Londres aprovechará al máximo la flexibilización del embargo de armas
BRUSELAS (EFE).— El ministro británico de Exteriores, William Hague, defendió hoy eN Bruselas sacar el máximo partido a la flexibilización del embargo de armas a Siria aprobado por la Unión Europea (UE), de cara a proporcionar a la oposición nueva equipación para ayudarle a “salvar vidas”.
“Claramente estamos sacando toda la ventaja de la enmienda del embargo de armas para enviar equipación adicional que no habíamos enviado antes”, como vehículos blindados o equipos de protección corporal, indicó a su llegada a un Consejo de Exteriores de la UE en la capital belga.
Los ministros europeos, en su última reunión y a iniciativa de Londres, acordaron suavizar el embargo de armas a Siria al permitir el envío de más tipos de material no letal.
“Deberíamos seguir apoyando a la oposición, a la coalición nacional, y mandar un mensaje claro al régimen sirio de que lo haremos mientras no se llegue a un acuerdo en Siria y para tratar de salvar vidas”, añadió.
Recordó que, en la última reunión de los países “amigos de Siria” celebrada en Roma, encontró que Francia, Alemania o Italia “se posicionan bastante en la misma línea”.
Hague abogó también por mantener el apoyo el trabajo del enviado especial de la ONU para el conflicto sirio, Lajdar Brahimi, que participará hoy en la reunión de los ministros y “promover un acuerdo diplomático”.
Preguntado por una información del diario británico “The Guardian” sobre la posibilidad de que su país participara en la formación de rebeldes sirios en la vecina Jordania, Hague afirmó desconocer esa publicación y rehusó hacer comentarios.
El titular belga, Didier Reynders, afirmó que la situación en Siria está “muy degradada”, agregó que deben ver cómo pueden “ayudar lo máximo posible a la oposición” y aseguró que “puede que aún haya pasos que dar en las próximas semanas”.
Asimismo, abogó por “escuchar a Brahimi” y “quizás comenzar a pensar en organizar un diálogo entre algunos miembros de la oposición y algunos miembros del régimen, pero sin el presidente Asad”.
Reynders señaló que Bélgica está dispuesta a “ir más lejos en lo que respecta a la oposición, a condición” de que puedan ver “quién va a utilizar esas armas, controlar la utilización sobre el terreno”.
“No estamos peleando contra yihadistas en el norte de Mali para armarlos en Siria. Tenemos que tener una perspectiva clara de quién puede utilizarlas sobre el terreno”, concluyó.
El responsable sueco, Carl Bild, indicó que, en el Consejo de hoy, “lo más importante” es que van a “escuchar a Brahimi”, y dejó claro que “tiene que haber una solución política, no hay lugar a una solución militar”.
“La solución militar significaría mayor devastación de la región”, apuntó.
En esa línea se pronunció también su colega luxemburgués, Jean Asselborn, para quien es necesario “encontrar una solución en el terreno diplomático” y que todas las partes “se sienten alrededor de una mesa e intenten, al menos, detener las brutalidades”.
Para el viceprimer ministro irlandés y titular de Exteriores, Eamon Gilmore, la crisis humana en Siria es “enorme” y la UE trata de “aliviarla”.
Subrayó que Rusia, que hasta ahora ha rechazado una resolución sobre Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU, está “cada vez más implicada en la situación de manera más constructiva”.
“Necesitamos avanzar hacia una resolución de esta crisis, no puede durar para siempre”, dijo, y enfatizó que la misión de paz que encabeza Brahimi “es la única manera de lograr una solución pacífica”.
El ministro español, José Manuel García Margallo, pidió “escuchar a Brahimi” antes de sacar conclusiones.
