Schulz entra en la recta final como “el otro alemán” que necesita Europa

 

Gemma Casadevall

BERLÍN (EFE).- El socialdemócrata Martin Schulz se multiplica entre actos electorales, dentro y fuera de Alemania, con la aspiración de presidir una próxima Comisión Europea (CE) emanada del voto ciudadano y sin el respaldo de la canciller Angela Merkel.

La recta final de la campaña del candidato y presidente del Parlamento Europeo arrancará el lunes de la sede de su Partido Socialdemócrata (SPD) en Berlín, con una convocatoria para la prensa gráfica a las 06.30 GMT, y se cerrará la noche del sábado, víspera de los comicios, en Aquisgrán.

Sólo el lunes, Schulz habrá viajado de la capital alemana a Múnich y de ahí a Nuremberg, para regresar a las 17.00 GMT a Berlín, ofrecer el último mitin de la jornada en la Alexanderplatz y seguir en los días siguientes por toda Alemania, más Barcelona, Viena y Zagreb, entre otras ciudades europeas.

“De Alemania para Europa”, es el lema de las vallas publicitarias de su campaña, con una foto del sonriente candidato que se presenta a sus compatriotas y al conjunto de los 410 millones de electores de los 28 países de la UE como el correctivo a la austeridad de Merkel.

“Sí, otra Alemania es posible”, resumía a Efe Christine Hagel, delegada del congreso regional del SPD celebrado este fin de semana en Berlín y abierto el sábado por el expresidente del Gobierno español, Felipe González, llamando a “todos cuanto estén en campaña” a luchar por ganar las elecciones.

El SPD ha dado ya prueba de que, como socio de la gran coalición de Merkel, “puede imprimir un sello distinto” al gobierno de la primera economía europea, relata la delegada, con medidas como la implantación de un salario mínimo interprofesional en una Alemania donde crece la precariedad laboral.

“Es esencial que Martin gane las elecciones para que haya un cambio de rumbo en la política europea”, proclama desde la tribuna Jan Stöss, elegido por el congreso como nuevo líder del SPD berlinés, por un 68 % de los votos.

Schulz no lo tiene fácil, ni entre sus compatriotas ni entre el resto de los europeos. El flojo resultado de la elección de Stöss refleja, a escala de la ciudad-estado, la división interna y crisis de liderazgo que atraviesa la socialdemocracia alemana desde hace una década.

En lo que se refiere al voto alemán, los sondeos dan al SPD un 25 %, frente al 40 % que se pronostica logrará en los comicios europeos la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU).

Está proporción se invierte a la pregunta sobre a quién prefiere al frente de la CE -al socialdemócrata o al aspirante del Partido Popular Europeo (PPE), Jean-Claude Juncker-, ya que un 40 % prefiere a Schulz frente al 24 % que se decanta por su rival luxemburgués.

Pero al parecer la CDU/CSU atisbó a tiempo que Juncker no iba a ser un gran “imán” de votos nacionales -ni tampoco su cabeza de lista en Alemania, David McAllister- y colocó a Merkel como protagonista de sus vallas pese a que obviamente la canciller no concurre a las europeas.

Sobre las elecciones europeas pesa la pregunta de si es posible dar a la UE, con sus 28 estados miembros, una estructura más democrática, apunta en su último número “Der Spiegel”.

Un 78 % de los alemanes considera que, efectivamente, el nuevo presidente debe ser el candidato cuyo grupo en la Eurocámara haya obtenido más votos, mientras que apenas el 13 % considera que la elección debe seguir siendo competencia de los líderes de la UE.

Pero, según recuerda el semanario, el Tratado de Lisboa no fija un automatismo claro entre el voto de las urnas y la designación del nuevo presidente, sino que corresponde a los líderes de la UE “proponer” a la Eurocámara a un candidato y que ésta lo elegirá.

Es decir, que se ha pasado de la “designación” directa por parte de los líderes a la “propuesta” procedente de éstos.

Hay varias interpretaciones posibles sobre esta cláusula, como sobre la mayoría de los mecanismos comunitarios, y poca emoción ciudadana en el país de más peso en la UE y la Eurocámara ante la elección del próximo domingo.

La campaña ha sido discreta, como lo fue la audiencia del debate en la televisión pública alemana entre Schulz y Juncker (1,7 millones de espectadores), lo que parece apuntar a una participación baja en los comicios, similar a las de las europeas de 2009 (43 %).




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