Liberan a activista que indujo protestas antijaponesas tras 9 años de cárcel

PEKÍN  (EFE).- Las autoridades chinas han liberado a Xu Wanping, un veterano activista chino condenado en 2005 por “incitar a la subversión contra el Estado”, en una campaña de manifestaciones antijaponesas, tras cumplir 9 de los 12 años de prisión a los que fue sentenciado, confirmó hoy a Efe Human Rights in China (HRIC).

Xu fue puesto en libertad la tarde del martes y fue trasladado por las autoridades a su casa de la ciudad de Chongqing, centro de China, según explicó Ye Shiwei, director de programas de HRIC, quien acogió con agrado la decisión de la Justicia china.

El veterano activista, de 51 años, cuya defensa de la democracia y los derechos humanos le han llevado a pasar casi la mitad de su vida en prisión -veinte años-, se encuentra en mal estado de salud, lo que ha podido ser la causa de su liberación antes de que cumpliera la totalidad de su condena, apuntan diversas organizaciones.

“Durante su encarcelamiento, Xu ha estado en malas condiciones de salud, sufriendo problemas digestivos, de próstata y otros, pero las autoridades le negaron el tratamiento médico -incluso cualquier tipo de examen-, a pesar de todas las solicitudes”, explicó Ye a Efe.

Además de la atención médica, las autoridades -según denunció hoy HRIC- también denegaron al activista acudir al funeral de su madre el pasado octubre y agredieron físicamente a su mujer, Chen Xianying, cuando fue a visitarle a prisión.

A pesar de haber sido liberado, Xu aún está sometido a una gran presión, advierte la organización, por lo que el disidente prefiere de momento no hablar públicamente.

Xu ahora tendrá que cumplir la segunda parte de su condena, cuatro años sin derechos políticos.
El disidente fue detenido por la policía, en marzo de 2005, en relación con su participación en una campaña de firmas relacionada con las protestas antijaponesas, que llevaron a la calle a decenas de miles de chinos ese año.

Las protestas, algunas violentas, fueron una respuesta a la publicación de unos libros de texto nipones que maquillaban la crueldad de la ocupación japonesa de China (1931-1945).

Según HRIC, las autoridades vieron las masivas manifestaciones como una oportunidad para lanzar una campaña de represión contra disidentes como Xu, quien, antes de involucrarse en estas protestas, ya era un reconocido activista, tras participar en el movimiento democrático de 1989 -lo que le costó 8 años de prisión- y en la fundación del Partido Democrático de China.

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