidad de reforzar el papel de su país en la región árabe para acabar con la inestabilidad reinante, provocada por la “debilidad” de Egipto.

El candidato asegura además que no dudará en enviar aviones a Etiopía para destruir la polémica presa del Renacimiento si esta finalmente se construye en el Nilo, ya que amenaza el dominio de Egipto sobre este río.

“El agua es una línea roja y allí donde no se respete utilizaré la vía de la destrucción”, concluye.




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