Violador serial pide se le deje morir

El delincuente alega que si un día es liberado, reincidirá 'segura y rápidamente'.

BRUSELAS, Bélgica.-  Un tribunal de Bélgica deberá decidir el lunes si autoriza que se practique la eutanasia a un hombre detenido desde hace 30 años por una serie de estupros y el asesinato de una joven de 19 años.

Encerrado en un centro de detención psiquiátrico, Frank Van Den Bleeken, 50 años, ha presentado ya tres pedidos de muerte asistida, alegando que su pulsión sexual es incurable y que, si un día es liberado, reincidirá ‘segura y rápidamente’.

La práctica es legal en el país desde 2002 para personas que enfrentan una enfermedad terminal o un sufrimiento físico o psicológico persistente e insoportable, condiciones que deben ser atestadas por un colegio de expertos.

En el caso de Van Den Bleeken, al tratarse de un detenido, la Justicia belga deberá, además, dar su visto bueno.
La situación ha reencendido en la sociedad belga el cuestionamiento de los criterios impuestos por la ley de la eutanasia, considerados por algunos demasiado abiertos a la interpretación.

El pasado año, dos casos de muerte asistida aprobadas en virtud de sufrimiento psicológico suscitaron polémica en el país.
El primero fue el de un transexual que optó por quitarse la vida tras una serie de cirugías de cambio de sexo fracasadas que le afectaron emocionalmente.

El otro, nueve meses más tarde, fue el de dos gemelos sordos que descubrieron que también perderían la visión en consecuencia de una enfermedad genética y, por lo tanto, temían no ser capaces de vivir de manera independiente.

Para Wim Distelmans, uno de los psiquiatras consultados en el proceso de Van Den Bleeken, su caso no cumple los requisitos para la aprobación de la eutanasia.

El experto considera que el ‘sufrimiento insoportable’ alegado por el criminal se debe no a problemas psicológicos, sino a las condiciones de su detención en un país criticado por su superpoblación carcelaria y su carencia de prisiones psiquiátricas adecuadas.

Fernand Keuleneer, un antiguo miembro de la comisión federal de control de la eutanasia, plantea otro problema: a su juicio, aprobar la práctica para un detenido significaría instaurar en el país la ‘pena de muerte voluntaria’.

La decisión de la Justicia ya ha sido aplazada una vez, en noviembre, cuando el juez responsable del caso determinó que se agotasen todas las posibilidades terapéuticas para sanar la pulsión sexual violenta de Van Den Bleeken antes de permitirle quitarse la vida.

El abogado del violador, Jos Van Der Velpen, espera que esta vez, si no se le permite recibir la eutanasia, al menos se le transfiera a un centro especializado en Holanda, donde se dispone de tratamientos más fuertes para trastornos sexuales.
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