Los clanes familiares tienen gran peso en la política tailandesa

 

BAGKOK, Tailandia (EFE).- La detención de un expolítico prófugo de la justicia y padre del ministro tailandés de Cultura ilustra la corrupción y el nepotismo de una gran parte de las dinastías que dominan la política en Tailandia.

Somchai Khunpluem, conocido como “Kamnan Poh” o “el padrino de Chonburi”, fue arrestado el pasado miércoles por efectivos de las fuerzas especiales de la Policía después de permanecer huido de la justicia durante cerca de siete años.

Sobre “Kamnan Poh”, de 75 años, pesa una condena de prisión de 5 años y cuatro meses por apropiarse de terreno en un parque natural que luego vendió al municipio para ser empleados como vertedero y otra de 25 años de cárcel por ordenar a sus pistoleros asesinar a un rival político en 2003.

El patriarca del clan Khunpluem, que domina la política y gran parte de la estructura administrativa de la muy turística y también industrial provincia de Chonburi, vivía escondido en su feudo donde trataba de pasar desapercibido y sin que la Policía local hiciera ademán de querer detenerlo.

Fue el departamento especial con sede en la dirección general de Policía, en Bangkok, el que a raíz de las continuas evidencias sobre la presencia del padre del ministro de Cultura, decidió actuar para detener al fugitivo, un personaje famoso en el país.

Varios agentes armados con fusiles de asalto abordaron el coche en el que viajaba el prófugo acompañado de un político local para hacerse una revisión médica en una clínica privada en la que se tratan de sus dolencias los tailandeses de mayor poder adquisitivo.

Después de visitar al padre en el centro de detención, su hijo y ministro de Cultura, Sonthaya Khunpluem, aseguró a la prensa que el arresto nada tenía que ver con un ajuste de cuentas entre las bandas de corte delictivo que se disputan los negocios y el poder político.

Acusado de ayudar a su progenitor a esconderse, Sonthaya cuenta con el respaldo de la jefa del Gobierno, Yingluck Shinawatra, perteneciente al poderoso clan encabezado por su hermano Thaksin, el exprimer ministro depuesto por los militares hace seis años y el más célebre prófugo de la justicia tailandesa.

El “el padrino de Chonburi” tiene otros dos hijos influyentes- Wittaya Khunpluem, exministro en varios gobiernos, diputado y presidente del club de fútbol Chonburi F.C., e Ittipol Khunplome, alcalde de Pattaya, popular destino del turismo sexual.

El llamado Kamnan Poh abandonó los estudios y, tras trabajar como asistente en un compañía de autobuses, creó su empresa de transporte y una compañía pesquera.

A partir de ahí se abrió paso en las esferas políticas, según la prensa local, a menudo por medio de la intimidación de sus oponentes y con prácticas ilícitas.
“Durante mi infancia, ser un ‘nak leng’ (gángster) no era inusual. Solía haber alrededor de 30 puentes en la provincia y cada uno estaba controlado por tres ‘nak leng’. Los asesinatos y tortura eran habituales”, relató el “padrino de Chonburi” en un libro de memorias.

El clan Khunpluem es similar a otros surgidos en las provincias de Tailandia en las que, a pesar del progreso de la democracia, aún tiene sumo peso el caciquismo de la mano de familias adineradas como las de Silpa-archa, Asavahame, Chidchob, todas ellas con miembros en el Parlamento nacional o en puestos del Ejecutivo.

La compra de votos a cambio de dinero, desde unos 10 dólares (7,5 euros) a 100 dólares (75 euros), o de favores sigue siendo una práctica extendida en Tailandia, según un experto de la ONG Asia Foundation.

Una de las dinastías más influyentes en el actual Gobierno es la encabezada por el viceprimer ministro, Chalerm Yubamrung, un excapitán de la Policía que ha pertenecido a partidos de diverso color político y ha sido ministro en numerosas ocasiones.

Su poder quedó plasmado cuando un hijo suyo, Duang, fue acusado del asesinato de un oficial de la policía en un karaoke por una riña, aunque absuelto dos años más tarde en un juicio durante el que surgieron denuncias sobre la compra de los testigos.

Duang, que fue expulsado del Ejército por huir a Malasia tras el asesinato, fue nombrado el año pasado teniente de la Policía, uno de los departamentos que supervisa su padre en calidad de viceprimer ministro a cargo de la seguridad.
“Duang dispara muy bien y tiene 16 certificados. Su puntería es del 100 por ciento y la mía es sólo del 98 por ciento, no hay mucha gente así en Tailandia”, comentó el viceprimer ministro sobre su hijo.


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