La mala fama es la perdición del tiburón blanco en Australia

Imagen del tiburón blanco

Imagen del tiburón blanco

SÍDNEY, Australia.  (EFE).- La mala reputación que se ha ganado el gran tiburón blanco tras sus últimos ataques mortales en el estado de Australia Occidental será su perdición, a pesar de que se trata de una especie al borde de la extinción.

El Gobierno de Australia Occidental ordenó este mes la caza del tiburón blanco después de que uno acabase con la vida de un surfista en una playa de la región de Margareth River, a unos 270 kilómetros al sur de Perth, a finales de noviembre.

Australia Occidental, con el estigma de ser considerado uno de los lugares más peligrosos del mundo por los ataques de tiburones, ha decidido crear en las playas de Perth y la región de Margareth River dos franjas de seguridad de un kilómetro de ancho en las que los pescadores profesionales podrán cazar tiburones de más de tres metros.

“La seguridad de la vida humana y los bañistas están primero”, dijo el presidente del gobierno de Australia Occidental, Colin Barnett, para defender una medida que atenta contra el estatuto de protección del que goza en el país oceánico y en el mundo el gran tiburón blanco.

Las franjas de seguridad contendrán redes y cebos denominados “drum lines”, una técnica empleada en el estado australiano de Queensland y la provincia sudafricana de KwaZulu-Natal y que mata indiscriminadamente a otros tiburones considerados no letales y especies como las tortugas, delfines y focas.

Entre enero y noviembre de este año, de los 633 tiburones cazados en Queensland 297 eran especies no letales, 481 murieron en las redes y anzuelos, 122 fueron sacrificados y sólo 30 fueron liberados, según la cadena local ABC.

En Sudáfrica se cazan alrededor de 591 escualos anuales y solo el 13 por ciento de ellos retorna al de Marzo vivo.

Según la organización Sea Shepherd, alrededor de unas cinco personas mueren cada año en el mundo por ataques de escualos, en comparación con la treintena que perece en Estados Unidos por agresiones de perros o las 30.000 que padecen problemas de obesidad.

En Australia, 202 personas han muerto desde 1791 por culpa de los tiburones, 20 de ellas en Australia Occidental, de acuerdo a la Sociedad Australiana de Conservación Taronga.

El director gerente de Sea Shepherd Australia, Jeff Hansen, opinó que si los escualos persiguiesen humanos el número de muertes sería mucho mayor.

“Si quisieran comernos, lo harían todos los días. Somos lentos y seríamos presa fácil en comparación con una veloz foca”, dijo Hansen.

El gran tiburón blanco, cuyo nombre científico es Carcharodon Carcharias, está incluido en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y es una especie protegida en peligro de extinción.

El Ministerio del Medio Ambiente de Australia calculó que había menos de 10.000 ejemplares de tiburón blanco en 1990, año en el que fue incorporado a la lista de especies protegidas, aunque es imposible hacer una evaluación exacta de la población.

Los defensores de la matanza de tiburones dicen que su cantidad ha aumentado desde que se les protege y apoyan este argumento con el número de avistamientos y ataques.

Los ecologistas sostienen que el problema radica en una expansión de la población y el acceso de los bañistas a playas remotas en Australia Occidental que antes estaban vacías.

El gran tiburón blanco, que llega a medir hasta siete metros de longitud, adquirió fama mundial de asesino en la década de 1970 con la película “Tiburón”, dirigida por Steven Spielberg.

No obstante, filmes como “Buscando a Nemo” han presentado una visión más amable de este depredador necesario para el ecosistema marino.

“Se tiene poco conocimiento sobre las poblaciones de tiburones, sus hábitos y sus rutas de migración y no se conoce casi nada sobre su reproducción. Ellos tardan quince años en madurar y se calcula que su expectativa de vida es de más de treinta años”, comentó Hansen.

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