Araqchi acuerda con Ashton reiniciar “pronto” las negociaciones nucleares

 

TEHERÁN (EFE).- Irán acordó hoy en Bruselas con la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, reiniciar “pronto” las negociaciones nucleares, declaró el viceministro de Exteriores y miembro del equipo negociador, Abás Araqchi.

“Hemos acordado que las conversaciones de expertos se reiniciarán pronto”, declaró Araqchi a la agencia iraní Fars tras su encuentro con Ashton.

El diplomático iraní transmitió a la Alta Representante para la Política Exterior y de Seguridad europea su “condena” de la reciente decisión estadounidense de penalizar a 19 nuevas empresas e individuales por relaciones con Irán que, a entender de Washington, suponen un apoyo a su programa nuclear.

Según Araqchi, Ashton le aseguró que el G5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania) “está decidido a implementar el acuerdo de Ginebra y es leal a sus compromisos”.

“En el encuentro censuramos las poco constructivas posiciones de Occidente, en particular de los altos cargos estadounidenses, y puntualizamos que determinadas medidas avariciosas y provocativas deben ser evitadas si se quiere que continúen las conversaciones”, señaló, en referencia a la decisión del Tesoro y el Departamento de Estado de EEUU, que Irán considera “viola el espíritu de Ginebra”.

El viernes, el equipo iraní se levantó en Viena de la mesa de las negociaciones técnicas que trataban sobre la implementación del Plan de Acción de Ginebra y fue llamada a consultas a Teherán tras conocerse el jueves lo que Irán ha denominado “nuevas sanciones”.

El pacto firmado entre el 24 de noviembre en Ginebra obliga a la República Islámica a suspender parcialmente las partes más conflictivas de su programa nuclear a cambio de un levantamiento limitado de algunas sanciones y el compromiso del G5+1 de no imponer nuevas sanciones durante un plazo de seis meses, en el que las partes deberían alcanzar un pacto definitivo.

En Irán, las nuevas penalizaciones estadounidenses han dado alas a los sectores más radicales y opuestos al acercamiento a Occidente para criticar el pacto de Ginebra.

Estaba previsto que Irán empezase a aplicar a principios de enero los compromisos de Ginebra, que le obligan a dejar de enriquecer uranio a más del 5%, disolver la mitad del que ya tienen enriquecido al 20%, no avanzar sus actividades en las plantas de Fordó y Natantz ni el en reactor de Arak y permitir amplias inspecciones del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA).




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